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Obispo Brenes aboga por diálogo directo con Costa Rica

Managua. Informe Pastrán. | 27 de Diciembre de 2011 a las 00:00

El arzobispo de la capital nicaragüense, Managua, monseñor Leopoldo Brenes, abogó por la apertura de un diálogo "franco y directo" entre los gobiernos de Costa Rica y Nicaragua para proteger los recursos naturales en la zona de la frontera entre ambas naciones.

El obispo nicaragüense lamentó que ambas naciones vecinas diriman en la Corte Internacional de Justicia (CIJ), con sede en La Haya, sus diferencias en relación a la construcción de una carretera en la margen derecha del Río San Juan, ubicado en territorio nicaragüense cerca de la línea divisoria.

El prelado consideró que los juicios en el seno de la CIJ suelen tardar demasiado tiempo. "La idea es poner fin cuanto antes, a los daños al medio ambiente en la zona del Río San Juan", acotó.

"Por eso es que yo apelo y espero que se abra un diálogo entre los dos países, un diálogo franco y directo que busque una solución integral, y evitar esperar hasta que ya el daño ambiental sea muy serio", opinó el jerarca católico.

Nicaragua demandó el pasado 22 de diciembre a su par costarricense por graves daños medioambientales por la construcción de una carretera de 160 kilómetros de longitud que corre paralela a un buen trecho de la frontera de más de 300 kilómetros entre ambos países.

Nicaragua demandó ante la CIJ que Costa Rica suspenda de inmediato la construcción de su carretera, por los graves daños medioambientales que está provocando, y que pague a los nicaragüenses por dichos daños, particularmente los provocados en la navegabilidad en el río San Juan, por el descargue de sedimentación.

La demanda nicaragüense señala que Costa Rica provoca "el vertido en el río de volúmenes sustanciales de sedimentos, tierra, vegetación arrancada y árboles derribados producidos por la tala y nivelación del terreno que ahora sirve de base a la carretera".

Agrega que "el derribo de árboles y la remoción de tierra y vegetación superficiales cerca de la orilla del río facilitan la erosión y la filtración de cantidades aún mayores de sedimentos en el río".

En su denuncia, Nicaragua afirma que la sedimentación del río presenta un daño inminente a la calidad del agua, a la vida acuática (incluyendo varias especies en peligro de extinción) y a la rara y diversa fauna y flora que puebla ambas márgenes del río, especialmente en aquellas áreas que forman parte de la Reserva de la Biósfera de Indio Maíz.

Nicaragua argumenta que la carretera tendrá un grave impacto sobre el medio ambiente al degradar aún más el suelo, ya desbastado por la deforestación, debida principalmente a los desarrollos agrícolas e industriales en territorio costarricense, que causa un daño y sedimentación sustanciales del río San Juan, así como alterando el paisaje y amenazando la biodiversidad.

En la denuncia se afirma que "estas obras ya han causado y continuarán causando un daño económico significativo a Nicaragua".

El Estado de Nicaragua pide a la CIJ que declare que Costa Rica ha faltado a su obligación de no violar ni dañar el territorio nicaragüense, así como de cumplir con la legislación internacional vigente con respecto al medio ambiente, entre otras la Convención Ramsar de Humedales, la Convención de la Diversidad Biológica y la de la Conservación de la Biodiversidad y de los sitios de Vida Silvestre en Centroamérica.

 


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