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El año de la esperanza

Managua. PL. | 31 de Diciembre de 2011 a las 00:00

El 73,5 por ciento de las familias nicaragüenses espera que 2012 sea mucho mejor, asegura la consultora Siglo Nuevo, para dar luces sobre un fenómeno en curso: el rescate de la esperanza en una nación empobrecida.

Para el gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y en particular para el presidente Daniel Ortega, el grado de confianza que describen todos los sondeos plantea mayores responsabilidades.

El pasado 6 de noviembre, el 62,46 por ciento de los electores votó a favor del mandatario, quien iniciará el nuevo período de gobierno el próximo 10 de enero.

A juicio del ministro Paul Oquist el desempeño de la actual administración sandinista, a partir de enero de 2007, describe un camino de justicia social en ascenso, que puede verificarse en indicadores como reducción de pobreza e incremento de empleos.

En entrevista con Prensa Latina, el experto destacó que hasta agosto de 2011 el salario mínimo promedio en Nicaragua aumentó 124,8 por ciento frente a marzo de 2006, unido al auge de las políticas estatales de protección al presupuesto familiar.

Un núcleo de cinco personas con dos adultos trabajadores (uno para el Estado y otro por cuenta propia) y tres hijos estudiantes, ahorra mensualmente unos dos mil 75 córdobas (más de 92 dólares) a cuenta de los subsidios por transporte, electricidad y agua potable, entre otros renglones, ilustró.

A ese cálculo habría que sumarle los beneficios por salud y educación gratuitas: una pareja de bajos ingresos con dos hijos en edad escolar (de primaria y nivel secundario) tendría por la vía del subsidio un ahorro anual de aproximadamente 10 mil 377 córdobas, equivalentes a unos 459 dólares, refirió Oquist.

Poco antes de los comicios del 6 de noviembre, un estudio de la firma privada M&R Consultores reveló que el 63,2 por ciento de los encuestados tenía una buena opinión del desempeño de Ortega y merecía la reelección.

Dicho análisis verificó que la mayor base de respaldo al sandinismo radica en sus programas sociales, entre ellos Plan Techo, Casas para el Pueblo y los dedicados a contrarrestar la pobreza extrema como Bono Productivo y Usura Cero.

Según el ministro Oquist, durante el actual gobierno del FSLN se logró reducir la proporción de necesidades básicas insatisfechas de las familias y mejoró la redistribución del consumo en beneficio de los pobres.

Las mediciones arrojan que el consumo de kilocalorías al día ascendió de dos mil 187 en 2001 a dos mil 268 en el año 2009, según reconoció Naciones Unidas mediante el Programa Mundial de Alimentos.

Rosario Murillo, coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía, confirmó que entre las prioridades de 2012 estará la lucha contra la pobreza, lo cual incluye el fortalecimiento de las cadenas de producción, comercio y consumo.

También significará incrementar la presencia de productores en cooperativas y otras fórmulas de asociación para mejorar el acceso a tecnología, financiamientos y redes de comercialización a escala nacional e internacional, aseveró.

Durante el año entrante, dijo, se seguirá avanzando también en la restitución de derechos en salud y educación, de acuerdo a los compromisos adquiridos por el Comandante Daniel Ortega.

Tales "compromisos serán revitalizados... en la ceremonia de juramentación para los próximos cinco años de Buen Gobierno", con "la participación protagónica de todas las familias nicaragüenses", aseguró la dirigente sandinista.

El propósito es avanzar, además, en términos de seguridad ciudadana, "priorizando la tranquilidad, la concordia y sobre todo que nos sintamos viviendo en condiciones dignas y seguras, desde la comunidad", agregó Murillo en declaraciones por la televisión.

Nada será fácil de conseguir en una nación todavía empobrecida, necesitada de financiamientos y donativos externos para cubrir su Presupuesto, pero la mayoría de los ciudadanos le tiene fe al proyecto sandinista.

Las victorias, advirtió Murillo, "se construyen todos los días, las victorias no son erupciones volcánicas, las victorias no son asuntos que se producen de la noche a la mañana, son trabajos cotidianos".

Con esa fe comienza la mayoría de los nicaragüenses el 2012, validando que una revolución representa un profundo proceso de conjugación espiritual en busca del bien común.

 


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