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Las maras son un fenómeno exagerado por los medios, afirman investigadores

Agencia AFP. Desde Ciudad de México. | 22 de Marzo de 2007 a las 00:00
La vocación transnacional de las pandillas maras y su creciente relación con el crimen organizado como el narcotráfico fueron algunos de los aspectos desmitificados por un estudio de académicos de Centroamérica, México y Estados Unidos presentado el jueves en México. "Hay algunas exageraciones mediáticas en el fenómeno de la mara" cuyos miembros son utilizados a veces como "chivos expiatorios", aseguró el director de la Red Transnacional de Análisis sobre maras del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), Rafael Fernandez. Los analistas que investigaron a estas pandillas juveniles que surgieron en comunidades de inmigrantes de ciudades estadounidenses como Los Angeles y San Diego y se extendieron a sus países de origen con las deportaciones, reconocieron que tienen un carácter confederado y una estructura jerárquica frente al carácter más local de otros grupos violentos. Sin embargo, negaron que conformen redes transnacionales en Mesoamérica y la mayor parte de sus componentes no ha salido de su ciudad y no conocen a miembros de maras de otros países. "La naturaleza transnacional y criminal de las maras es bastante limitada", asegura el estudio titulado "Pandillas juveniles transnacionales en Centroamérica, México y Estados Unidos". "No hay información clara que sustente la tesis de que las pandillas estén operando a nivel transnacional como una red organizada a través del corredor de Mesoamérica", explicó Janet Aguirre, de la Universidad Centroamericana en El Salvador, que estudió el fenómeno en este país, Honduras y Guatemala, la zona más afectada por las maras. De hecho, según el estudio, el fenónemo mara en México y Nicaragua prácticamente no existe. En México, donde Carlos María Perea, de la Universidad Nacional de Colombia, analizó la situación en las ciudades de Tapachula (sureste), México, Morelia (centro) y Tijuana (fronteriza con Estados Unidos), detectó pandillas locales integradas por mexicanos que incluso rechazan la posibilidad de dejar espacio a centroamericanos. Tan sólo en Tapachula, fronteriza con Guatemala, encontró presencia de mareros centroamericanos, pero en contra de lo sucedido hace un par de años, éstos ya no representan un problema de seguridad nacional. En Nicaragua, según José Luis Rocha, de la Universidad Centroamericana de Managua, aspectos como la menor emigración hacia Estados Unidos, los procesos de democratización y desmilitarización tras la guerra civil y la política integral hacia las pandillas juveniles implementada por sus gobiernos han impedido la presencia de maras. Respecto a la relación de las maras con el crimen organizado, especialmente con el narcotráfico, de la que han advertido algunos gobiernos en los últimos años, Aguilar afirmó que "no hay datos contundentes que indique que efectivamente la pandilla está siendo absorvida por el crimen organizado". En algunos casos, mareros, a nivel particular, ofrecen sus servicios al crimen organizado para operar, pero esto es ocasional y "no es una esstrategia definida de los mareros", señaló la analista noruega Elin Ranum, que estudió el fenómeno en Guatemala. El cáracter más ordenado y jerarquizado del negocio del narcotráfico no es aceptado por los mareros, que en ocasiones también actúan como distribuidores minoristas de narcóticos. El informe destaca además el fracaso de las políticas represivas de los gobiernos centroamericanos, que han empujado a las maras a evolucionar hacia una estructura "mucho más organizada, que tiende a asumir rasgos de mayor clandestinidad", según Aguilar. "Los planes policiales implementados por los Estados no sólo fracasaron en su intento de controlar la violencia sino también generan efectos adversos y contraproducentes, y uno de ellos es el aumento sostenido de la violencia en estos países, sobre todo, de la violencia homicida", denunció la académica.

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