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«Yo vengo a servirle al gremio de artistas», afirma la directora del INC, Margine Gutiérrez

Por Martha Solano Martínez, diario La Prensa. | 25 de Marzo de 2007 a las 00:00
La nueva cara que dirige el Instituto Nicaragüense de Cultura (INC) es una matagalpina que ha dedicado los últimos 16 años de su vida al trabajo municipal. Margine Gutiérrez, de 52 años, no es popular en los círculos artísticos, pero sí entre los pilares del partido que gobierna Nicaragua. Durante sus años universitarios fue activista del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), vivió en la clandestinidad y estuvo en prisión. Después de la revolución de 1979 siguió trabajando con su partido, hasta que en 1990 se interesó por las tareas municipales. Es periodista y abogada de profesión. Ahora, en su amplia oficina del Palacio de la Cultura, entre imágenes de la batalla de San Jacinto, el general Augusto C. Sandino y el poeta Rubén Darío, pretende aplicar su experiencia en descentralización para poner orden en lo que ella llama una "caja de empleos" que alberga a 405 personas. Gutiérrez asegura que si en un año no logra convertir el INC en un aparato que promueva, difunda y gestione recursos para la cultura, prefiere regresar a trabajar en Matagalpa. El nombramiento de Margine Gutiérrez como directora del Instituto Nicaragüense de Cultura fue inesperado, tanto por ella como por el gremio artístico nacional. El presidente Daniel Ortega mandó a preguntarle a través de la Primera Dama, Rosario Murillo, cómo se veía en un puesto gubernamental. La respuesta fue "no me veo", pero la propuesta ya estaba hecha. Algunos vieron el nombramiento como un premio por los lazos que tuvieron Margine Gutiérrez y su familia con la revolución de 1979, o resultado de la posible amistad entre ella y Murillo. Pero afirma que "no hubo padrino. Tampoco somos amigas. Ni yo la visito a ella (Rosario Murillo), ni ella me visita a mí". "Si indagan en los últimos 16 años de mi vida, lo que menos tuve fue padrinos. No tuve vida política partidaria, pero tengo una formación académica y una experiencia", agrega. Respecto a las razones que habría contemplado el Presidente para elegirla directora del INC "sería especular qué fue lo que pasó por la cabeza de los que me propusieron. Lo que pudo haber influido es que el trabajo se va a descentralizar hacia lo local. Y no es que no tenga conocimientos de la actividad cultural". Margine Gutiérrez creció en el casco urbano de Matagalpa, en una casa de seguridad del FSLN, cuando según ella "todavía amarraban los caballos afuera de las casas". Ana Julia, su mamá, tiene ahora 70 años, pero fue enfermera, socialista y sindicalista. Su abuela era conservadora, y a veces preguntaba por qué de la noche a la mañana amanecían hombres durmiendo en el suelo de la sala, o en la cama de Ana Julia. Margine recibió la invitación de pertenecer al Frente Sandinista, directamente de su mamá, un día que salieron a caminar al parque. Aceptó. Luego de que Margine se bachilleró, su madre le dio dinero para que se fuera a matricular a la universidad. "No sé ni de dónde sacó dinero ni cómo hizo. Era una enfermera, ya te imaginarás el salario. Nunca pensé que tuviera la idea de que yo estudiara en la universidad". Los números no son su fuerte, y tal vez eso empujó a Margine Gutiérrez a optar por el Periodismo en la Universidad Autónoma de Nicaragua (Unan-Managua), aunque su primera idea era estudiar francés porque le encantaba oír a una profesora que tuvo en la secundaria. Estando en la UNAN-Managua la actividad en las líneas del FSLN se intensificó, hasta que la "casa de seguridad" fue descubierta y tuvo que pasar a la vida clandestina mientras se "enfriaban" las cosas. ¿Algún día tuvo miedo a la muerte? No. Ella está convencida que los verdaderos cambios sólo los pueden hacer los jóvenes, sin menos preciar el apoyo que puede dar la demás gente. "Yo nunca tuve miedo". ¿Cómo tomó la propuesta de trabajar en el gobierno de Daniel Ortega? Pues, yo dije que no, que los 16 años que había invertido en una formación y enfoque hacia la sociedad civil no los iba a perder por irme a un cargo gubernamental. Mucha gente en Matagalpa, en cuanto ganó el Frente, decía que yo iba a ser la directora del Instituto Nicaragüense de Fomento Municipal. Eran puras especulaciones. Ahora, yo voté por el Frente, a pesar de que estaba alejada, siempre he sido sandinista, eso lo llevo en la sangre, es una cosa de familia. Pero nunca pensé que me iban a proponer un cargo. Pasé como una semana diciendo no. Mi mamá y mi marido me dijeron que después me iba a quedar la insatisfacción de que nunca cooperé, y de repente me entusiasmé y acepté. Con los cambios de gobierno, en el ámbito artístico se rumoraba que el nuevo director de Cultura sería Luis Morales, ¿hubo algunos roces por la diferencia? De eso no me di cuenta porque no estuve en las discusiones de a quién iban a poner. Me di cuenta por los periódicos. Yo vine con temor. Lo primero que dije fue "me van a despellejar viva. Van a decir quién es esta, para qué la pusieron". Pero te voy a decir algo, no tengo quejas. Aquí han venido artistas plásticos, de la asociación de cine, escritores, bailarines, a decirme "cuente conmigo", y yo les agarro la palabra. Yo vengo a servirle al gremio de artistas. ¿Cuál va ser su política de trabajo? En realidad aquí no existe ninguna política, trabajan en lo rutinario. Nosotros sí vamos a hacer algunos cambios que obedecen al enfoque del nuevo gobierno, una de las cosas es la descentralización. Por ejemplo, el Instituto de la Mujer tiene 29 empleados. ¿Adiviname cuántos hay aquí? 405 empleados. Supernumerarios. Total y absolutamente. Imaginate que hay conductores que los contrataron sin tener vehículos. Y si comparás la cantidad de gente con los resultados en el trabajo cultural, no hay correspondencia. En algo que han coincidido todos los (artistas) que han venido aquí es que nunca recibieron apoyo del Gobierno para el trabajo cultural. El presupuesto para este año es de 30 millones de córdobas, pero el 80 por ciento es para pago de planilla, combustible y compra de material de oficina. ¿Qué sentido tiene? ¿Eso significa despidos? Yo tengo una política de austeridad real, efectiva y sin bombos. En esta oficina habían nueve personas trabajando y ahora tengo una. Una la trasladé de cajera a la Escuela de Arte, a otra la despedí por robo, y así... ¿Cuál es la idea de ese ahorro? Poder tener dinero para hacer planes de capacitación, apoyar la publicación de un artista. Aquí había Direct T.V. ¿Y para qué? El que quiere ver televisión que se quede en su casa. ¿De qué manera va aliviar esa situación? Una de las ideas es la descentralización en la gestión cultural. Si el trabajo cultural se ha mantenido en alto, entre comillas, ha sido por la sociedad civil. ¿De ahí surge la propuesta de pasar la administración de las Ruinas de León Viejo al municipio de La Paz Centro? Te voy a explicar ese caso. Las Ruinas de León Viejo es un área bastante grande que generalmente se mantiene llena de monte. Para limpiar, tienen que ir de aquí. ¿Cuánto gastamos en conductor, combustible? El alcalde (de La Paz Centro) me dijo que se han dado situaciones en las que él tiene visitas internacionales, diez o quince personas, y como la Alcaldía es bien pobre, no tiene para pagar la entrada y mostrarles su patrimonio. ¿Cuál sería el mecanismo legal para esa descentralización? El mecanismo legal ya existe. Cuando llegué a Darío, a plantearle al alcalde que administre la Casa Natal de Rubén Darío, porque no se lo estamos imponiendo a nadie, me dijo que "primera vez en la historia un gobierno nos va a devolver lo que nos han usurpado". Legalmente no estamos haciendo nada extraordinario, la Ley de Municipios dice en su artículo 7, "el gobierno municipal tiene asignado el establecimiento de bibliotecas, museos... promoción de fiestas tradicionales y del folclor y toda clase de actividades que promuevan la educación, la cultura, el deporte y el turismo". Y dice la Ley del Instituto de Cultura: "Velar por la protección del patrimonio". Como lo dicen las leyes, la función ejecutiva la tiene el municipio, y a nosotros nos corresponde apoyar, asesorar. La labor del instituto es desarrollar la cultura en los 153 municipios del país, no directamente nosotros, desconociendo lo que puede hacer el pueblo. La junta directiva del Teatro Nacional Rubén Darío está formada por representantes de varias instituciones estatales. Con el cambio de gobierno, aún no se ha convocado a su formación. Estamos esperando un poquito la reorganización del Gobierno para que el Presidente haga su propuesta. En realidad serían los mismos porque es por instituciones. La única propuesta nueva que voy a hacer, que no es que vaya a quedar, es proponer que alguien del Teatro José de la Cruz Mena sea miembro de la junta directiva, de manera que haya un hermanamiento para que aquel teatro se beneficie. ¿Van a mantener la misma dirección del Teatro Nacional? No hemos tomado ese tipo de decisiones. Ahorita estamos enfrascados en la administración, cómo hacer para que el INC en lugar de ser una caja de empleos, sea un instituto que promueva el desarrollo de la cultura. La Escuela de Danza, por ejemplo, no tiene barras ni espejos, no tiene nada, no sé cómo hacen. La escuela va a ser una prioridad. ¿Qué opina sobre las obras de arte que fueron subastados el mes pasado, para recuperar la cartera de bancos quebrados? Con lo de la subasta no estoy muy clara. El instituto tenía que haber hecho un avalúo para que los dueños entraran en posesión. Tenían que levantar unas cosas complejas, unas fichas. El problema no es que estén en manos privadas o en el extranjero. La obra de Rubén Darío está en manos privadas. Según me explicaron Jorge Eduardo Arellano y Julio Valle, no está establecido que (los manuscritos) se puedan regalar, vender o donar, sino que el Estado lo tiene que tutelar. Tiene que haber un registro. El Estado sabe que aunque estén en Venezuela hay un registro y es parte de su patrimonio. A propósito, ¿hay registro de los manuscritos que el presidente Ortega le regaló al Presidente de Venezuela, Hugo Chávez? No. Pero es que aquí nadie cumple la Ley. Aquí se le da una connotación política a todo. También por el hecho que fue Daniel Ortega. Si los hubiera regalado don Enrique Bolaños no hubiera pasado nada. Pero eso no significa que saludemos el hecho. Todo es un proceso. ¿De qué manera el Instituto buscará la manera de recuperar los manuscritos? Cuando se dio el conflicto me puse a leer la Ley, y en realidad es ambigua. Dice que el patrimonio inédito y publicado debe estar tutelado por la dirección de patrimonio, pero no dice de qué manera ni establece sanciones. Esa Ley necesita un reglamento, porque de lo contrario yo tendría que tomar una decisión a mi discreción. Lo que yo quiero es poner todas las leyes sobre la mesa, ver sus contradicciones y crear un código de la cultura.

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