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Horrendo crimen de un nica contra su esposa en Costa Rica

Diarios La Nación y Extra, de Costa Rica. | 26 de Marzo de 2007 a las 00:00
El nicaragüense Alfonso Martín Sarria Hernández asesinó a balazos en pleno centro de San José y delante de sus hijas, a su esposa, Rosa Pozos Velásquez, y luego se suicidó de un tiro en la sien. El matrimonio, que emigró de Nicaragua, tenía más de 11 años de vivir en Costa Rica. El suceso ocurrió a las 3:15 de la tarde del domingo frente a las oficinas centrales de Correos, en San José. Sarria ocupó un revólver calibre 38. Sarria Hernández, de 45 años, estaba separado de su mujer, aunque el hombre hostigaba a Rosa para forzarla a reanudar su relación, según informó Guillermo Rojas, supervisor de la Policía Municipal. Tras su separación ella vivía en León XIII y él residía en otro punto de Tibás. Molesto al no obtener lo que pretendía, el cónyuge atacó a la señora frente a sus hijas de 24,15 y 11 años. "Te voy a matar", le gritó y acto seguido disparó, sin que sus hijas pudieran hacer nada. Las hijas, aterrorizadas, vieron cómo el hombre después del crimen se adelantó y sin decir una palabra apuntó el arma, con la mano izquierda hacia su sien, para quitarse la vida. "Era una reunión. Él le dijo a su hija mayor que quería conversar con ellas. Pero al llegar al lugar él venía bajo los efectos del alcohol", afirmó la oficial Carolina Mora. Las muchachas, que fueron apartadas de la escena inmediatamente, recibieron apoyo por parte de un equipo de la Policía. Ellas dijeron a los oficiales que la pareja se había separado desde hace cuatro meses por problemas de violencia doméstica. Según Heyling Sarria, hija del homicida, el señor Sarria estaba furioso porque su madrastra aceptó reunirse con su padre después de haberlo demandado por violencia. "Él estaba tomado, y aunque las dos veces le supliqué que no disparara, la mató y luego se suicidó", manifestó este lunes la joven mientras esperaba, a las 6 de la tarde, poder retirar los cuerpos de la morgue judicial. En enero, Ángela puso la demanda contra su excompañero sentimental, por lo que el error, según Heyling, fue volver a encontrarse con él. Añadió que la violencia de su padre contra su madrastra venía desde hace años. En diciembre, por los golpes que le propinó, fue internada en el hospital. La agresión se debió a que el hombre era celoso, estaba tomado y la mujer no quería nada con él. Ella deja una hija de 11 años y un hijo en Nicaragua. Él, que se desempeñaba de bodeguero en una tienda, deja 6 hijos, entre ellos una niña que tuvo con Ángela. Este fue el segundo homicidio registrado en el fin de semana pasado en Costa Rica, durante el cual una mujer muere a manos del agresor. El primero se registró el sábado en Matina, Limón, cuando un hombre asesinó a su suegra, luego de dispararle en dos ocasiones. Pero este lunes, ocurrió un tercero, y esta vez en Tibás. Un hombre identificado como Marco Zúñiga Vargas, de 23 años, asesinó de un balazo a su exnovia Wendy Zumbado Flores, de 20 años. El hombre se quitó la vida tras disparar en la cabeza contra la joven. Portaba un revólver calibre 38. El crimen ocurrió a las 8:15 a. m. a la entrada del barrio San Jerónimo, en San Juan de Tibás. De acuerdo con informes policiales, la muchacha se dirigía hacia su trabajo en la empresa Compuplaza, donde laboraba como recepcionista. Unos 250 metros antes de llegar, Zúñiga la interceptó. Tras una discusión, el sujeto abrió fuego a quemarropa. Para Jeannette Carrillo, presidenta ejecutiva del Instituto Nacional de la Mujer (Inamu), esta situación es preocupante. "El tema de la violencia es recurrente, pese a los esfuerzos que se han hecho. Hace falta que la Asamblea Legislativa apruebe la Ley de penalización de la violencia, ya que tiene ocho años en el plenario en espera", comentó. Carrillo señaló que esta legislación daría más instrumentos para penalizar la agresión y ofrecería protección a las personas que son víctimas de este abuso.

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