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«Zapatero a tu zapato... ¿Presidente a tu Presidencia?», por Carlos F. Chamorro

El Nuevo Diario | 27 de Marzo de 2007 a las 00:00
La discrepancia pública entre el presidente Ortega y el alcalde de Managua, Dionisio Marenco, sobre la utilización de las oficinas del FSLN como sede de la Casa de Gobierno ha tenido una enorme resonancia nacional por el peso político que tiene Marenco en el FSLN, aunque en realidad éste se limitó a aconsejarle a su correligionario y amigo lo que todo mundo piensa en el país, pero nadie en su partido se atreve a decirlo en público. Desde hace varias semanas, a través de distintos medios de comunicación, se ha intentado conocer cuál es el domicilio de la Casa de Gobierno, una pregunta elemental en cualquier país del mundo. Y aunque no hubo una respuesta oficial, por el secretismo que prevalece en el gobierno, quedó en evidencia que la Presidencia está en la sede del partido FSLN. En respuesta a los consejos bien intencionados del Alcalde, el presidente Ortega finalmente ha oficializado que la Casa de Gobierno, la Presidencia de la República, efectivamente está instalada en la secretaría del partido Frente Sandinista. Y a juzgar por sus declaraciones, no se trata de algo temporal, pues no tiene ninguna intención de abandonar la sede partidaria. El Presidente alega que despacha en esa oficina por razones de austeridad. Pero si ese fuera el caso, podría trasladar la Presidencia a uno de los módulos del Centro Cívico, o a cualquier otro modesto edificio público. En realidad, el alegato del ahorro es solamente un pretexto para encubrir un acto de autoritarismo. Estamos ante el insólito caso de un Presidente-Secretario del FSLN que se aferra a la sede de su partido, para instalar ahí una institución pública como es la Presidencia, en un abierto desafío a la institucionalidad democrática. Olvida el presidente Ortega que en este país se hizo una revolución contra la dictadura de los Somoza, y se derrochó sangre y patriotismo, precisamente para erradicar esa clase de vicios que simbolizan la confusión Estado-Partido. Y si el FSLN confundió el partido con el Estado en los años 80, pareciera que ni siquiera los mismos sandinistas hoy están dispuestos a repetir el mismo error. A ninguno de los 87 alcaldes del FSLN que encabezan gobiernos municipales se le ocurrió trasladar la Alcaldía a la sede de su partido, con el pretexto de hacer un ahorro económico. Pero, evidentemente, el caudillo del FSLN es un caso excepcional: él sigue manteniendo un concepto patrimonial del Estado y ahora lo ha extendido a su propio partido. Como Somoza, que confundió al PLN y al ejército con el patrimonio político familiar, e instaló su última Presidencia en su mansión de El Retiro y luego en su Bunker, Ortega no ve ningún problema en despachar desde la sede del FSLN. He escuchado la opinión de personas muy respetables, que dicen que esto es un asunto sin importancia, y que el Presidente debe despachar donde se sienta más a gusto; pero se equivocan, pues no se trata de su oficina privada, sino de la Presidencia de la República. Nos guste o no, y aunque haya sido electo sólo con el 38% los votos, Ortega es el Presidente de todos los nicaragüenses, y debe respetar la investidura de la institución presidencial. Estamos, pues, ante un asunto de Estado, pues la Casa de Gobierno es donde el Presidente recibe a embajadores de otras naciones, despacha con sus ministros, y por supuesto atiende a los ciudadanos nicaragüenses, a quienes Ortega debe respeto y observancia ante la ley. Irónicamente, al mantener la Presidencia en la sede de su partido, el propio Ortega está desacreditando el pomposo lema de su gobierno de "unidad y reconciliación nacional". Es así de sencillo: la Casa de Gobierno de todos los nicaragüenses no puede seguir instalada en la Secretaría del partido FSLN. Y el presidente Ortega debería salir a lo inmediato de la sede de su partido, e instalarse en un edificio público. Y si no lo hace, los ciudadanos tienen la obligación moral y política de demandárselo, por todos los medios a su alcance. En vez de recomendar a otros el dicho "zapatero a tu zapato", Ortega primero debería aplicarse a sí mismo aquello de "Presidente a tu Presidencia".

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