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Dos nicas mueren en Costa Rica: uno asesinado y otro atropellado

Diario Extra, de Costa Rica. Desde Upala, Alajuela. | 27 de Marzo de 2007 a las 00:00
Dos nicaragüenses más se agregan a la larga lista de compatriotas muertos en circunstancias violentas en Costa Rica. Este lunes por la madrugada, atropellaron a un nicaragüense y la tarde del domingo le metieron varios balazos a otro, por un conflicto de propiedades con un costarricense, que después de asesinarlo, se entregó a la policía. Un fuerte golpe en la cabeza, probablemente producido por las llantas de un vehículo cuyo conductor continúo sin detenerse, habría provocado la muerte a un nicaragüense cuyo cuerpo apareció abandonado ayer en la madrugada en el corazón de Tamarindo, comunidad turística ubicada a 35 kilómetros de ese municipio. La víctima fue identificada como José Santiago Quijano Quintanilla, de 40 años y vecino de la zona. Presuntamente, era peón de construcción, precisó Adalberto Molina de la Fuerza Pública de Tamarindo. El atropello ocurrió frente al hotel "El Milagro". Las lesiones que presentaba en la cabeza le habrían ocasionado la muerte, según los socorristas. El cuerpo fue levantado a las 5:20 a.m. por órdenes de la jueza penal Yorleni Bello. Las investigaciones iniciales son coordinadas por la fiscal Aimé Caravaca. Entretanto, un certero disparo en el tórax acabó el domingo en la noche con la vida del nicaragüense José Tomás Obando Jaime de 47 años. A Tomás le disparó un hombre de apellidos Urbina Oporta, quien argumentó haber disparado porque la víctima quiso meterse a su casa. Así lo informó la delegación del OIJ de Cañas que tiene a su cargo la investigación. El hecho ocurrió en el caserío de La Cruz de Delicias de Upala, siete kilómetros al norte de ese cantón alajuelense. Obando Jaime, al parecer, quiso entrar a la casa de Urbina Oporta por la puerta trasera con la idea de hacerle un reclamo, pues mantenían viejas rencillas, reconoció ayer la viuda Maritza Torres Aguirre. "Mi esposo estuvo tomando licor desde las 11 a.m. Primero con un amigo en la casa, y, al caer la tarde, se fue a la cantina a reunirse con otros conocidos", expresó la señora con quien tuvo cinco hijos. Luego, regresó a la casa, en El Coral de Nicaragua, buscó una camisa y decidió ir a la vivienda de Urbina Oporta que está en suelo costarricense. "Le dije que no fuera; sin embargo, no me hizo caso. Ante esto, lo seguí a cierta distancia cuando, de manera inesperada, escuché las detonaciones", recordó la señora. Tras el suceso, ella y dos hijos que la acompañaban decidieron devolverse. "Temí que lo hubiera matado", dijo Torres. Los pies de Obando, quien calzaba botas de hule, quedaron sobre la entrada de la puerta, y el cuerpo extendido hacia atrás. Urbina Oporta caminó luego hacia el puesto de la Fuerza Pública donde se entregó a la policía. Al llegar, le dijo a la Policía que se entregaba porque acababa de matar a alguien con quien tenía muchos problemas. Según la viuda, "los problemas entre ambos hombres comenzaron hace unos cinco años. Los dos ya se habían amenazado".

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