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Centroamérica y Estados Unidos, ¿condenados a entenderse?

Agencia AFP. Desde San José. | 27 de Marzo de 2007 a las 00:00
"Estados Unidos y Centroamérica no pueden ser enemigos, no pueden ser adversarios, como Venezuela, ni conviene, ni es necesario ni es obligatorio", pero debería desarrollar una relación más estable con una amplia agenda de intereses, asegura Luis Guillermo Solís, coautor de un libro que analiza las relaciones entre las dos regiones en la posguerra fría. "Nosotros, a lo que tenemos que aspirar no es a una relación de iguales, sino a una agenda positiva, en la que podamos ganar también nosotros", aseguró Solís, quien junto con profesor Mark Rosenberg de la Universidad Internacional de la Florida (EEUU) han escrito el ensayo "Estados Unidos y Centroamérica: realidades geopolíticas y fragilidades regionales" que saldrá a la venta el 30 de abril en inglés. "Armemos una cosa que nos beneficie. Pero ni hay ganas aquí de hacerlo, ni hay interés allá de propiciarlo en este momento. Todo se reduce al TLC (Tratado de Libre Comercio)", asegura Solís tras estudiar las relaciones de la región con Estados Unidos en el último siglo, en que se han sucedido momentos de "mayor o menor intervencionismo que no vuelven a recuperar prioridad hasta la siguiente crisis". Ello, independientemente del partido del presidente de turno. "Lo que define la intervención y el olvido no es la ideología sino el interés nacional o las percepciones del interés nacional de EEUU en la cuenca (del Caribe), que tiene una importancia más simbólica que real", con "excepción del canal de Panamá". Estos picos de intervencionismo, según el gráfico que Solís dibuja en una hoja de papel para apoyar sus argumentos, suelen estar relacionados "con una gran crisis internacional" o con la "ruptura de los consensos internos entre el poder ejecutivo y legislativo" en Estados Unidos. Solís, profesor de la Universidad Nacional de Costa Rica, considera que una agenda positiva no sólo debe incluir terrorismo y migraciones, los dos asuntos que mayor preocupación suscitan en la actual administración estadounidense de George W. Bush. El medio ambiente, la promoción de la pequeña y mediana empresa, el fortalecimiento de las instituciones democráticas o el comercio justo, acompañado de programas de fortalecimiento de escuelas, educación, además de la seguridad también deberían integrar esa agenda. "No puede ser simplemente el tigre suelto contra el burro amarrado, que es lo que nos están recetando aquí desde el TLC", aseguró a la AFP. ¿En qué fase se encuentra ahora la región? El discurso de Bush sobre América Central, donde visitó Guatemala el 12 de marzo en el marco de su gira latinoamericana, se limita a la migración y al crimen organizado. "Sobre esos dos temas que nos preocupan les vamos a dar ayuda para que ustedes nos ayuden a neutralizarlos, pero como no les creemos vamos a hacer un muro en México. Y sobre la solución a los problemas (sociales) el TLC, o sea, libre comercio", argumenta el profesor. Es, según él, éste es "un lenguaje de olvido" y no de "intervención en el sentido proactivo con el que en otros momentos se buscó la construcción democrática" en la región por la vía del anticomunismo, con el desarrollismo o la sustitución de las importaciones. Pero no hay que engañarse. Estados Unidos seguirá siendo la fuerza geopolítica con mayor "preponderancia en la región", pese a que ésta "no va a ser importante para EEUU". "La posibilidad de que se rompa esta dinámica a favor de una relación más estable es poco factible", asegura. Lo que parece poco probable con el TLC, "que no nos conduce ni siquiera a la relación de subordinación como la que teníamos en la época de los militares, sino que nos lleva a una anexión económica". "Centroamérica va a continuar siendo una región vulnerable y frágil y por lo tanto, la posibilidad de crisis recurrente con EEUU no ha terminado", asegura, antes de sentenciar: "la fragilidad propende a la esquizofrenia no a la estabilidad".

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