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Antenor Rosales trabaja sin salario. Carta íntegra del presidente del Banco Central

Con información adicional de la Agencia Notimex. Desde Managua. | 27 de Marzo de 2007 a las 00:00
El presidente del Banco Central de Nicaragua, Antenor Rosales, trabaja sin devengar salario, aseguró este martes el presidente Daniel Ortega al comentar la reciente polémica desatada sobre los aumentos en los sueldos decretados en esa institución. Según Ortega, Rosales trabaja como voluntario desde enero pasado cuando asumió el cargo y señaló que tampoco hace uso del vehículo asignado para su puesto, ni siquiera para cumplir con desplazamientos propios de sus funciones. La aclaración fue hecha luego de las críticas recibidas tras conocerse que en una reciente reunión de junta directiva se aumentó el salario para ese puesto de ocho a 12 mil dólares mensuales. La oficina de comunicación de la Presidencia difundió una carta privada enviada por Rosales a Ortega, en la cual explica cuál es su situación salarial (lea carta íntegra abajo). Ortega aprovechó su plática con periodistas para anunciar que en los próximos días se redactará un proyecto de ley de regulación salarial para entidades autónomas y empresas estatales a fin de terminar con las disparidades y establecer montos máximos. Adelantó que la idea es que el techo salarial sea el que recibe el presidente de la República -que alcanza los tres mil 200 dólares mensuales- y tres mil para los ministros. Dijo que los funcionarios que ganen más de tres mil dólares deberán depositar el monto restante en una cuenta del Ministerio de Hacienda y Crédito Público que apoya un programa de lucha contra la pobreza, el cual ha sido definido como prioridad del gobierno. Aseguró que en ese marco, el representante de Nicaragua ante el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) –con sede en Honduras– devenga 12 mil dólares pero entrega nueve mil a ese fondo. Mediante un decreto Ejecutivo, Ortega redujo el pasado 10 de enero –día en que asumió para un mandato de cinco años– más de un 50 por ciento los salarios de los funcionarios de alto nivel del gobierno. La medida fue aplaudida por los nicaragüenses, que criticaban los altos sueldos que pagaron gobiernos anteriores a sus colaboradores, los cuales oscilaban entre seis mil y 10 mil dólares mensuales.

«Jamás he recibido un salario»

Managua, 27 de marzo de 2007
Daniel: Abusando de tu ocupado tiempo, me permito dirigirte estas letras en mi condición de militante del FSLN para abordar –desde una perspectiva partidista– el asunto de mi supuesto salario en el Banco Central de Nicaragua. Lo hago no por la campaña subjetiva y de desinformación que ha caracterizado este tema, más bien para reflexionar sobre el importante papel de dominación ideológica que el pensamiento no revolucionario tiene sobre algunos de los supuestos hombres de la izquierda nicaragüense y de forma particular en miembros de la Dirección de nuestro partido. Como se te informó, el suscrito jamás ha recibido un salario en el Banco Central de Nicaragua. Tal decisión le fue comunicada a los órganos encargados del pago en esa entidad. Al igual que la decisión anterior, también comuniqué que no haría uso de los vehículos de la institución, ni de los conductores, ni del combustible, ni de personal de seguridad, ni de los alimentos que ingirieran mientras desempeñaba ese cargo. He viajado en nombre del gobierno de Unidad y Reconstrucción sin hacer uso de salones o pasaportes diplomáticos, a pesar de habérseme extendido este último. Me siento satisfecho de haber comunicado estas decisiones desde el primer día que llegué a esa institución, cualquier auditoría externa o investigación periodística más o menos seria pudo y puede comprobar lo que aquí expreso; todo el personal del Banco Central lo sabe. Tengo el privilegio –hasta hoy– de vivir dignamente –algo que le ha sido negado a una inmensa mayoría de nicaragüenses por este inhumano sistema– sin necesidad de un salario estatal, cualquiera sea la suma. Cuando decidí acompañarte en tu gobierno, lo hice conciente que era una tarea más que el FSLN me encargaba –por eso te escribo en tu condición de Secretario General del FSLN– para servir a nuestro pueblo y demostrar con nuestra gestión administrativa, la genuina estirpe de los revolucionarios sandinistas. Te he acompañado en tus posiciones desde antes del cinco de noviembre del año pasado, con firmeza y convicción, sin "manejos" ni intereses personales. No me preocupa en lo absoluto lo que los medios de comunicación expresan; los sandinistas derramamos nuestra sangre y ofrecimos nuestra vida para que este país gozara de libertad, incluyendo la de expresarse, y ese es el costo de vivir en democracia. Sé que nunca podré reparar el daño de quienes han afirmado sobre mí que "su autoaumento salarial lo evidencia como un hombre fácilmente comprable, como un burócrata con el perfil adecuado para convertirse en un mercenario de las instituciones financieras internacionales, en detrimento de los intereses de nuestro pueblo". No he sido contestatario, ni lo voy a ser, dentro o fuera del gobierno. Con vos discutí mis posiciones relacionadas con la negociación entre el gobierno y el FMI. El documento que preparé y le entregué a los representantes de dicho organismo es una muestra de cuál es mi pensamiento cómo actúo frente a quienes han pretendido imponer un modelo que no he compartido en el pasado, ni en el presente y estoy seguro que no compartiré jamás. Me preocupa sí, que supuestos hombre de la Dirección partidaria expresen en medios de comunicación –Multinoticias y En Vivo con Alberto Mora (ambos del canal 4, con acciones del FSLN. N. d R.) para ser exacto– las mismas posiciones que sobre este tema han manejado quienes sin averiguar, investigar y recopilar información han hecho uso de los medios para atacarme sin razón alguna, por ese tal megasalario. La preocupación no es motivada por las afectaciones personales, sino porque sandinistas, sin tener la mínima hidalguía de preguntarme si en realidad es cierto tal información, han expresado igual posiciones sobre ese supuesto salario, que las expresadas por el pensamiento no revolucionario, que hasta hoy no encuentra nada bueno en la gestión de este gobierno. Comprendo que es una debilidad ideológica juzgar a sus compañeros de partido sin confiar en la firmeza ideológica y política de quienes desde hace más de treinta y cinco (35) años bregamos en la lucha revolucionaria; comprendo la debilidad de algunos compañeros por aparecer en los medios; comprendo que el protagonismo es una debilidad que sólo quienes entendemos que los cargos gubernamentales son transitorios, podemos vencer con facilidad. Más conviene velar por la fortaleza ideológica de un partido, ya que ésta es la base de la fortaleza orgánica. Esta es la razón de estas letras. Demás está el manifestarte que el cargo para el que fui nombrado está a la orden en el momento que se considere que mi desempeño ha estado o esté alejado de las políticas y decisiones del Gobierno de Unidad y Reconciliación Nacional. Reitero mis disculpas por abusar de tu tiempo y finalizo deseándote felicidad en tu vida personal y familiar, logros en tu gestión partidaria y éxitos en el ejercicio de tu dingo y constitucional cargo. Fraterno,

Antenor Rosales Argüello Patria Libre o Morir

cc: Tomás Borge Martínez, vicesecretario FSLN Bayardo Arce Castaño, miembro de la Dirección Nacional Histórica FSLN René Núñez Téllez Doris Tijerino Haslam Rosario Murillo

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