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Reclamo sindical sobre salario mínimo es justo afirma Porras

Managua. Radio La Primerísima/PL. | 14 de Marzo de 2012 a las 00:00

Las negociaciones sobre salario mínimo continuarán este jueves con una resistencia de los empresarios, quienes se han empeñado en tratar de boicotear la estrategia de consenso promovida por el gobierno, opinó el doctor Gustavo Porras, líder del Frente Nacional de los Trabajadores.

Porras califica como una "medida de presión política" el anuncio hecho el jueves por el presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) que abandonaría la mesa de negociaciones.

El dirigente señaló que una retirada de los empresarios de las conversaciones en la Comisión Nacional de Salario Mínimo sería un error, pues a ellos les resulta conveniente el clima de estabilidad social lograda por la administración del presidente Daniel Ortega.

El presidente del Cosep, José Adán Aguerri, aseveró que no hay nada más nada qué negociar, porque elevaron su propuesta del ajuste salarial al 12 por ciento, y eso es lo que pueden dar.

Eso significa que mantienen el 13 por ciento de cara a la rama agropecuaria y 12 para el resto de sectores, lo cual fue rechazado la semana anterior por los sindicalistas, quienes exigieron incrementos del 14 y 13 por ciento.

A juicio del doctor Porras, este jueves deben concluir los intercambios, luego de varias rondas infructuosas, pues la legislación permite llegar a decisiones definitivas sin que necesariamente participen las tres partes involucradas: gobierno, empresarios y trabajadores.

Frente a la postura del Cosep, el titular del FNT distinguió el rápido consenso logrado con las pequeñas y medianas empresas, para establecer, en su caso, un incremento del pago mínimo anual de hasta 10 puntos porcentuales.

Aseveró que si nos ajustamos a la ley, el reclamo sindical es justo porque la retribución mínima debe subir en correspondencia con la inflación y el desempeño económico, que en 2011 crecieron en el entorno del ocho y el cuatro por ciento, respectivamente.

A escala nacional alrededor de 300 mil personas están comprendidas en los distintos grupos de salario mínimo; de ellas unas 90 mil en zonas urbanas y aproximadamente 200 mil en el campo, estimó.

Pero en el primer caso, hay cerca de 70 mil en zonas francas, para las cuales se fijó un pacto salarial hasta 2013; es decir, no están sujetas al actual debate.

Tampoco la mayoría de los trabajadores estatales figura en las escalas inferiores; recientemente el gobierno aprobó un ajuste general de salarios de siete a nueve por ciento para la totalidad de los 110 mil ocupados en el sector público, explicó.

En el mercado laboral de Nicaragua, indicó, podemos distinguir dos grandes grupos: los registrados en el Seguro Social y los que laboran al margen de esos beneficios; por tanto, las posturas del Cosep tienen incidencia, pues sus entidades dan empleo a buena parte de los inscritos.

Estamos hablando, detalló, de 400 mil a 500 mil puestos en las organizaciones pertenecientes al Consejo, dentro de una población económicamente activa de unos 1,8 millones de habitantes.

El posicionamiento de Cosep es político en el sentido de que está usando la discusión sobre salario mínimo para presionar al Ejecutivo "por otros intereses" no vinculados al asunto, opinó Porras, quien prefirió reservarse argumentos.

Ellos saben que una bandera de triunfo del gobierno sandinista ha sido el logro de acuerdos y alianzas tripartitas entre gobierno, empresariado y trabajadores para enfrentar los principales retos del país, refirió.

Ir en contra del modelo de concertación y unidad nacional defendido por el presidente Ortega es "una posición miope" y el anuncio de no acudirán hoy a las conversaciones sobre el salario constituye "una medida de chantaje con otros fines", aseveró Porras.

En el fondo quieren restarle autoridad a la Comisión Nacional de Salario Mínimo; para los grandes empresarios aceptar 13 o 12 por ciento de alza constituye, en términos económicos, una diferencia marginal, mientras que para nosotros, los trabajadores, ese uno por ciento significa un día de comida en el mes, subrayó.

A la altura de 2006 el salario mínimo en el país era de mil 400 córdobas (unos 62 dólares) y actualmente asciende a tres mil 150 (140 dólares), para un incremento de 120 por ciento, pero continúa siendo el más bajo de Centroamérica, señalan datos del Ministerio del Trabajo.

 


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