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España contra las cuerdas

Madrid. Página/12. | 6 de Abril de 2012 a las 00:00

No hay tregua ni respiro para España. A dos días de que Mariano Rajoy presentara un presupuesto con un duro ajuste exigido por la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), los mercados cargaron ayer contra la península ibérica hasta ponerla contra las cuerdas del rescate financiero. El riesgo país o la prima de riesgo, ese diferencial entre la rentabilidad del bono español a diez años y el alemán -de referencia- al mismo plazo, encendió las alarmas al superar la barrera de los 400 puntos básicos, por primera vez en el año. Después del mediodía, el índice escaló hasta los 410 puntos, con una rentabilidad del 5,7 por ciento, pero luego se distendió hasta los 402 puntos, record anual. La Bolsa de Madrid, en tanto, mantuvo una tendencia a la baja (en torno del uno por ciento en toda la jornada) y acumuló en dos días una caída del 4,75 por ciento, colocándose debajo de los 7600 puntos, cerca de los mínimos registrados en 2009.

El ministro de Economía español, Luis de Guindos, atribuyó la volatilidad del mercado y el aumento del riesgo país de España a las dudas sobre el crecimiento en Europa, al tiempo que reafirmó el rumbo del Ejecutivo: consolidación fiscal y reformas. La escalada de la prima de riesgo está motivada en la desconfianza de los inversores sobre la capacidad de España para rebajar su déficit del 8,5 al 5,3 por ciento en 2012, meta impuesta con la UE, sin comprometer la recuperación del país, según coinciden los analistas. Es que el drástico ajuste fondomonetarista de 27.300 millones de euros, contenido en el presupuesto presentado por Rajoy el martes, no convence a los defensores de la ortodoxia económica, porque España prevé que su deuda pública alcance el 79,85 por ciento del PIB durante este año, frente al 68,5 por ciento obtenido el año pasado.

"Hay dudas sobre los presupuestos, su alcance, si van a perjudicar las perspectivas de crecimiento y se esperan nuevas reformas", afirmó Susana Felpeto, analista financiera de Atlas Capital, consultada sobre el incremento de la presión sobre la deuda española. Tras la presentación de las cuentas del Estado, el Tesoro español logró colocar en su primera subasta sólo el mínimo de deuda previsto (2589 millones de euros) y tuvo que pagar intereses más altos.

El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, aseguró el miércoles que la reacción de los mercados no debe interpretarse como un síntoma de fragilidad, sino más bien como la espera de reformas. "Están pidiendo a los gobiernos que cumplan, en términos de consolidación fiscal y reformas estructurales." En este contexto, España volvió a cruzar la delgada línea roja. La Comisión Europa (CE) y el FMI consideran que el coste de salir a endeudarse es demasiado alto y amenaza las perspectivas de crecimiento. Los tres países de la Zona Euro que ya recibieron ayuda financiera para evitar la quiebra (Portugal, Grecia e Irlanda) habían superado previamente la barrera de los 400 puntos en la prima de riesgo.

En agosto de 2011, el presidente socialista José Luis Rodríguez Zapatero enfrentó por primera vez una presión de este tipo en medio de la incertidumbre por la falta de concreción del segundo rescate para Grecia y los evidentes problemas económicos y de desempleo que seguía teniendo España un año después de un drástico ajuste. Con las elecciones generales sobre la mesa, los mercados siguieron al acecho llevando la prima de riesgo española al borde de los 500 puntos, superando incluso a Italia. Pero el rescate para evitar la quiebra no llegó.

No obstante, los españoles acudieron a los comicios presidenciales, en medio de una incertidumbre máxima y con la sensación de estar más cerca que nunca de un rescate, para entregarle la mayoría absoluta al Partido Popular (PP) de Rajoy, promotor de los planes neoliberales más ortodoxos que promueve el FMI, y que hoy cargan sobre sus espaldas. Tras llegar al poder a fines de diciembre -acaba de cumplir cien días al frente del Ejecutivo-, el líder derechista aprobó un primer ajuste de 16.000 millones de euros y anunció una reforma financiera y laboral, aceptando, de buen grado, las recetas emitidas desde el FMI.

La agenda ortodoxa del PP relajó la presión sobre la deuda soberana española durante los primeros meses del año. Pero la incertidumbre se volvió a disparar ahora ante la recesión prevista por el Ejecutivo (1,7 por ciento), los problemas estructurales y la escalada del conflicto social derivada de los recortes y de una reforma laboral regresiva que fue rechazada el 29 de marzo con una masiva huelga general.

La reforma laboral, que abarata y facilita los despidos sin miramientos, así como también abre la puerta a profundas reducciones de salarios de forma inconsulta con el empleado, entró en vigor en febrero, pero no consiguió revertir la tendencia al alza de la tasa de desocupación, que llega al 23 por ciento de la población activa -y promete aumentar-, equivalente a 5,3 millones de personas.

"Las políticas neoliberales nos están conduciendo directo al rescate, vamos a chocar con el iceberg", graficó Carlos Martínez, presidente del grupo de análisis económico ATTAC. "La situación de la banca es muy mala, la deuda sigue escalando y no hay confianza", remarcó el economista. Con los recortes aprobados por Rajoy, subrayó, España "está ya en un corralito social, que todavía no llega a ser financiero, como fue el de Argentina" en 2001", agregó.

 


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