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Asesinan a estudiante nicaragüense dentro de su colegio en Costa Rica

Diarios La Nación y Al Día, de Costa Rica. | 31 de Marzo de 2007 a las 00:00
El estudiante nicaragüense Yader Navarro Wilford, de 20 años, murió la noche del jueves en las instalaciones del Colegio Nocturno de Pococí al recibir, de manos de un particular, un disparo en el cuello. El homicidio ocurrió cuando recién finalizaba un recreo. Navarro, de nacionalidad nicaragüense, cursaba el noveno año en ese centro educativo. Le dispararon detrás de las oficinas administrativas del Colegio Técnico, propiedad que comparten los dos centro educativos. Las autoridades indicaron que el homicida no es estudiante, sino una persona ajena a la institución que ingresó con un revólver. Según el cruzrojista Allan Fuentes, también estudiante del nocturno, estaban en un pasillo, cuando empezó la discusión entre los colegiales. "Yo fui el primero en llegar, le pedí permiso al profesor para ir a ver la pelea, pero no imaginé que el muchacho le pegaría un tiro al otro", comentó Fuentes. Édgar Alvarado, de la Fuerza Pública, comentó que los estudiantes involucrados en el problema al parecer incitaron al pistolero para que disparara. Antes de desplomarse, Navarro pidió ayuda a un amigo. "Cuando lo trasladamos al hospital iba en paro respiratorio. A los pocos minutos lo declararon fallecido en el hospital", contó el cruzrojista Berny Gaitán. El homicida escapó por la parte trasera del colegio. Ayer en horas de la tarde, los agentes del OIJ de Pococí procuraban hallarlo. De acuerdo con las autoridades, el asesino vestía una camiseta de ese centro educativo. Eso le permitió ingresar sin ser detectado. "Yader tuvo problemas con un compañero hace unos días. Nos dijeron que esa persona llegó (al colegio) acompañada por el sujeto que disparó", dijo Susana Wilford, madre del estudiante. "Estoy molesta; esto no debería suceder en un centro educativo. ¿Cómo entró un sujeto armado? Los compañeros de mi hijo han venido a darnos apoyo; se han comportado de una forma muy solidaria. En esta comunidad era muy querido", agregó la madre de la víctima. Según la versión de Wilford, su hijo discutió con dos estudiantes y el particular, quienes amenazaron con golpearlo. "De un pronto ese hombre –al parecer es de apellido Víquez– sacó un arma y le disparó", explicó. Yader Navarro llegó a Costa Rica hace 13 años con su familia "en busca de una mejor vida", según dijeron ayer sus parientes. "Este año se pasó al colegio nocturno, pero su idea era regresar al diurno para especializarse en Contabilidad", indicó la madre. El muchacho se ganaba la vida en trabajos ocasionales, pues tenía como prioridad sus estudios. Jader Navarro cursaba el noveno año en el Colegio Nocturno de Pococí. Wilfort comentó que este le pidió permiso para estudiar de noche y trabajar de día, pues quería ayudar con los gastos de la casa. "Le costaba mucho el estudio, pero su sueño era ser contador, no sé por qué me le hicieron esto; mi hijo no tenía problemas con nadie", añadió. Navarro era amante del fútbol y de la música, no se perdía un solo partido del Saprissa, contó Wilfort. Según Marlen Álvarez, vecina de la familia, el joven jugaba todos los fines de semana con su hijo. Los amigos de Jader dijeron que el fallecido había tenido algunos problemas con otros muchachos del colegio anteriormente, pero que ese tipo de situaciones "son normales en el nocturno". "Aquí tenemos el problema de que personas ajenas a la institución entran, ya sea porque consiguen un uniforme o porque entran por la propiedad de la Expo Pococí, que está aledaña al colegio", explicó Carlos Flores, director del centro estudiantil. En el colegio nocturno de Pococí estudian 1.940 personas. Solamente tienen dos guardas que se encargan de hacer revisiones de bultos a los estudiantes. Estas revisiones son al azar y no se llevan a cabo todos los días debido a que son muchos alumnos. Las autoridades de la Fuerza Pública y del Organismo de Investigación Judicial de Guápiles manejan varias versiones sobre el móvil del crimen. La más fuerte sería que se trató, supuestamente, de una riña por drogas. Algunos estudiantes del Colegio Técnico de Pococí –que comparte instalaciones con el nocturno–, que pidieron no ser identificados por miedo a represalias, señalaron que, en el centro educativo, los robos, las peleas, la pornografía y la venta de drogas son problemas de todos los días y a toda hora. "En el almuerzo, la gente entra y sale, uno puede ver cómo se vende droga dentro de la institución y nadie hace nada. Por las noches, las cosa se pone mucho peor, uno encuentra al día siguiente condones, pornografía y las peleas son comunes", aseguró uno de los alumnos. El guarda del Colegio Técnico, Santos Castro, explicó que la violencia se incrementó cuando dejaron de revisar bultos. Un agente del OIJ de Guápiles, que está a cargo de las investigaciones, informó que, minutos después del crimen, detuvieron a un sospechoso de apellidos Montoya Calderón, pero que el otro alumno logró huir con el arma homicida. El OIJ de la localidad ya había recibido denuncias por robos de bicicletas, pero nunca por venta o trasiego de drogas. Marlen Álvarez, vecina del fallecido, comentó que al colegio nocturno cualquiera puede entrar, mientras vista la camisa del uniforme. "No me explico cómo entra gente armada a recibir clases. ¿Dónde están los maestros?", comentó Álvarez. "El hombre que lo mató llegó sólo a eso; el muchacho era bueno, a mí me ayudó a construir mi casa", añadió. En los últimos meses se han presentado casos de violencia en otros centros educativos. El 7 de marzo, estudiantes del Roberto Gamboa, en San Rafael Abajo de Desamparados, causaron daños a una oficina de la institución y al carro del director. Y, el pasado 12 de marzo, estudiantes del Liceo de Costa Rica apedrearon el Colegio México. Según el director Flores, desde hace tres años solicitaron ayuda al Ministerio de Educación Pública (MEP) para contratar más personal de seguridad. "Viene gente externa y no para hacer algo bueno", comentó el director con preocupación. La semana anterior las autoridades del colegio descubrieron a tres jóvenes con drogas dentro de las instalaciones. "Nosotros nunca hemos encontrado armas, pero es posible que las traigan ocultas en otros lugares donde no podemos revisar", puntualizó Flores.

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