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Hay un antes y un después de Venezuela en América Latina

Managua. PL. | 12 de Abril de 2012 a las 00:00

La movilización popular en Venezuela, que impidió hace 10 años el derrocamiento de la Revolución Bolivariana, merece celebrarse porque marcó un parteaguas en favor de América Latina, estimó este jueves el diputado nicaragüense Jacinto Juárez.

Durante tres días, 11, 12 y 13 de abril de 2002, esa nación suramericana estuvo inmersa en un proceso golpista de la derecha y contragolpe del pueblo, que salió a las calles a reclamar la liberación del presidente Hugo Chávez, recordó el titular de la Comisión de Relaciones Internacionales del Parlamento.

Para el también Secretario de Relaciones Internacionales del gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), aquellos sucesos marcaron un antes y un después no solo para Venezuela, sino en toda la región, pues la respuesta popular constituyó un hecho inédito.

Miles de gentes, al saber del apresamiento de Chávez, bajaron en masa de los cerros, donde viven los más humildes, demostrando la fuerza de la revolución bolivariana, apreció.

En apenas un día los golpistas allanaron casas, trataron de desmantelar la institucionalidad de ese país, mandaron a apresar a diputados y ministros, asesinaron a decenas de personas; ello evidenció que un grupo selecto de la derecha tenía un proyecto fascista y represivo, comentó Suárez.

Con aquella asonada, opinó, la derecha latinoamericana pretendió hacer una regresión del movimiento popular y del resurgimiento de los procesos revolucionarios en la región.

Por tanto, enjuició, el fracaso del golpe significó la consolidación de los proyectos de emancipación social que tienen lugar actualmente en nuestros países.

Al decir de Suárez, los ataques igualmente violentos ocurridos en Ecuador y Bolivia, contra los gobiernos de Rafael Correa y Evo Morales, señalan similitudes en cuanto a intentos de desestabilización y su enfrentamiento por parte de los pueblos.

Al menos por el momento los golpes de Estado no tienen porvenir en América Latina, evaluó el dirigente sandinista, quien distinguió el caso de Honduras, donde fue derrocado un presidente constitucional (Manuel Zelaya) con la participación del ejército.

Según analizó, los gobiernos de Estados Unidos históricamente ofrecieron gran cantidad de armamentos y recursos a ejércitos en América Latina, pero en la actualidad la ayuda a varios países disminuyó, porque los ejércitos son expresiones de soberanía nacional, y como no están jugando un papel regresivo, entonces, no les interesa fortalecer esas instituciones armadas, señaló.

De acuerdo con Suárez, los triunfos populares en Venezuela, Bolivia y Ecuador y los procesos penales seguidos contra los violadores, ofrecen lecciones a oligarquías y militares, pero no quiere decir que hayan desaparecido los peligros.

Ojalá, dijo, no vuelvan a repetirse hechos de esa naturaleza, desencadenantes de enfrentamientos costosos en pérdidas de vidas humanas y que los jóvenes de hoy en Nicaragua no tengan que vivir la experiencia nuestra de tener que enfrentar fuerzas dictatoriales, resumió el representante del FSLN, quien sufrió tortura y cárcel durante el somocismo.


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