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Procesiones, escenificaciones y comidas típicas cunden por toda la región

Agencia EFE. Desde ciudad Panamá. | 3 de Abril de 2007 a las 00:00
Procesiones, escenificaciones de la Pasión y otras manifestaciones religiosas, pero también suculentas comidas tradicionales, caracterizan la Semana Santa en América Latina, una región mayoritariamente católica. Brasil, la nación con mayor número de católicos del mundo, celebra la Semana Santa con la expectativa de la primera visita del papa Benedicto XVI al país y a América Latina. En el santuario de Nuestra Señora de Aparecida, la patrona de Brasil, donde el papa inaugurará la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano (Celam) el próximo 13 de mayo, está programada una serie de misas especiales durante la Semana Santa para dar la bienvenida al Pontífice. El colorido marca las procesiones de El Salvador, como la de Los Encuentros, que representa la búsqueda que hace María de su hijo Jesús en medio del Calvario. Los salvadoreños alfombran las calles con flores, serrín, sal y otros materiales teñidos de vivos colores. En El Salvador la tradición también se vive de manera teatral. En Texistepeque, población del noroeste, el Lunes de la Semana de Pasión unos hombres disfrazados con túnicas y máscaras rojas y armados de látigos azotan a los desafortunados curiosos que no tienen habilidad para esquivar sus golpes. Sin embargo, algunos reciben los latigazos voluntariamente en busca del perdón de sus pecados. Los victimarios reciben el nombre de talcigüines, que significa hombres endiablados en náhuatl. Mientras dan latigazos a diestra y siniestra, un hombre disfrazado de Cristo les hace frente con la mirada y los enmascarados se rinden ante él. En Guatemala y Honduras también se hacen alfombras de serrín. En este último país la gastronomía ofrece sopa de pescado seco y otros platos especiales. En Guatemala, personas vestidas con túnicas romanas y trajes hebreos cargan larguísimas andas con la imagen del crucificado. En Puerto Rico, donde el 85 por ciento de su población, de alrededor de cuatro millones de personas, profesa la fe católica, se hacen más de cien puestas en escena de la Pasión de Jesucristo. En Cuba, después de la histórica visita del papa Juan Pablo II en 1998, se restablecieron las procesiones, que llevaban cuarenta años sin salir a la calle por orden del gobierno, y para este año están previstos los recorridos del Vía Crucis y el Santo Entierro. Los mexicanos, de los cuales un 90 por ciento se declaran católicos, podrán participar de la representación de la Pasión de Cristo en el distrito de Iztapalapa, que tiene 164 años de historia y congrega a cerca de dos millones de personas. En Caracas, la tradición manda acudir hoy, Miércoles Santo, a la iglesia de San Capilla para honrar la imagen del Nazareno. El jueves y viernes se hacen recorridos por siete templos para pagar promesas y agradecer los favores recibidos. En Colombia, en Popayán, además de procesiones se lleva a cabo un festival internacional de música religiosa, y en Santo Tomás, en el otro extremo del país, la Semana Santa se vive de un modo descarnado: decenas de hombres, con el rostro cubierto por un capirote y el torso desnudo, se flagelan la espalda para agradecer los favores recibidos. Algunos llevan cumpliendo este ritual cada Semana Santa desde hace veinticinco años. En Lima, los fieles recorren siete iglesias rememorando el Vía Crucis en medio de los olores del sahumerio y de la comida tradicional que se ofrece en las calles. Además, miles de limeños subirán el cerro de San Cristóbal para ver la representación del calvario. Otra escenificación del Vía Crucis ocurre en Paraguay. En Tañarandy se celebra una antigua procesión nocturna de tres kilómetros, iluminada con 5.000 antorchas y 4.000 candiles. Esto ocurre el viernes en medio del ayuno. Sin embargo, el Jueves Santo los paraguayos ya han comido bastante, pues celebran la familiar Karú Guasú (Ultima Cena, en guaraní), con un menú de carne asada y chipa, popular pan de almidón de mandioca y queso. Los bolivianos, especialmente los jóvenes, caminan kilómetros hasta santuarios como los de Copacabana y Cotoca para demostrar su fe. En el hemisferio norte, la Semana Santa coincide con la llegada o los primeros meses de la primavera y el cambio de estación es celebrado en los ingenios y los bateyes de República Dominicana por los descendientes de los esclavos africanos. En Brasil, en la ciudad de Salvador, cuna de las religiones afrobrasileñas y la más africana del país, se lleva a cabo un tradicional y pagano festival de música. En Lima, algunos entremezclan costumbres católicas y paganas, lo que da como resultado un particular sincretismo andino.

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