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Crear energía a partir del estiércol: una alternativa viable, ecológica y sensata

Por Alberto Barrera, agencia Reuters. Desde La Mora, El Salvador. | 10 de Abril de 2007 a las 00:00
Una sonrisa iluminó el rostro del veterano ex guerrillero cuando apareció la llama azul en uno de los quemadores de la cocina de su rústica vivienda en la zona baja del cerro Guazapa, al norte de San Salvador. Félix Vásquez, un ex guerrillero rebelde de 46 años, cumplió así su sueño de cocinar con gas metano generado por la fermentación del estiércol de sus dos vacas, mientras su mujer e hijos observaban con cierto asombro. La generación de energía renovable a través de biodigestores, como la que impulsa Félix, se ha convertido en una alternativa en Centroamérica para bajar costos y al mismo tiempo disminuir el uso de leña como combustible, una de las principales causas de deforestación en la empobrecida región. En Honduras están utilizando excremento humano, de cerdos y desechos de café para generar gas y reducir el daño a una importante cordillera en la que se produce un 60 por ciento del agua que consume San Pedro Sula, la segunda ciudad del país. También Panamá, Guatemala, Costa Rica y Nicaragua impulsan proyectos similares, a veces apoyados por organismos como Naciones Unidas, para disminuir la dependencia del petróleo en una región golpeada por los altos precios del crudo. Vásquez invirtió unos 300 dólares para construir su biodigestor, que es una pila de cemento de tres metros de largo por 95 centímetros de ancho y un metro de altura. En la pila almacena unos 2.000 litros de estiércol con agua que al fermentarse libera gas que se almacena en un plástico negro que la cubre totalmente. El gas se traslada por una tubería de PVC (policloruro de vinilo) hasta su casa, en la que puede cocinar hasta dos horas y media diarias. Pero la meta de Vásquez -ahora campesino y antes experto en explosivos- es "echar a andar un motor" que genere energía eléctrica en la casa, ubicada en la comunidad La Mora, una zona poblada por ex guerrilleros que lucharon contra el ejército en Guazapa, el más importante bastión de la guerrilla izquierdista durante el conflicto armado entre 1980 y 1992. En la cordillera y zona de reserva hondureña El Merendón, un proyecto para instalar 50 biodigestores en viviendas campesinas, del que se beneficiarían unos 4.000 pobladores, avanza con la inversión de 158.000 dólares. "Estamos usando en los hogares la orina, excremento humano y de cerdo y la casulla de café, además de otros desechos hogareños, para generar gas metano como combustible para las estufas de los campesinos y evitar que depreden el bosque cortando leña", dijo a Reuters Oscar Rubí, de la División Municipal del Medio Ambiental de San Pedro Sula. Después de la generación del gas, los desechos son utilizados como fertilizantes, dijo Rubí quien agregó que otro proyecto exitoso funciona en la costa atlántica de Honduras en la que hatos de ganado y cerdos aportan la materia que luego utilizan en cocinas e incluso en iluminación. Centroamérica, por ser un importante puente ecológico con más de 200 ecosistemas y más de 300 formas de paisaje, aunque sólo es un 0,51 por ciento del territorio del planeta, aporta un 9 por ciento de la riqueza biológica, según estudios de la Comisión Centroamericana de Ambiente y Desarrollo (CCAD). Pero por la acelerada deforestación con la pérdida anual de un 2,1 por ciento de sus bosques tropicales, se le considera como uno de los "sitios críticos" del planeta, según la CCAD. Por eso el uso de fuentes alternas de energía se está promoviendo rápidamente, aunque no siempre se cuenta con apoyos e inversiones necesarias. En la central provincia de Veraguas en Panamá, la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam) con apoyo de Holanda, España y Finlandia, han instalado varios biodigestores, básicamente para cocinas y entre los principales está el de una granja porcina. "Uno de los problemas que quiere resolver este tipo de proyectos es evitar la tala de árboles para leña y hacer al productor menos dependiente del petróleo", dijo a Reuters Lilian Suárez, de Anam. Por su parte, el nuevo gobierno nicaragüense del sandinista Daniel Ortega anunció que impulsará proyectos de biodigestores a pequeña escala con los que pretende beneficiar a unas 75.000 familias como parte de su plan "hambre cero". Nicaragua es el país más pobre de América después de Haití y le sigue Honduras.

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