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Crece escándalo en el Banco Mundial: sindicatos y ONG's piden renuncia de Wolfowitz

Por Frank Brandmaier, agencia DPA. Desde Washington. | 13 de Abril de 2007 a las 00:00
Cada frase parece costarle un inmenso esfuerzo, y las ojeras de Paul Wolfowitz están más negras y profundas que nunca. El escándalo por la promoción y el generoso aumento de sueldo que su novia Shaha Riza consiguió dentro del Banco Mundial a instancias del político ultraconservador de 63 años es una carga difícil de disimular. Cuando Wolfowitz explica sus nociones sobre políticas de desarrollo, sus pensamientos parecen estar en otra parte. En los pasillos de la organización de ayuda al desarrollo con más recursos financieros del mundo ya nadie se pregunta si Wolfowitz se irá, sino cuándo. Los delegados sindicales ya cortaron el contacto con el todavía presidente: la confianza ha quedado destruida y Wolfowitz debe "actuar con dignidad" y renunciar, afirmaron. El Consejo Ejecutivo del Banco Mundial aseguró en un comunicado publicado que actuará "con celeridad" para alcanzar "una conclusión o posibles medidas". La organización no gubernamental Oxfam sostuvo este viernes que "si el directorio (del BM) encuentra que las reglas se rompieron" por parte del presidente de la institución "es muy difícil que siga" en su cargo. "Su posición sería efectivamente insostenible. Esto tiene serias implicaciones para la credibilidad del Banco Mundial y su capacidad de hacer su trabajo", sostiene Oxfam en un comunicado de prensa. Por su lado el Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo (CADTM), pidió "la renuncia del presidente del Banco Mundial". El CADTM, muy crítico del BM y en particular de su titular, criticó que Wolfowitz lanzara una campaña contra la corrupción y luego ocurriera este escándalo. "Mientras se presenta como apóstol de la lucha contra la corrupción, Wolfowitz fue atrapado con la mano en la bolsa. La única salida aceptable es su renuncia inmediata", señaló el CADTM. Wolfowitz, cada vez más aislado ante los llamados a su renuncia, recibió este viernes el respaldo del presidente estadounidense, George W. Bush, cuyo portavoz dijo que el mandatario mantiene su confianza en él. Todo había empezado tan bien. Al principio, una ola de leve estupor recorrió el mundo cuando el ex viceseretario de Defensa y arquitecto de la última guerra de Irak ocupó el sillón presidencial del BM en junio de 2005, tras ser designado especialmente para el cargo por el presidente George W. Bush. No fueron pocos los que se horrorizaron ante el temor de que este hombre oriundo de Brooklyn, defensor de la doctrina de ataques preventivos contra "Estados canallas" y la presencia militar de Estados Unidos en todo el mundo, utilizara su poder en el Banco Mundial a favor de la política neoconservadora de Washington. Un par de meses después, los escépticos habían silenciado sus críticas y muchos se mostraron incluso impresionados por la labor de Wolfowitz. "Se ha reivindicado", lo elogió la organización humanitaria Oxfam. Muy pronto, no quedó nadie que se tomara en broma la preocupación de Wolfowitz por los pobres de la Tierra. La lucha contra la corrupción y el "buen gobierno" fueron los pilares declarados de su misión, por lo que el "affaire" Riza complica especialmente la posición del ex docente de Ciencias Políticas. Entre tanto, Wolfowitz admitió haber intervenido en la promoción de su compañera sentimental, acompañada de un abultado aumento salarial. Los más altos círculos del BM hablan de un "gran riesgo para la reputación" de los 10.000 trabajadores del organismo. En las inmensas galerías del edificio reina un "ambiente horrible", aseguran desde dentro de la institución. A pesar de la pérdida de confianza, Wolfowitz sabe que lleva su pasado político atado al cuello como una inmensa piedra, y todavía hay quienes no están dispuestos a dejárselo pasar. "Para aquellos que no están de acuerdo con las cosas que tienen que ver con mi antiguo empleo: Ya no estoy en mi antiguo empleo. No trabajo para el gobierno de Estados Unidos, sino para esta institución", dijo casi implorando tras destaparse el escándalo. Su intención, está claro, es seguir al frente del Banco Mundial mientras el Consejo Ejecutivo del organismo no decida lo contrario. Insistiendo en su compromiso y pasión por los objetivos del BM, solicitó ser juzgado "en base a lo que haga ahora".

Un acto corrupto descarado

Wolfowitz aseguró el jueves en una rueda de prensa haber cometido "un error" al fijar las condiciones del traslado de su pareja, Shaha Ali Riza, al Departamento de Estado de EU. Riza, una ciudadana británica de origen árabe que se crió en Arabia Saudí, dejó el Banco Mundial (BM) en septiembre del 2005, poco después de la llegada de Wolfowitz, ya que las normas de la institución prohíben que las parejas se supervisen entre sí. Su partida estuvo precedida por un ascenso y se tradujo en varias subidas salariales por algo más de 60 mil dólares, lo que deja su remuneración anual, que le paga el Banco, en cerca de 200 mil dólares libres de impuestos. La Asociación de empleados, que representa a los alrededor de 10 mil trabajadores del BM, denunció la semana pasada que la subida salarial es más del doble de lo que fijan las reglas del organismo. Wolfowitz dijo haber discutido el tema con el Comité de Ética del Banco Mundial e insistió en que tras "amplias discusiones", el consejo del comité fue que Riza fuese ascendida y trasladada. "Hice un esfuerzo de buena fe para poner en práctica aquel consejo, como yo lo entendí", indicó. El Consejo Ejecutivo, integrado por 24 directores que representan a los 185 miembros de la entidad, asegura en el comunicado difundido hoy que se concentrará en todas las repercusiones "relevantes para el Banco" al adoptar una decisión sobre el escándalo. El documento explica que el órgano directivo decidió crear un grupo especial de trabajo para investigar el caso durante una reunión celebrada el pasado 6 de abril. El consejo se reunió el jueves para analizar el informe y los documentos obtenidos por el grupo de trabajo, según el comunicado, que deja constancia de que Wolfowitz informó al Consejo Ejecutivo sobre el potencial conflicto de interés cuando negociaba su contrato laboral con el Banco. El comité destaca también que Wolfowitz solicitó el consejo del Comité Ético, que recomendó que Riza fuese trasladada a otro puesto y compensada por "el trastorno" que eso suponía para su carrera mediante una promoción consistente con las prácticas del Banco Mundial. La controversia sobre el sueldo de Riza llevó a la Asociación de Empleados a pedir la dimisión del ex "número dos" del Pentágono. Wolfowitz evitó decir el jueves en la conferencia de prensa si planea dimitir, aunque afirmó que aceptará "cualquier solución que proponga" el Consejo Ejecutivo. Riza sale con Wolfowitz desde hace unos cinco años, poco después de que el ex número dos del Pentágono se divorciase de su mujer, Clare Selgin Wolfowitz, tras más de 30 años de matrimonio. Riza trabajó durante ocho años en el BM antes de ser transferida al Departamento de Estado en el 2005 y es experta en temas de Oriente Medio y el norte de África.

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