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Miles llevan flores, lloran y cantan ante la tumba de Pedro Infante

Agencia AFP. Desde Ciudad de México. | 15 de Abril de 2007 a las 00:00
Como si de una peregrinación se tratara, miles de personas desfilaron el domingo ante la tumba de Pedro Infante para, a 50 años de su muerte, llevarle flores, soltar algunas lágrimas y risas pero, sobre todo, cantarle como tan hermoso hacía el "ídolo del pueblo mexicano". El 15 de abril de 1957, México fue sacudido por una noticia: el avión que copiloteaba el mismo Pedro Infante se había desplomado sobre la ciudad de Mérida (este). El ídolo había muerto. Nunca en la capital mexicana se habían vendido tantos periódicos. Cincuenta años después, en la entrada del Panteón Jardín de la Ciudad de México, donde reposan los restos de "Pedro", como familiarmente lo llaman los mexicanos, Oscar García, de 10 años de edad y vestido de policía, hace suertes a bordo de una motoneta. "Soy como Pedro en (la película) 'A toda máquina'. Tenía como cinco años cuando la ví por primera vez. Soy fanático de Pedro y desde hace mucho estoy aprendiendo a manejar la moto como él. Y quiero ser policía como era él en esa película", confiesa entusiasmado el chico. Encontrar la tumba del ídolo es fácil, basta seguir a la multitud que desfila como en peregrinación o buscar el origen de la música que se escucha en el camposanto. Gente de todas las edades, con imágenes de Infante o flores en las manos, vestidos de charros, de policías o de indígenas, a semejanza del personaje del "indio Tizoc" -uno de los últimos papeles del ídolo- se agolpan ante la tumba, cantan, derraman alguna lágrima y recuerdan entre risas escenas de las 60 películas del actor y cantante. "Yo lo vi, tenía 13 años, estaba filmando una película cerca de mi casa. Era bien simpático, le hacía bromas a la gente, los abrazaba. Cuando lo tuve enfrente me quedé paralizada, ni siquiera lo besé. Era muy guapo", dice entusiasmada Cristina Campos, de 64 años. A su lado, Consuelo Sandoval, de 63 años, también busca entre sus recuerdos porque tuvo la "fortuna" de haberlo conocido "más de cerquita" porque iba a comer al restaurante de su tía. "Me le acercaba, lo abrazaba, decía que era mi papá. Pedro era muy sencillo, con todo mundo platicaba, se sacaba fotos, le daba besos a las mujeres. Cuando se murió, lloré mucho. Pensaba: 'ya se fue el que me quería'", dice Consuelo, quien desde hace más de 10 años le lleva flores a su ídolo. Mientras en el camposanto proseguía la peregrinación, otros miles de personas acudían a una misa en memoria de Infante en la Catedral Metropolitana que fue encabezada por el cardenal primado de México, Norberto Carrera. La melodía de "Amorcito corazón" de la película "Nosotros los Pobres", o "Que te ha dado esa mujer" de la cinta del mismo nombre son entonadas con gran sentimiento por la multitud ante la tumba de Infante, donde no hay cabida para una flor más. A unos cuantos metros, sentado en un banco, apoyado en una andadera y con los ojos casi cerrados permanece en actitud de duelo y tristeza Javier Vela, de 68 años de edad, quien pese a sufrir los estragos de una embolia acudió a su cita del 15 de abril como en los últimos 40 años. "Tuve la suerte de conocer a Pedro porque mi papá le atendía sus caballos. Era muy bueno, ayudaba a la gente pobre, a todos nos quería. Fui a su casa muchas veces", dice. Otro admirador, Oscar Anaya, joven, vestido de charro, con postura de seductor y fino bigote sobre el labio al estilo Infante, entona algunas canciones. "Todos los cantantes de ranchero nos inspiramos en Pedro. En todas las casas mexicanas hemos crecido escuchando su música, viendo sus películas, es como de la familia, de la cultura del pueblo. Por eso dicen, y dicen bien, que Pedro Infante no ha muerto", concluye.

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