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«Gran Canal de Nicaragua» más cercano que nunca

Santiago de Chile. Por Renato García Jiménez. | 10 de Agosto de 2012 a las 00:00

Desde hace siglos, Nicaragua sueña con su propio canal, pero el proyecto nunca avanzó. Hoy, la iniciativa parece más cercana que nunca, aunque persiste una gran duda. ¿Es comercialmente viable?.

El FMI proyecta que Panamá crecerá 7,5% en 2012, lo que la ubicaría por segundo año consecutivo como la economía de crecimiento más acelerado de Latinoamérica. Y gran parte de ese dinamismo se lo debe al canal, una de las principales vías marítimas del mundo. Se estima que la operación y las demás actividades relacionadas con el canal aportan cerca de un quinto del PIB del país. Por eso, la gigantesca obra de ingeniería es la envidia de otras economías, que quisieran replicarla.

Pero, ¿es posible? La construcción del canal sólo pudo concretarse gracias a la ubicación estratégica de Panamá, en el punto más estrecho del istmo. Las autoridades de Nicaragua, al menos, sí están convencidas de que pueden emular su éxito con una vía de navegación rival.

La idea no es nueva. De hecho, el magnate de los ferrocarriles de Nueva York, Cornelius Vanderbilt, fue uno de los primeros que pensó en construir un canal a través de Nicaragua, hace más de 150 años. Aunque la idea resurge cada cierto tiempo, hoy parece más probable que nunca. Managua acaba de entregar a dos compañías holandesas un contrato para iniciar los estudios de factibilidad. Y a mediados de julio, el Congreso aprobó por amplia mayoría la propuesta del presidente Daniel Ortega que creó la Autoridad del Gran Canal Interoceánico, la entidad que estará a cargo de su construcción y operación.

¿Un buen negocio?

Tras la votación en el Congreso, los legisladores calificaron la iniciativa como histórica. La presidenta de la Comisión de Infraestructura, Jenny Martínez, aseguró que el canal será una fuente estable de ingresos que ayudará a erradicar la miseria en el segundo país más pobre de la región. Algunos analistas incluso creen que convertiría a Nicaragua en una de las economías más ricas de Latinoamérica.

Pero más allá del entusiasmo oficial, muchos observadores se preguntan si el proyecto tiene sentido económico, particularmente considerando que Panamá concluirá en 2014 un plan de US$ 5.250 millones para ampliar la capacidad de su canal.

Según Ortega, sin embargo, incluso después de su ampliación, esta infraestructura "no será suficiente para atender el crecimiento de la demanda de tráfico comercial". Martínez, por su parte, asegura que los dos canales serán complementarios y no competirán entre sí.

¿Quién paga?

Pero si Managua quiere concretar finalmente su histórico proyecto, necesitará financistas. La construcción demandaría cerca de US$ 30 mil millones, casi cuatro veces el PIB estimado para Nicaragua este año.

El proyecto enviado al Congreso contempla la creación de una empresa de propiedad mixta, donde el Estado controlará 51%, y el resto se entregará a un tercero.

China, Emiratos Árabes Unidos, Brasil, Japón, Corea del Sur y Rusia ya han expresado interés en participar. Pero aún así Nicaragua tendría que financiar una parte, porque difícilmente encontrará un socio que quiera aportar todo el capital a cambio de un porcentaje no controlador.

Barreras políticas

Aparte de los costos, otra de las barreras que tendrá que superar el proyecto es la política. Durante décadas, la iniciativa estuvo bloqueada por EEUU, que se oponía a un canal que compitiera con sus intereses en Panamá. Pero Washington devolvió la administración del canal de Panamá a las autoridades locales en 2000, y ahora se vería beneficiado por el impacto en el comercio de una caída en los costos de transporte.

Las dificultades se encuentran hoy más cerca, en la vecina Costa Rica, que teme por el impacto ambiental. Una de las alternativas para la ruta del canal que evalúa Nicaragua considera un tramo del río San Juan, en la frontera de ambos países. De hecho, un día después de que Ortega despachó el proyecto al Congreso, San José presentó un reclamo oficial, exigiendo ser consultado sobre la iniciativa. El canal tiene ahora enfrentados a ambos gobiernos. "Costa Rica no tiene ningún derecho según fallos, sentencias y acuerdos", dijo el asesor medioambiental del gobierno nicaragüense, Jaime Incer, a un medio local. "Puede hacer observaciones, pero eso no inhibe a Nicaragua de hacer lo que va a hacer".

Según San José, en cambio, Managua se encuentra sujeta en esta materia a los tratados y laudos limítrofes firmados entre ambos países en el siglo XIX.

 


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