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CENIDH publica evaluación del gobierno. Según el organismo, Ortega no ha hecho nada bueno

Agencias ACAN–EFE y AFP. Desde Managua. | 17 de Abril de 2007 a las 00:00
El Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (CENIDH) acusó al presidente Daniel Ortega de autoritario, de irrespetar las leyes, de practicar el nepotismo, de ejercer una confusión estado-partido-familia-iglesia en su gobierno y de no satisfacer las expectativas populares "creadas por su discurso demagógico", sin que se advierta "hacia dónde enrumba el país". Durante la presentación de un informe sobre los primeros 100 días del nuevo gobierno sandinista, que se cumplen el próximo 20 de abril, la presidenta del CENIDH, doctora Vilma Núñez de Escorcia, calificó la gestión de Ortega como "preocupante". Todas las nueve conclusiones del informe leído por Núñez, son negativas para el gobierno de Ortega, pues hasta para las decisiones de devolver el carácter gratuito a la educación y salud públicas, el CENIDH señala "incoherencias" y medidas "insuficientes". Aunque reconoce que "cien días es muy poco tiempo aún para hacer conclusiones definitivas y una calificación concreta hacia donde enrumba el país el presidente Daniel Ortega, podemos adelantar que el balance es preocupante, lleno de interrogantes y dudas por las tendencias y estilos autoritarios, centralistas y el evidente nepotismo", manifestó Núñez. El CENIDH, fundado hace 17 años, señaló que el gobernante empezó a dar señales de autoritarismo y de centralización del poder desde su investidura el 10 de enero pasado. Núñez dijo que en la toma de posesión Ortega no solo permitió la presencia del ex presidente y reo Arnoldo Alemán, sino que desairó a catorce jefes de Estado y más de 1,000 invitados, al retrasar por dos horas el inicio del acto en espera del presidente de Venezuela, Hugo Chávez. "No se sabía si quien estaba tomando posesión era Ortega o Chávez", agregó. El CENIDH comentó que la relación de Managua con Caracas tiende a convertirse en "privilegiada, más allá del ámbito de la cooperación económica", y de paso criticó a Chávez, porque a su juicio, "comenzó a alimentar las aspiraciones reeleccionistas de Ortega". Según Núñez, los nicaragüenses todavía no perciben, desde que Ortega asumió el poder el 10 de enero, ninguna mejoría económica. "No se descarta que ésta llegue, aunque de manera limitada y no a corto plazo, si la cooperación venezolana se concreta", estimó. También expresó su preocupación por el "desprecio" de Ortega por la legalidad y "más bien pretende imponer formas de gobierno y de participación social ajenas a la institucionalidad y que contradicen la Constitución". El CENIDH observó, además, que Ortega no despacha en la Casa de Gobierno, sino que en la sede del partido sandinista, donde también está ubicada su residencia, "lo cual constituye una perniciosa confusión estado-partido-familia". A Ortega también lo criticó el CENIDH por nombrar a su esposa Rosario Murillo como coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía, con amplios poderes. "Tenemos un binomio presidencial", señaló Núñez, quien advirtió que el nepotismo es otra forma de corrupción. El CENIDH también criticó la estrategia de comunicación del nuevo gobierno sandinista, la que a su juicio es "una seria amenaza a la libertad de expresión", debido al secretismo y a que ha congelado la publicidad estatal en detrimento de periodistas. "Tenemos un gabinete mudo, funcionarios sometidos a la intimidación, temerosos de atropellos personales o de perder su puesto en el gobierno", dijo Núñez. Asimismo, rechazó la falta de búsqueda de consenso, el acuerdo secreto que mantiene con el ex presidente y reo Alemán para repartirse cuotas de poder, y el regalo de dos manuscritos originales del poeta Rubén Darío que hizo al presidente Chávez. "Con esta acción Ortega no solo cometió una violación más a la Constitución, sino que cometió un delito por el que merece ser juzgado", agregó. En materia económica, el CENIDH consideró que el gobierno no tuvo "capacidad" para cambiar la política presupuestaria del anterior gobierno, y de no tener nada claro en las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI). "Los planes económicos del gobierno parecen apoyarse en la generosa cooperación venezolana", acotó Núñez, que manifestó su "incertidumbre" de cómo se va a manejar esa cooperación, calculada en más de 400 millones de dólares y que no fueron incluidos en el presupuesto. "Da la impresión que este gobierno no estaba preparado o no quería ganar (las elecciones) e improvisa todo lo que hace", apuntó. De positivo calificó el CENIDH la reducción de los salarios de los altos funcionarios del Ejecutivo, la gratuidad en la educación y la salud pública.

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