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¿Por qué Estados Unidos restableció la ayuda militar en América Latina?

| 23 de Abril de 2007 a las 00:00
El 14 de marzo de 2006, el general Bantz "John" Craddock, jefe del Comando Sur de los Estados Unidos hasta noviembre de 2006, en testimonio ante el Comité sobre los Servicios Armados del Senado, se refirió críticamente a "La Ley para la Protección de Miembros de las Fuerzas Armadas", ratificada en 2002 por el Congreso.

Por José Mulligan, S.J.

Esta ley prohíbe la ayuda militar a países miembros de la Corte Penal Internacional que no hayan firmado un acuerdo bilateral bajo el cual el país signatario declara que no buscará someter a ciudadanos estadounidenses a la Corte (llamado un "acuerdo del Artículo 98"). Es decir, para seguir recibiendo ayuda militar de EEUU, un país tiene que dar inmunidad a los estadounidenses. La ayuda militar a aquellos países que se niegan a firmar y ratificar un "acuerdo del Artículo 98" fue suspendida el 1 de julio de 2003. Entre ellos hay 11 países en el hemisferio occidental. Nicaragua no quiso adherirse al Tratado de Naciones Unidas que creó la Corte Penal Internacional, y por eso no ha tenido que firmar el acuerdo bilateral con EEUU para mantener el flujo de ayuda militar de Washington. Craddock observó críticamente que si los EEUU no puede entrenar a los militares de estos países, otras potencias entrarán y ofrecerán el entrenamiento para conseguir influencia en América Latina. "Vemos más y más que comandantes militares y oficiales se van a China para la formación y entrenamiento. (…) Vemos más y más equipo chino no-letal llegando en la región, más representación, más militares chinos. Así que es un fenómeno creciente" dijo el general. Por eso, el 2 de octubre de 2006 el Presidente Bush firmó un acto suspendiendo la prohibición y así abrió la puerta para el reinicio de la ayuda militar a los 21 países que no podían recibirla. La Ley para la Protección de Miembros de las Fuerzas Armadas permite este "waiver" por razones de seguridad nacional. En este caso la razón fue la "amenaza" de perder influencia entre las fuerzas armadas de estos países.

¿Influencia para qué?

El Pentágono busca mantener esa influencia para proteger los intereses económicos de USA en el mundo. El General James T. Hill, predecesor de Craddock en el Comando Sur, en testimonio ante el Comité sobre los Servicios Armados de la Cámara de Representantes, el 12 de marzo de 2003, describió en detalle los "lazos económicos y estratégicos" entre EEUU y América Latina y el Caribe. "La región suministra más del 31% de nuestro petróleo importado, más que el total de todos los países del Medio Oriente. La volatilidad del Medio Oriente hace más crítico el acceso al petróleo de América Latina y el Caribe. El comercio anual de los EEUU con América Latina y el Caribe llega a más de $360 mil millones de dólares, casi igual al comercio con la Comunidad Europea entera. Al año 2010, se espera que el comercio con América Latina sea más que el total del comercio con Japón y la Unión Europea. Este intercambio se traduce en millones de empleos y negocios estadounidenses relacionados con esta región. Como muestra nuestro Acuerdo de Libre Comercio con Chile, estos enlaces solo crecerán mientras progresemos hacia la visión del Presidente de un Acuerdo de Libre Comercio de las Américas". Dos recursos naturales son considerados cruciales por el general. "América Latina es esencial al ambiente mundial puesto que la cuenca del Amazonas produce un 20% del agua dulce del mundo y un 25% del oxígeno del mundo. Además, un 25% de los farmacéuticos de los EEUU son derivados de fuentes en esa misma área". No se sabe con seguridad si los militares estadounidenses que han estado recientemente en Nicaragua construyendo escuelas y clínicas, tienen también la misión de investigar las fuentes del agua, como se ha alegado, pero sí sabemos que ese recurso en América Latina le interesa al Comando Sur. Luego de dar unas estadísticas sobre la pobreza abismal en la región, el general se refiere a la seguridad: "La falta de seguridad en la región inhibe la ayuda para el desarrollo y la inversión internacional". Él asume, evidentemente, que estas últimas constituyen la clave para el mejoramiento de las condiciones de los pueblos y que necesitan su contribución militar.

Seguridad para los negocios

Hill reconocía las raíces sociales y económicas de la inseguridad: "Las expectativas derivadas de elecciones populares y reformas de tipo mercado libre, aparentemente tan loables al cierre del siglo pasado, no se están realizando al amanecer del este". Sin embargo, enfatiza la necesidad de aumentar la seguridad militarmente: "Las actividades del Comando Sur en la cooperación para la seguridad expanden la influencia de los EEUU, aseguran a amigos y disuaden a adversarios potenciales. (...) El Comando Sur va a jugar un papel crucial en el desarrollo de los tipos de fuerzas de seguridad que ayuden a proveer la capacidad para gobernar en la región". Luego de dar unas estadísticas sobre la pobreza abismal en la región, el general vuelve al tema de la seguridad: "La falta de seguridad en la región inhibe la ayuda para el desarrollo y la inversión internacional". Él asume, evidentemente, que estas últimas constituyen la clave para el mejoramiento de las condiciones de los pueblos y que necesitan su contribución militar. Hill reconoce las raíces sociales y económicas de la inseguridad: "Las expectativas derivadas de elecciones populares y reformas de tipo ’mercado libre’, aparentemente tan realizables al cierre del siglo pasado, no se están realizando al amanecer del este". Sin embargo, enfatiza la necesidad de aumentar la seguridad militarmente: "Las actividades del Comando Sur en la cooperación para la seguridad expanden la influencia de los EEUU, aseguran a amigos, y disuaden a adversarios potenciales.... El Comando Sur va a jugar un papel crucial en el desarrollo de los tipos de fuerzas de seguridad que ayuden a proveer la capacidad para gobernar en la región". El 14 de mayo del 2004, en una conferencia ante el Consejo Nacional Cubano-Americano, el Gral. Hill expresó más claramente los intereses económicos que motivan la política exterior de su país: "El argumento más convincente en favor de un compromiso activo de América Latina y el Caribe puede ser el impacto económico. El Canal de Panamá, estratégicamente importante, sigue siendo crítico para la salud económica de los EEUU. Dos tercios del comercio que pasa por el Canal está en camino a o procediendo desde los EEUU". Describe las ventas importantes de productos de los EEUU a América Latina y añade: "Las inversiones directas de EEUU en América Latina y el Caribe llegaron a más de $270 mil millones (dólares) en el año pasado, aproximadamente un 20% del total de las inversiones directas de EEUU en el exterior". Como en su testimonio en Washington el año pasado, el general menciona la pobreza: "Un 43% de la población de América Latina languidece en la miseria y la desesperación." En este cultivo de pobreza, otras amenazas crecen, según el general: "amenazando la seguridad de nuestro comercio.... La desesperación crea un suelo fértil para el brote del populismo radical" , que es una amenaza porque puede llevar hacia una "democracia no liberal". Se supone que esto quiere decir una sociedad que restringe la libertad de la empresa privada, especialmente de las corporaciones multinacionales, en protección del bién común del pueblo. Esta «marea roja» ha subido significativamente en América Latina en los últimos años y en los últimos meses del 2006. Remmy Herrera, de la Universidad de París, resume esta realidad en pocas palabras y con mucha claridad: "Ya sabemos que el neoliberalismo ha fracasado en todo el mundo, pero a pesar de este fracaso total, sigue siendo impuesto contra la voluntad de los pueblos tanto en el Sur como en el Norte, y eso de una manera increíblemente antidemocrática y violenta. Por ello, la característica esencial del neoliberalismo de hoy es su creciente militarización, su agresividad mundial, la implementación de bases militares en todo el mundo". («La Cultura de Paz en las Alternativas al Neoliberalismo», Servicio Paz y Justicia - Ecuador, agosto 2004).

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