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El majunche camaleón

Caracas. AVN. | 4 de Octubre de 2012 a las 12:00

Durante la campaña electoral del candidato de la derecha, Henrique Capriles, se manejó la notoria estrategia de "clonar" a su contendor, Hugo Chávez, desde la emulación, tanto en el discurso, como en la creación de una falsa coyuntura de "cambio" que se asemeje al escenario político de 1998, cuando el candidato socialista resultó victorioso en las elecciones presidenciales de aquel año.

"En 1998, Chávez representó la esperanza del pueblo, pero pasaron 14 años y desperdició esa oportunidad"; "yo voy a mejorar lo que haya que mejorar, como las misiones", fueron algunas de las frases repetidas por el candidato Capriles en sus apariciones públicas y en sus actos proselitistas.

Este discurso intenta describir cómo el hoy presidente encarnó la voluntad de cambio de un pueblo cansado de las políticas de los partidos tradicionales; pero oculta y deforma las verdaderas razones de ese apoyo que Chávez consiguió.

Capriles ha obviado referir que el pueblo venezolano en 1998, según cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE), alcanzaba un 49% de pobreza general y un 21% de pobreza extrema, como resultado de la aplicación de políticas neoliberales que generaron el estallido social del 27 de febrero de 1989 y la rebelión militar del 4 de febrero de 1992, encabezada por el mismo Hugo Chávez.

El comando de la derecha, quiere hacer ver a Capriles como "un Chávez del 98"; como el candidato que encarna el sentir de un pueblo "cansado de las promesas", sin embargo, oculta el hecho de que la mayoría de los indicadores actuales, tanto económicos como sociales, muestran la recuperación del país y la consolidación de logros que son reconocidos por las mayorías.

La pobreza general en el año 2011, según el INE, fue del 26,5%, mientras que la pobreza extrema, se redujo al 7%; Venezuela se convirtió en el quinto país del mundo con mayor matrícula universitaria, alcanzó en 2005 la meta de analfabetismo cero, certificado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación y la Cultura (Unesco) y masificó la atención primaria en salud, con programas como Barrio Adentro.

Para lograr estos resultados, a los que se suman un crecimiento de la economía por 22 trimestres seguidos, afianzando una tendencia positiva cuando la mayoría de los países del mundo se encuentran en crisis o recesión; el Estado venezolano, invirtió 500 mil millones de dólares en el sector social desde 1999, una cifra inédita en la historia nacional e impensada dentro de los esquemas neoliberales de gobierno, como el que propone Capriles Radonski.

La comparación de la derecha, cae por su propio peso; la realidad política, económica y social del país dista mucho de aquella del año 1998, en la que la población sufría las terribles consecuencias de un modelo que, por definición, privilegia al capital, por encima de las personas.

Una campaña mimética 

Los laboratorios políticos, consultores y asesores extranjeros y nacionales que acompañan a Capriles han diseñado una campaña en la que se permite todo, incluso tergiversar hechos reales y negar palabras y acciones observadas por toda la ciudadanía a través de los medios; una campaña en la que, como señala el asesor de Álvaro Uribe, y simpatizante de Capriles, J J Rendón, "Una de las cosas que hemos impuesto es: no importa lo que digas, importa lo que la gente entienda".

El periodista y publicista Roberto Malaver, dijo en declaraciones a la Agencia Venezolana de Noticias, que la campaña de Capriles es "mimética", "quiere parecerse a Chávez, porque no tiene cosas que ofrecer, porque ya la salud, la vivienda, el trabajo y la educación se están resolviendo, entonces es una campaña de parecerse a Chávez, 'mejorar' lo que está haciendo Chávez".

Malaver acotó que al ser la campaña de Capriles y su programa opuestos en contenido, incurre en errores discursivos que muestran que " él anda haciendo una campaña que no es la que refleja su programa" y que por tanto se delata, principalmente al negar todas las cosas a las cuales se le vincula, y en la que tiene responsabilidades como el forjamiento de documentos contra la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), o su participación en el golpe de estado de 2002.

"Lo que está haciendo es 'yo no fui'. Lo delata indudablemente negar todo, negar que el forjó documentos, negar todas las cosas; porque toda negación encierra una afirmación, y la gente se da cuenta de lo que ocurre", comentó Malaver.

Asimismo, el escritor consideró que este tipo de campañas de imitación, ocultamiento del verdadero programa y evasión de responsabilidades no cala en un pueblo como el venezolano, que ya sufrió a varios gobiernos neoliberales durante los 40 años del bipartidismo adeco- copeyano.

"Venezuela cambió tanto que anteriormente tu podías ganar una elección diciendo que 'ese hombre si camina, va de frente y da la cara' , o diciendo que 'te prometo 100 mil casitas por año', o diciendo 'Venezuela con energía', pero ahora no; ahora la gente tiene que presentar un programa, la gente no gana con 'Hay un camino', 'hay un camino' no es suficiente, porque sucede que la gente quiere saber hacia donde lo conduce ese camino , y si ese camino lo conduce al neoliberalismo , al pasado, indudablemente que no van a votar por eso", describió.

"Clonar" a Chávez no fue suficiente

En junio pasado, el director de Hinterlaces, Oscar Schemel, afirmó en un encuentro con los medios que para Capriles no es suficiente "clonar" el mensaje del mandatario Hugo Chávez para garantizarse los votos en los comicios presidenciales

"Clonar a Chávez no es suficiente (para Capriles)", sostuvo Schemel y consideró que el candidato opositor se ha enfocado en no "amenazar directamente" el modelo de inclusión de Chávez pero "los pobres no tienen la certeza de que no van a volver a ser humillados, discriminados o excluídos como antes de 1998. No ven en él la garantía para que cese el anterior autoritarismo social".

En ese mes, cuando ya los resultados de los estudios de opinión eran adversos para la candidatura de la derecha, Schemel dijo que dichos índices eran consecuencia de la falta de propuestas concretas y la suerte de imitación del discurso de Chávez, "lo cual le ha restado la posibilidad de posicionarse y convertirse en una alternativa".

Entre imitar y descalificar

En el cierre de campaña realizado en la avenida Bolívar de Caracas el pasado domingo, el candidato de la derecha ofreció un discurso que se centró en descalificar el plan de Gobierno del aspirante socialista, Hugo Chávez, tema reiterativo en sus más recientes alocuciones que ha acompañado con las promesas de realizar obras que ya son ejecutadas por el gobierno nacional.

Así lo hizo ayer miércoles en Zulia, donde prometió que en su gobierno ningún zuliano continuará viviendo  "en casas de zinc, de cartón", cuando en dicho estado el gobierno nacional ha construido 21.867 viviendas de las 32.000 planificadas para esta región en 2012.

Un día antes, en su visita a Mérida, dijo que él "entregará" el nuevo Teleférico de Mérida y cuestionó las obras que realiza el gobierno para su reinauguración, sobre las cuales sostiene estar "planteando soluciones".

El pasado jueves 27, cuando estuvo en Carabobo, Capriles señaló que ejecutará obras del Metro de Valencia, la modernización del Puerto de Puerto Cabello y el saneamiento del lago de Valencia, tarea que actualmente realiza el gobierno nacional.

También el lunes 24 de septiembre, en Barinas el candidato afirmó que "le tocará" entregar obras que adelanta el gobierno en esta entidad, como el Complejo Termoeléctrico Fabricio Ojeda, y aseguró que entregará títulos de tierra a productores barineses, proceso que se adelanta en dicho estado y el resto del país.

En su cierre en Caracas, cuando le habló a sus simpatizantes, Capriles recordó que Chávez ganó en 1998 con una promesa de cambio. "Ustedes juzguen quién está en el proceso de cambio", expresó, "¡porque el que hoy está en Miraflores defraudó al pueblo venezolano!".

Sin embargo, opiniones como la de Oscar Schemel sostienen que hay un respaldo al modelo de inclusión impulsado por el presidente Chávez. "Tanto así, que la propuesta del otro candidato es mejorar el modelo de Chávez, no es el cambio".


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