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¿Qué hay tras los números de las elecciones venezolanas?

Caracas. Granma. | 9 de Octubre de 2012 a las 16:00

La noticia encabezó este lunes los titulares de periódicos y telediarios de todo el mundo. Hugo Chávez Frías ganó de manera convincente las elecciones presidenciales para un nuevo mandato (2013-2019), los venezolanos consiguieron un récord histórico de asistencia a las urnas, y el candidato opositor Henrique Capriles Radonski no solo reconoció la victoria de su adversario, sino que se desmarcó, al menos públicamente, de "sectores radicales creativos" que intenten desconocer el resultado y desestabilizar al país.

El Presidente hizo ondear la bandera venezolana desde el Balcón del Pueblo.
Foto: AVN

Esa es la noticia, ¡y qué buena! Pero las cifras desatarán tras ella un aluvión de opiniones y análisis con todos los matices y tintes políticos. Datos actualizados el lunes por el Consejo Nacional Electoral (CNE) amplían la ventaja de Hugo Chávez en el conteo de votos: con el 97,65 % de las actas procesadas, Chávez obtiene 8 millones 44 mil 103 votos (55,11 %); mientras que Capriles alcanza 6 millones 461 mil 612 (44,27 %). La diferencia entre los dos es de casi 11 puntos porcentuales (casi un millón y medio de votos). Añadan que la oposición solo ganó en dos estados (los andinos Mérida y Táchira), expandiéndose el rojo chavista por el mapa nacional.

Esas son las cifras, ¡y qué convincentes! Pero ahora mismo hay muchas personas (incluso en Venezuela) que se preguntan cómo Capriles Radonski ha conseguido el apoyo de más de seis millones de adversarios al proceso bolivariano encabezado por Hugo Chávez. Tras conocer el resultado, Capriles ha comenzado su discurso vanagloriándose de que casi la mitad del país le ha dado su confianza. Y ha cometido el dislate (otro más) de confesar que a sus 40 años ha conocido al pueblo, a ese pueblo que le dio su apoyo en las urnas. Y ha insistido una y otra vez que es "casi la mitad del país".

Amplificado por ese 80 % de medios de comunicación en poder de las elites oligarcas, esa frase no demorará en convertirse en otro de los tantos mitos urbanos opositores en Venezuela. Lo cierto es que seis millones y algo de votantes no son la mitad del país. Recordemos que para esta elección el registro electoral garantizaba que ejercieran su derecho al voto 18 millones 802 mil 648 ciudadanos. Contando los votos válidos y los nulos, la cifra de votantes (altísima en la historia electoral del país sudamericano) es de 14 millones 876 mil 268. Y si las matemáticas no fallan, esto quiere decir que casi 4 millones de venezolanos no votaron. ¿Corresponderá esa cifra a la fuerza opositora? ¿Seis millones es la mitad electoral del país?

Claro que no. Ni remotamente puede pensarse que Chávez debe gobernar otros seis años con casi la mitad del país en contra. Lo que sí es cierto es que debe hacerlo, como él mismo aseguró el amanecer del 8 de octubre en el Balcón del Pueblo, "comenzando un nuevo ciclo del Gobierno Bolivariano, en el cual estamos obligados a ser cada día mejores, más eficientes y a responder con mayor eficiencia a las necesidades de nuestro pueblo. Yo me comprometo con ustedes, lo reitero, a hacer cada día mejor Presidente de lo que he sido".

Sin duda, nadie mejor que el propio Chávez para conocer y reconocer cuáles han sido los puntos débiles de su Gobierno. Recordemos que en las horas finales de la campaña electoral, al ser entrevistado por José Vicente Rangel, tuvo el valor de analizar ante toda la nación cuáles han sido las deficiencias y los sueños inconclusos. Y puede hacerlo así, descarnadamente, porque existe el contrapeso de una obra social descomunal, de una entrega total a los destinos de su país, y de un desvelo permanente por mejorar los niveles de vida del pueblo.

Hoy, después de 14 años al timón de su proceso revolucionario, Hugo Chávez puede decir que ha ganado las elecciones más complejas de su vida. Y de seguro, al escuchar las cifras del CNE, recordó a su entrañable amigo Fidel, quien le ha advertido más de una vez que en Venezuela no puede haber cuatro millones de oligarcas (que ahora son seis). Y tiene razón. Basta con observar detenidamente las concentraciones opositoras, para ver cómo se mezclan entre tanta dama elegante y caballero rico, los rostros de una clase popular, obrera, que comulga con la oligarquía, muchas veces impulsada por las campañas mediáticas o ganadas por la falta de sentido de clase, la decepción o la inconciencia política.

Quienes no encuentran explicación a esos seis millones de opositores, deben tener en cuenta que en Venezuela a inicios del proceso bolivariano, muchos fueron a refugiarse en la Florida, pero cuando descubrieron que la situación económica venezolana era mucho más fiable que la gringa, comenzaron a regresar en masa. Hubo momentos en que los consulados de Venezuela en Estados Unidos procesaban semanalmente el regreso de hasta 200 familias a su país de origen. Y es obvio que regresaron a hacer dinero y a probarlo todo contra Chávez.

Lo que no ha tenido la oligarquía venezolana, de Bolívar a esta parte, es la suerte de un liderazgo serio. Pero que son monolíticos en su lucha contra Hugo Chávez ya eso lo han probado. Que salen a votar en masa y sin que cueste mucho trabajo, también se sabe. Que se han desconcertado y deprimido porque el bolivariano Hugo Chávez les ha ganado tantas veces en la cancha del "juego democrático" que presupone el camino electoral, eso también es una verdad del tamaño de El Ávila. Que Chávez los enseña con una paciencia sin límites a seguir los caminos de la Constitución, esa es otra verdad que los angustia.

En resumen, ha vuelto a ganar Hugo Chávez y tiene otros seis años para acometer la inmensa tarea de seguir cambiando un país, un sistema, un estado mental y una oposición acérrima. Tiene el gran reto de gobernar para todos: sus seguidores, los seis millones de adversarios y los casi cuatro millones que no acudieron a las urnas.

Para la oposición, sin duda, ha sido una buena jornada electoral. En opinión del profesor y politólogo Juan Carlos Monedero "de estas elecciones sale un posible candidato de la oposición que tiene por delante la tarea de transformar la heterogeneidad de sus apoyos y la falta de proyecto popular en una alternativa de gobierno. No es tarea fácil y no hay señales que indiquen un probable triunfo en ese cometido. La derecha venezolana apenas está empezando a saber lo que es el pueblo y cuáles son sus necesidades".

Catorce años después de su primera elección presidencial, Hugo Chávez sigue ganando con su pueblo. Para muchos es solo una noticia, para Chávez es el gran punto de partida.


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