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Postalita a quienes dicen que Nicaragua nunca podrá liberarse del FMI. Por Adolfo Acevedo

| 26 de Abril de 2007 a las 00:00
Algunos analistas y expertos argumentan que Nicaragua jamás, o al menos durante un larguísimo periodo de tiempo, estaría en la capacidad de "verse libre" del Fondo Monetario Internacional (FMI). Lo que estos "analistas" no explican, cuando emiten sus criterios, es la profundidad de la crisis por la cual atraviesa el FMI, y el hecho de que se ha puesto en duda su calificación y capacidad financiera para prestar el tipo de asistencia que requieren los países de menor ingreso del planeta (LICs), entre los que se cuenta Nicaragua. Esta crisis se deriva del hecho de que, a estas alturas, prácticamente todos los países de ingreso medio de América Latina, Asia y los ex-países socialistas han cesado, por voluntad propia, de recibir financiamiento condicionado del FMI, con la única excepción de Turquía (en broma, se dice que el Fondo Monetario INTERNACIONAL debería cambiar su nombre por el de "Fondo Monetario DE TURQUIA", porque este es el único país medianamente importante con el cual el FMI mantiene todavía relaciones financieras). Esto ha generado dos problemas muy graves para el FMI: Primero, una profunda crisis financiera. El FMI históricamente ha financiado sus enormes costos de operación (es decir se mantenía a si mismo y a su enorme staff) principalmente a cuenta de los pagos de intereses que efectuaban los países de ingreso medio por los prestamos que habían recibido del este organismo. Al cesar estos países sus relaciones financieras con el FMI, repagando sus deudas con este organismo por anticipado, esta fuente fundamental de recursos financieros (el pago de intereses que efectuaban dichos países) súbitamente se acabo para el FMI, y el mismo se ha visto enfrentado a una crisis financiera sin precedentes por su envergadura. Segundo, una crisis existencial (es decir de justificación de su propia existencia y función): El otrora todopoderoso FMI, que solía lidiar con países de la envergadura de Rusia, Brasil, México, Argentina, Polonia y los países que integraron la ex-URSS, se ha visto ilimitado a lidiar casi exclusivamente con un limitado grupo de países africanos muy pobres, y con algunos países también muy pobres de América Latina, como Nicaragua y Honduras (Bolivia y Ecuador ya lo mandaron de paseo). Pero incluso, dentro estos países de bajos ingresos (o LICs), parte importante de ellos ya pueden considerarse "países de estabilización madura" (exhiben un crecimiento económico del 3-4% del PIB, inflación de un digito, déficit fiscal después de donaciones bajo, reservas monetarias internacionales altas: obsérvese que Nicaragua cumple todos y cada uno de estos requisitos). Estos países, estrictamente hablando, ya no necesitarían de la asistencia del FMI, y la única razón por la cual mantienen Programas con este organismo, es porque algunos donantes europeos suelen exigir todavía un Programa con el FMI como requisito para sus desembolsos. De ahí que surja, inevitablemente, la pregunta: cual es la justificación de que se preserve la existencia del FMI y su enorme y costoso aparato, si ahora se dedica, casi única y exclusivamente, a atender solo a un grupo de países muy pobres, en condiciones en que el "expertisse" del FMI no tiene nada que ver, ni con la reducción de la pobreza, ni con las políticas de desarrollo, que son los campos en que dichos países en todo caso estarían necesitados de asistencia?. Estos cuestionamientos no provienen de los "críticos de izquierda" del FMI, para quienes la existencia y el papel del FMI habría estado siempre fuera de lugar, sino del propio seno de las autoridades de los países desarrollados que dieron lugar a su existencia. Son a veces los propios "dueños" del FMI quienes se cuestionan acerca de la justificación y la razón de ser actual de su existencia. Mas allá de eso, incluso el propio Rodrigo de Rato propugna porque el FMI deje "libres" a los países de menores ingresos (LICs), primero por falta de fondos para continuarles otorgando financiamiento concesional, y segundo porque el FMI no es (y efectivamente no lo es) una "organización de fomento del desarrollo", cuyo expertisse seria el adecuado para prestar asistencia a estos países. Se sabe también que De Rato quisiera ver al FMI en un papel mayor, tal como el de "monitorear los grandes desequilibrios globales", en vez de ver a esta organización, otrora tan poderosa e importante, limitada al rol de tener a su staff dedicado casi única y exclusivamente a visitar cada tres meses a algunos países africanos muy pobres, mientras los países en desarrollo mas grandes ya le han dado la espalda por completo. Este es el "todopoderoso" organismo del cual se dice que posiblemente jamás estaríamos en capacidad de librarnos, un organismo en crisis, con relación al cual todo el mundo concuerda, incluso el propio FMI, que no está calificado, ni tiene los recursos, para asistir adecuadamente a los países de menor ingreso del planeta.

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