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Senado de EEUU aprueba retirada de las tropas de Irak a partir de octubre

Varias agencias. Desde Washington. | 26 de Abril de 2007 a las 00:00
El Senado de Estados Unidos ha aprobado por escaso margen (51-46) el proyecto de ley que establece un calendario para la retirada de las tropas de Irak, horas después de que lo hiciera la Cámara de Representantes (218-208). "El presidente ha fracasado en su misión de brindar paz y estabilidad al pueblo de Irak", dijo el senador demócrata Robert Byrd, titular del Comité de Asignaciones. "Es hora de traer de regreso los soldados de Irak". El presidente, George W. Bush, ha asegurado en diversas ocasiones que vetará la ley, que "ata las manos a nuestros generales" y supone "una fecha de rendición", según la Casa Blanca. La ley ordena que los soldados norteamericanos en Irak deberían comenzar su retirada en octubre de este año, para que en el mes de marzo de 2008 no quede ninguno de los 150.000 efectivos estadounidenses desplegados. A cambio de la puesta en marcha de este calendario, el texto desbloquea una partida de más de 124 millones de dólares destinados a financiar las operaciones militares del Ejército estadounidense en Irak y Afganistán. Los demócratas dijeron que el proyecto debe llegar al despacho presidencial el martes, cuarto aniversario del triunfal anuncio de Bush de "misión cumplida", luciendo un uniforme de piloto a bordo del portaaviones Abraham Lincoln. Bush desde entonces ha admitido que la guerra no progresó lo que esperaba. Después de las elecciones de noviembre en que los demócratas recuperaron ambas cámaras del Congreso, el presidente anunció una nueva estrategia que implicaba el envío de refuerzos a Irak. Al pasar el trámite del Senado, ambas Cámaras se colocan en abierto desafío al presidente Bush, que mantiene que no procederá a la retirada de los soldados hasta que Irak sea capaz de hacerse con las riendas de su propia seguridad y estabilidad. De hecho, la portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino, calificó de "decepcionante" el resultado de la votación en el Congreso, y advirtió de que el proyecto "insiste en una fecha de rendición, ata las manos de nuestros generales. La Cámara votó por el fracaso en Irak... y el presidente vetará este proyecto". El senador demócrata Joseph Biden dijo que el veto de Bush sería un "trágico error" y agregó que "debemos seguir presionándolo implacablemente". De producirse el veto, el Congreso deberá elaborar un nuevo proyecto de ley de asignación de fondos para las operaciones militares. Según el Pentágono, el dinero podría agotarse en junio o julio de este año, por lo que urge formular un nuevo proyecto. Durante el debate en la Cámara de Representantes, el legislador demócrata John Murtha, uno de los más críticos con la guerra de Irak, dijo que la aprobación del proyecto supone un llamamiento para que la Casa Blanca rinda cuentas por los errores cometidos en el conflicto. Poco antes, el también demócrata James McGovern señalaba: "Este terrible capítulo de nuestra historia debe terminar (...) ¡Basta!". Sin embargo, el republicano Jerry Lewis advertía de que la decisión será vista por "Al Qaeda como el día en que la Cámara tiró la toalla". La única posibilidad de superar el veto presidencial sería que los detractores de la guerra de Irak en el Congreso consiguieran más de dos tercios de los votos de los legisladores. Según fuentes del Congreso, hoy por hoy no cabe esa posibilidad dada la exigua mayoría que los demócratas tienen en ambas cámaras legislativas.

General advierte que habrá más dificultades

El comandante de las fuerzas estadounidenses en Irak, general David Petraeus, calificó el jueves de "extremadamente compleja y difícil" la situación en Irak y vaticinó que la situación empeorará antes de mejorar. La guerra en Irak, dijo el general de cuatro estrellas, "es la más compleja y difícil que he visto". Aseguró que ha habido mejoras en los dos meses desde que se aplicó el plan de seguridad impulsado por el presidente George W. Bush pero admitió que "falta mucho por hacer, en todas las áreas ... Apenas comenzamos este nuevo esfuerzo". "Este esfuerzo probablemente será más difícil antes de ser más fácil", dijo Petraeus en una rueda de prensa ofrecida en el Pentágono. Añadió, sin embargo, que ha mejorado la situación en Bagdad y en la provincia rebelde de Anbar aunque reconoció que estos logros "no se han producido sin sacrificios". Agregó que el uso creciente de coches bomba y ataques suicidas, así como la mayor concentración de fuerzas entre la población civil, han "causado mayores pérdidas estadounidenses" y entre los militares iraquíes. Petraeus se negó a precisar cuánto tiempo deberán permanecer las fuerzas estadounidenses en Irak. "No intentaré anticipar el nivel necesario dentro de unos años", insistió. Con todo, Petraeus destacó que "es una campaña que requerirá una enorme dedicación al correr el tiempo". Petraeus dijo que la situación ha sido empeorada "con las actividades realmente obstruccionistas de Irán y Siria, especialmente las de Irán". Preguntado si los iraníes de máximo rango gubernamental respaldan el envío de armas y tecnología a Irak, el general respondió que es difícil precisarlo. "No tenemos pruebas directas de la participación iraní", agregó. Petraeus destacó además que aunque el gobierno iraquí es con frecuencia considerado un gobierno de unidad entre sunis, chiíes y curdos, en realidad no lo es. "No es un gobierno de unidad nacional. En lugar de ello, está integrado por líderes políticos de diferentes partidos que con frecuencia recurren a estrechos programas y total indiferencia ante el enfoque legislativo", advirtió el general. Agregó que ello es una de las razones por la lentitud del progreso en la forma de dividir los ingresos petroleros, aprobar un presupuesto y leyes de emergencia. Pese a la lentitud, Petraeus cree que el primer ministro iraquí Nuri al-Maliki y otros líderes "están decididos a lograr más en esta área en los próximos meses". Petraeus mencionó la lenta mejoría en la provincia de Anbar, y destacó que fue "considerada completamente perdida hace seis meses". Agregó que el envío de refuerzos estadounidenses ha permitido a los iraquíes "recomponer la fibra social que estaba tan maltrecha". Sin embargo, aclaró que mejoras como la reapertura de comercios y el regreso de algunos disidentes a sus hogares, son "con frecuencia eclipsadas por ataques sensacionales que ensombrecen nuestros logros diarios". El general agregó que "de hecho, Irak es el frente central de la campaña global de al-Qaida", organización que en ese país árabe "sigue siendo un enemigo formidable con considerable entereza y capacidad de lanzar ataques horrorosos". Las actividades de este grupo –insistió– "deben ser desarticuladas de forma significativa para que tenga éxito el nuevo Irak", agregó. "La clave para lograrlo es desarticular sus ataques".

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