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«Cuando alguien niega tu derecho, te vas a las calles». El dirigente sindical sandinista Luis Barbosa habla para La Prensa

Por Martha Solano Martínez, diario La Prensa. | 29 de Abril de 2007 a las 00:00
Para quienes ven por primera vez a este señor de 53 años, de vestir formal y hablar educado, es difícil imaginarlo en una reunión organizando huelgas o quemando llantas en las calles como lo ha hecho en años anteriores. Dice que tiene nombre de rey y tirano. Luis Adolfo Barbosa Chavarría es el responsable de la comisión laboral del Frente Nacional de los Trabajadores (FNT) que participa en la negociación tripartita sobre el incremento del salario mínimo.

Por Martha Solano Martínez, diario La Prensa.

Nació en Managua en 1953. Sus primeros trabajos fueron de carpintero junto a su padre, y vendiendo frutas con su abuela, en la Calle 15 de Septiembre. Durante toda su vida Luis Barbosa ha sido fiel a dos cosas, los pensamientos de su abuela Rosa Emilia Soto (q.e.p.d.) y a su partido, el Frente Sandinista de Liberación Nacional. "Por más de 30 años no he estado en ningún otro partido y soy fiel al pensamiento de mi abuelita. Ella era conservadora y me decía ‘mirá hijo, cuando uno se mete a un partido no se anda cambiando como cambiarse ropa interior. Se debe mantener firme. Y si se sale, no vaya a otro lado’". "Por eso yo he estado en el Frente Sandinista desde que inicié, sigo en él y voy a seguir en él porque tenemos un lugar y tenemos que luchar por muchas cosas que hacen falta. Hay que cambiar el sistema que es injusto. Con un gran cambio tendríamos un gran país". Nunca le gustó estudiar, pero gracias a su abuela Rosa Emilia finalizó la primaria. Se enrumbó en los caminos del trabajo sindical allá por 1972, pero fue hasta 1984 que inició a trabajar de lleno en la Central Sandinista de Trabajadores. Estando ahí, una compañera lo impulsó a estudiar. Ahora es licenciado en Administración de Empresas. "Me mandaron a estudiar obligado. No quería. Una compañera, Miriam Duarte, me pedía las notas y yo le decía ‘ahí las traigo’. Hasta que un día me amenazó y me dijo: ‘mirá si no me traés las notas voy a mandar una carta al partido para que te sancione’". Luis Barbosa recuerda que su primer explotador fue su propio padre, don Octavio Barbosa (q.e.p.d.) de quien aprendió el oficio de ebanistería. "Él fue el primero que me explotó, no me pagaba correctamente mi viejo… jajaja… que en paz descanse, pero me robaba. Mi papá era un poco descuidado como todos los varones machistas". Hoy, lleva más de 20 años trabajando a tiempo completo en el gremio sindical. "A mí me pagan los obreros de la construcción. Me pagan de la cotización que ellos dan a esta organización. Por eso mis patrones son los obreros. Mi salario son 500 dólares, ahora, porque del 90 al 95 si el palo de mango y el de mamón que están ahí afuera hablaran... jajaja... ¡Fue duro! Hoy tenemos condiciones, pero no siempre fue así". Su frase favorita: "El movimiento sindical bien conducido es una gran empresa con mucho poder para alcanzar cualquier reivindicación". Otra cosa que le gustó hacer siempre fue escoger el nombre de sus seis hijos, que ha tenido en sus dos matrimonios. El menor tiene seis y la mayor 31 años: Claudia Concepción, Edwin Antonio, Roxana, Luis, Lizbeth Andreína y Bryan Octavio. Edwin, Luis y Roxana ya lo convirtieron en abuelo.

Optimista por naturaleza

Aunque está camino a la jubilación, dice que todavía le quedan cartuchos para seguir luchando en pro de los derechos de los trabajadores. Y aunque en las negociaciones ni el Gobierno ni la empresa privada, ni los trabajadores piensan ceder en sus propuestas, su principal herramienta es el optimismo. "Me gusta levantarme optimista de cara a una negociación, pero he oído las declaraciones de los empresarios y no avizoro nada nuevo. Siempre dicen que hay problemas y que ese aumento que planteamos (del 25 por ciento), más bien provocaría despidos, cierres de empresas. Para mí es una forma de chantajearnos", dice Barbosa. Por una parte el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) sugiere un aumento del 10.4 por ciento. El Gobierno propone un 10 por ciento. Y los sindicatos de trabajadores han decidido hacer una rebaja del ciento por ciento inicial que exigían, al 25 por ciento. "Nos quieren dar atol con el dedo, pero ellos mismos (los empresarios), reconocen que muchos no pagan impuestos y que estuvieron en el paraíso con los tres gobiernos últimos. Tenían un ministerio a su servicio", afirma el dirigente sindical. Ahora, con los más de 20 años de experiencia en ese andar, Barbosa reconoce que las negociaciones de antes eran como jugar al kung-fu, pero ahora, "cuando ya tenés conocimientos, hacés cálculos, eso te permite defender mejor a los trabajadores". De ahí nace su mayor sueño: fundar una universidad obrera, donde los hijos de los obreros puedan acceder a la educación superior. ¿Qué los hizo ceder en la propuesta que tenían los sindicatos, del ciento por ciento de incremento salarial? Lo hicimos para demostrar que los empresarios son incapaces. Les estamos pidiendo lo mínimo de lo mínimo y no son capaces de dárselo a los trabajadores. Si hace una revisión de marzo a esta parte, con el incremento que ofrecen los empleadores, no percibimos el poder de compra perdido durante todos esos meses, sin meter abril que ha sido brutal. Si llegáramos al 20 por ciento del incremento, aún así la empresa privada no firmaría porque no quiere sacrificar sus utilidades, quiere seguir sacrificando trabajadores. El Gobierno tiene una excusa, le entregaron así el presupuesto, pero todavía puede hacer una mejoría, de eso estamos convencidos. Ustedes tienen buenas relaciones con el presidente Daniel Ortega, ¿le han comunicado sobre el tema? Sí, siempre hemos tenido buena comunicación con él. En esta ocasión la única comunicación fue con el Ministro de Hacienda y el Ministerio del Trabajo. No nos hemos reunido, pero yo creo que sería bueno ir a hablar con él, pero creo que él oye los mensajes y está informado. Las nuevas reglas del salario mínimo establecen que habrá una revisión cada seis meses. ¿Será esa una condicionante para que la empresa privada no ceda ante las exigencias de los trabajadores? Sí, es una condicionante. Pero nosotros decimos que esa canasta básica a como está, viola los derechos humanos. ¡Es una canasta básica para tiempos de guerra y subsistencia! En 1990 las exportaciones andaban por los 230 millones de dólares, ahora se están exportando más de un mil millones. Eso quiere decir que las cosas están bien, pero los trabajadores no están bien. Entonces nosotros decimos, bueno, el 25 o nada. Otra de las partes que no cede ante la propuesta de ustedes es el Gobierno, que mantiene un incremento del diez por ciento. Bueno, la explicación que nos dio el Gobierno es que ellos recibieron ese presupuesto tal y como está. Nosotros decimos, está bien, es cierto que así lo recibiste pero no estamos de acuerdo. Entonces hagamos lo siguiente, damos el poder de compra como perdido y comencemos a cambiar el sistema. ¿Cómo cambiamos el sistema? Haciendo una verdadera reforma tributaria. Que paguemos todos y el que gana más que pague más. Eso es así, pero en este país... siempre lo he dicho, ahí hay dos ejemplos concretos: el (edificio del) Banco de América Central que no pagó impuestos porque le pusieron la figura de atracción turística, y el otro que no pagó es el Hospital Vivian Pellas. Otros que no pagaron impuestos por 16 años fueron los banqueros. Las exoneraciones en este país redondean más de 400 millones de dólares. Con eso se podría hacer maravillas. El Frente Nacional de los Trabajadores tiene sus orígenes en la izquierda. (Sonríe) En 1979 nace la CST José Benito Escobar. Durante los últimos 16 años ustedes han seguido siendo de izquierda y luchando por los trabajadores. Pero, ahora la izquierda está en el poder. ¿Van a seguir siendo oposición? ¿De qué manera? La misma oposición. Igual. Las banderas de lucha para el movimiento sindical no varían, independientemente que el Gobierno sea de izquierda o de derecha. Pueden bajar las tensiones si el Gobierno de izquierda o de derecha te da condiciones. Bueno, pero hasta ahora el Gobierno no ha cedido la propuesta del salario mínimo. En el caso del salario mínimo no, pero por ejemplo, no podemos estar ciegos ante situaciones que se están dando desde diciembre hasta esta parte. El transporte vale 2.50 córdobas, se ha mantenido. Otro aliciente para los trabajadores es que ahora la educación no se paga, eso es ganancia. Están atendiendo en todos los hospitales gratuitamente, no están todos los medicamentos, pero ya se inició. Eso nosotros lo aplaudimos, pero vamos a seguir demandando las mejorías en las condiciones socioambientales y laborales de los trabajadores. Tanto el Gobierno tiene la obligación de mejorar las condiciones salariales de los trabajadores, como los empresarios privados. Nosotros no hemos botado nuestra bandera, la tenemos muy enarbolada y por eso le reclamamos al Gobierno que ese diez por ciento tampoco se lo estamos aceptando. ¡El 25 o nada! Entonces, como nadie cede, tal vez la negociación se extienda y no pase de lo mismo. A lo mejor los señores empresarios siguen con el diez. Nosotros tenemos el primero de mayo una gran asamblea y nuestra meta es movilizar a diez mil trabajadores de todo el país. Pudiéramos traer más pero nos faltan recursos económicos. Nosotros nos hemos dado el caché que siempre movilizamos más gente, sin menospreciar las otras movilizaciones, pero otro gran problema es que andamos divididos. Por allá anda el CPT, que ahora dicen que anda con los conservadores y otros amigos que dicen que los van acompañar en su marcha. Vamos a hacer nuestra marcha como siempre la hemos hecho y ahí vamos a decidir las acciones. ¿Acciones? Nosotros íbamos a hacer algunos paros, ya teníamos cinco empresas para hacerlo, en la maquila y en la construcción. Los trabajadores están claros de que si no luchan, no alcanzan. Estamos de cara al primero de mayo. En 1886 se inició una lucha por bajar una jornada laboral a ocho horas y a 121 años seguimos luchando por lo mismo. ¿Qué les hizo echar un pie atrás? Fuimos donde la Ministra del Trabajo (Jeaneth Chávez), ella convocó (a las negociaciones) y dijimos "esperemos". Vamos a ver si resulta porque también hay que dar un voto de confianza. Pero hay dos opiniones del mismo lado, porque la ministra ha dicho que el Gobierno podría aceptar un porcentaje mayor en el aumento salarial mínimo, pero el Gobierno mismo sólo propone el diez por ciento. Bueno, mi apreciación es que la señora ministra ha jugado su papel. En los últimos 16 años los ministros son los que firman con los empresarios. En este caso no ocurrió así. Tampoco se ha dado un firma entre trabajadores y Gobierno, jamás se ha dado. A lo mejor si la oferta es buena, la firmamos. ¿Y no cree que pueda pasar lo de siempre, que el Gobierno se ponga de acuerdo con la empresa privada? Si sucede, nosotros no descartamos ningún método de lucha. Cuando alguien niega tu derecho, te vas a las calles. Pero entonces diría "ideay, si ustedes son sandinistas". Nosotros hemos demandado siempre nuestros derechos. Igual les tenemos que demandar a los privados como al Gobierno, a menos que te volvás sindicato blanco. Y para nuestro FNT blanquearse sería un error. ¿Y tienen algún color? No, nos gusta más cuando nos dicen que somos sindicatos negros, jajaja... Siempre hemos sido los revoltosos. Ni en los ochenta fuimos blanco, ni quisimos ni queremos. Si nos salimos de ahí, mejor retirémonos.

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