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Ortega ordena subir salario mínimo al menos un 15%, renegociar los CENIS y preparar reforma tributaria

Varias agencias. Desde Managua. | 1 de Mayo de 2007 a las 00:00
El presidente Daniel Ortega ordenó al ministro de Hacienda y Crédito Público, Alberto Guevara, que negocie con los sindicatos acercar la propuesta del gobierno de incrementar un 10% el salario mínimo, a la de los trabajadores que exigen un 25%. Durante su discurso al cerrar el acto del Frente Nacional de los Trabajadores (FNT) por el Primero de Mayor, Ortega dijo que la propuesta del gobierno debe ser del "15% o más, hay que acercase al 25 por ciento" que solicitan los sindicatos. Aseguró que los recursos para que el gobierno pueda pagar a los empleados públicos ese incremento, deben salir de los impuestos vencidos que no han cancelado los banqueros. "De ahí van a salir los recursos, que paguen los impuestos que deben los banqueros", instruyó. En el propio acto, pidió a Guevara –que estaba entre los manifestantes– programar este miércoles la primera reunión, que el ministro fijó para las diez de la mañana. Así celebraron en Centro América: Guatemaltecos rechazan flexibilidad laboral Más de 50 mil salvadoreños marchan por sus derechos Hondureños «unidos contra el capitalismo salvaje» Trabajadores costarricenses advierten: «TLC=pobreza» Panameños contra neoliberalismo y el TLC nefasto También ordenó al ministro Guevara renegociar con los mismos banqueros los intereses y el plazo para pagar los Certificados Negociables de Inversión (CENI), emitidos por los dos gobiernos anteriores y que fueron declarados ilegales por la Contraloría General de la República en el 2003. Ortega encabezó una multitudinaria marcha organizada por el FNT, ataviado con una camiseta y una gorra rojas de esa organización. El mandatario hizo a pie el recorrido de poco más de cuatro kilómetros por las calles de Managua. Junto a Ortega desfilaron los miembros de su gabinete, diputados sandinistas y líderes sindicales. Ortega caminó con una fuerte custodia junto a unos tres mil manifestantes, desde las inmediaciones de la Universidad Centroamericana (UCA), al centro de la capital, hasta el monumento del "Combatiente popular", al norte, donde era esperado por unos mil quinientos trabajadores más. Hasta ahora, el gobierno había planteado en la Comisión de Salario Mínimo, un incremento del 10% y los empresarios del Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP), el 10.4%, lo cual había originado el fracaso de siete reuniones tripartitas, convocadas por el ministerio del Trabajo. No nos podemos quedar en ese 10 por ciento, hay que avanzar y acercarnos al 25 por ciento, expresó el mandatario, quien también abogó por realizar una reforma fiscal para hacer pagar más a los ricos. Ortega recordó, sin embargo, que los salarios de los trabajadores se vieron fortalecidos con el restablecimiento de la gratuidad de la educación y la salud, que fue la primera medida tomada por el gobierno sandinista, tras su llegada al poder el 10 de enero pasado.

Llegó la hora de los pobres

Ha llegado la hora de los trabajadores, de los campesinos, exclamó el estadista, quien aseguró que se priorizarán los intereses del pueblo en las negociaciones que sostiene actualmente Nicaragua con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Reiteró además el anuncio que hizo días atrás de que Nicaragua se liberará del organismo financiero con sede en Washington, antes del término de su mandato de cinco años. "Nuestro objetivo, hay que tenerlo muy claro, es liberarnos del FMI. Nosotros nada ganamos con estar amarrados con el Fondo", sentenció Ortega. Asimismo, Ortega nombró como nuevos miembros (que harán las veces de directiva) del Consejo de Planificación Económica Social (CONPES), a toda la dirigencia del FNT. "Hasta ahora, los ricos, los del COSEP, eran quienes lo dirigían. Ahora les toca a los pobres", aseveró el mandatario, quien de paso anunció que ninguno de los miembros del CONPES recibirá salario alguno, sino que trabajarán de forma voluntaria. El mandatario también ratificó la decisión tomada por el Presidente del Instituto del Seguro Social (INSS), Roberto López, de que los asegurados puedan recibir atención médica en las clínicas provisionales, sin necesidad de presentar la colilla de pago del último mes. En el propio acto, Ortega pidió a López explicar cómo haría para financiar a los trabajadores cuyo patronos no han pagado la cotización, y el presidente del INSS dijo que ahora esa institución aplicará la ley para cobrar a todos los patronos. "Nos vamos a convertir en los mejores cobradores", aseguró. Según explicó López, el INSS paga a las clínicas provisionales el 100% de las cuotas de los asegurados que se han afiliado a cada una de ellas, aunque hay un 3% de patrones que no pagan a tiempo, perjudicando al 10% de los 382 mil afiliados a la Seguridad Social. La Ley del Seguro Social obliga a las clínicas médicas afiliadas a atender a los asegurados, con sólo presentar una identificación. No obstante, ese artículo no era aplicado por los gobiernos anteriores.

Gracias a Cuba y Venezuela

Ortega también saludó la ayuda que ofrecen Cuba y Venezuela. Un saludo a los hermanos y hermanas cubanos que están en Ciudad Sandino, y a los que están en la Costa Caribe, expresó el mandatario. Los especialistas de la nación caribeña comenzaron a operar este martes a los primeros pacientes locales en un moderno centro oftalmológico ubicado en el municipio de Ciudad Sandino. Otros 40 médicos cubanos se encuentran en ambas regiones autónomas del Atlántico, donde prestan servicios en zonas de difícil acceso. "Gracias hermanos cubanos, gracias Fidel (Castro), por esa solidaridad", exclamó el jefe de Estado, en medio de los vítores de la multitud. Ortega destacó también la cooperación venezolana en materia energética, y explicó los términos de un nuevo contrato firmado con Venezuela en la Cumbre del ALBA realizada el fin de semana pasado en Barquisimeto, Venezuela. Reveló que el nuevo acuerdo cubre todo el consumo anual del país, en condiciones que dijo son muy favorables. Ortega dijo que Venezuela se comprometió a suministrar 27.000 barriles de petróleo diario, con 40 por ciento del pago en financiamiento a largo plazo y bajos intereses. Anteriormente, el acuerdo de Venezuela con Nicaragua era de 10.000 barriles diarios. "Ese aumento a 27 mil barriles significa el suministro garantizado del total del consumo del país y encima nos permitirá crear un fondo con el financiamiento para promover la inversión social y la lucha contra la pobreza", dijo Ortega. "En total serán unos 300 millones de dólares por año de fondos a largo plazo y bajísimos intereses", explicó Ortega al elogiar la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) De acuerdo con el líder sandinista, Caracas cubrirá el 100 por ciento de las necesidades de combustible de Nicaragua, con el suministro de 10 millones de barriles de petróleo anuales. El financiamiento será del 50 por ciento, en lugar del 40 por ciento acordado hasta ahora, agregó. Tras sumar la extensión territorial y la población de los miembros del proyecto integracionista (Nicaragua, Venezuela, Cuba y Bolivia), Ortega aseveró que el ALBA es ahora una nación de dos millones 282 mil kilómetros cuadrados y 63 millones de habitantes. "Nicaragua ahora que está en el ALBA con nuestros hermanos de Bolivia, Venezuela, Cuba y Haití, somos una sola nación. Venezuela es parte de Nicaragua y Nicaragua es parte de Venezuela, Nicaragua es parte de Cuba y Cuba es parte de Nicaragua, Somos una sola Nación", aseveró Ortega.

La gente quiere empleo y mejor salario

En la manifestación participaron jóvenes, trabajadores de instituciones públicas, jóvenes universitarios y de las barriadas pobres, docentes y campesinos que llegaron del interior del país para pedir al gobierno del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) que mejore su situación. "Yo tengo la fe y la esperanza en Dios que con él (Ortega) vamos vivir mejor que los anteriores gobiernos, porque los otros nos han mirado como cerdos, animales, nunca nos han tratado bien" a los pobres en este país, expresó Devora, una ama de casa de 60 años que caminaba con la muchedumbre. Estamos aquí para demostrar que la calle pertenece al pueblo, aseguró a Prensa Latina, Rubén González, un trabajador por cuenta propia, que restó importancia a una marcha paralela organizada por gremios de la derecha en otro sector de la capital. El secretario general del FNT, Gustavo Porras, por su parte, se mostró complacido con la respuesta dada por los trabajadores a la convocatoria para celebrar el 1 de mayo bajo el lema de "unidos y organizados por el Poder Popular". En breves declaraciones durante la marcha, Porras recalcó que la manifestación de este martes tiene como objetivo exigir salarios dignos para todos, y la realización de una reforma tributaria que obligue a los ricos a pagar impuestos. Numerosas banderas de Cuba y Venezuela ondeaban entre la multitud, como muestra de la solidaridad hacia ambos pueblos, que junto a Bolivia y Nicaragua, integran la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA). Libertad para los Cinco. Cuba Sí, Yanquis No, exigieron, por su parte, los miembros del Comité Nicaragüense por la liberación de los cinco jóvenes cubanos encarcelados en Estados Unidos desde 1998, por luchar contra el terrorismo. "Queremos que bajen los precios de los alimentos y que suban los salarios, que haya empleo", demandó Pedro Mercado, un campesino de 37 años del departamento de Masaya. Otros llegaron a exigir la expulsión de la multinacional española Unión FENOSA, que comercializa la electricidad en Nicaragua desde hace siete años, porque ofrece un servicio malo y caro que la gente pobre no puede pagar. Mientras que los maestros como Marzos Zelaya asistieron para "pedir un salario digno" para los docentes. "No hay trabajo, están fallando, no cumplen", reclamó Bernarda Jirón, una mujer que se encuentra en el desempleo, que caminaba 50 metros detrás de Ortega, quien se confundía con su camisera y gorra roja entre la multitud y centenares de guardaespaldas que lo seguían de cerca vestidos de civiles. La marcha fue convocada por el Frente Nacional de los Trabajadores (FNT), que aglutina a los sindicatos que el Frente Sandinista (FSLN) formó cuando estaba en la oposición, en los años 90. Las primeras medidas tomadas por Ortega en sus primeros tres meses de gobierno fueron establecer servicios de salud y educación gratis para la población y resolver parcialmente, con ayuda de Venezuela, el déficit energético que provocaba prolongados apagones, en perjuicio de la frágil economía. Los limitados recursos que posee el gobierno para dar respuesta a los graves problemas económicos que enfrenta el país, han sido utilizados por un sector del magisterio, vinculado a 12 sindicatos de derecha que se encuentran en paro desde hace un mes en demanda de aumento salarial. La huelga, que realizan alrededor de 1,500 de los cerca de 41,000 docentes del sistema público del país, subió el lunes de nivel, cuando dos maestras del departamento de Masaya decidieron iniciar una huelga de hambre.

La marcha de la derecha

En otro punto de la capital, unos 2,000 opositores al gobierno agrupados en la Central Permanente de los Trabajadores (CPT) marcharon de manera pacífica para pedir al presidente que atienda la demanda de los maestros, que cesen los despidos y se respete la democracia. "¡El pueblo, presidente, quiere aumento salarial!", gritaban los manifestantes que fueron apoyados por políticos de la derecha, mientras recorrían la zona este de Managua. En la marcha participaron empresarios, dirigentes de sindicatos no sandinistas, organizaciones civiles vinculadas a los partidos de derecha local, dirigentes de los partidos y diputados de la oposición que rechazan la forma "autoritaria" con que Ortega conduce a Nicaragua. Entre los políticos que acudieron a la movilización estaban el ex candidato presidencial del Movimiento de Renovación Sandinista (MRS), Edmundo Jarquín, y el ex candidato a la Vicepresidencia de Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), Fabricio Cajina. En el recorrido, que partió de la Colonia Tenderí hacia el barrio Bello Horizonte, ubicado en la periferia suroriental de Managua, se leían pancartas criticando los "despidos masivos" que el gobierno de Ortega ha ejecutado en el Estado, desde que asumió el poder el 10 de enero pasado. De acuerdo a cifras oficiales, unos 500 de los más de 30 mil empleados públicos han sido despedidos, la mayoría porque ocupaba cargos de confianza política, nombrados por los gobiernos anteriores. En la marcha, organizada por el Congreso Permanente de los Trabajadores (CPT), integrado por sindicatos no sandinistas, también denunciaron "violaciones" al fuero sindical, incumplimientos de los convenios colectivos y falta de aumento salarial.

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