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Iglesia continental: no al neoliberalismo, sí a la autocrítica

LaVoz.com. Desde New York. | 5 de Mayo de 2007 a las 00:00
Con una censura al modelo económico neoliberal, una autocrítica institucional y una radiografía de Latinoamérica que oscila entre la preocupación y la esperanza, los obispos del continente trazarán su curso de acción para los próximos años. La reunión se realizará a la sombra de un santuario brasileño y será inaugurada por el papa Benedicto XVI. La V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, que deliberará en Aparecida del 13 al 31 de mayo, también se propone defender la familia tradicional, reiterar su rechazo a los matrimonios homosexuales, el aborto y la eutanasia, y manifestar su preocupación por el avance de las sectas que día a día socavan el número de feligreses de la Iglesia católica. Esos son algunos de los temas presentados en un documento considerado como punto de partida de las deliberaciones, que resume en 188 páginas las más de 2.400 páginas reunidas durante más de un año de aportes de las conferencias de obispos de todo el continente, el Vaticano y otras organizaciones y expertos en asuntos eclesiásticos. El documento, titulado "Síntesis de los aportes recibidos para la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano", elaborado por el Consejo del Episcopado Latinoamericano (CELAM), ataca la corriente "neoliberal que exalta la libertad total del individuo y que se expresa en un relativismo subjetivista en el que cada uno puede escoger sus verdades y sus valores, y en la exaltación de la fuerza". La "Síntesis" admite que la Iglesia "ha experimentado épocas luminosas y también momentos sombríos" y, luego de lamentar "las debilidades y pecados de sus hijos", afirma que "debemos pedir perdón por habernos apartado del Evangelio". La autocrítica no menciona específicamente los abusos sexuales cometidos por algunos religiosos contra menores, si bien reclama atención "para aquellos niños que han sido heridos en su dignidad y privados de su inocencia". "También nos duele la realidad latinoamericana", dice el texto. "A pesar de incontables signos alentadores que afloran sin interrupción, todavía está marcada por dolorosas situaciones en el orden económico, político, cultural, social y religioso, que lastiman la dignidad inalienable de la persona humana". Luego de caracterizar la sociedad latinoamericana como "inestable y en transición", el documento denuncia el autoritarismo y la aparición de caudillos que prometen soluciones mágicas a los males sociales y económicos. El secretario general del CELAM, el obispo argentino Andrés Stanovnik, advirtió que la "Síntesis" "no debe confundirse con el esbozo del documento final de Aparecida", que será obra de los aproximadamente 300 cardenales y obispos de todo el continente reunidos en la Conferencia. Pero al proponerse como el resumen "de los aspectos más significativos" de todos los aportes, es de suponer que no deja de reflejar ninguno de los temas de mayor interés para la Iglesia continental. Aunque se ofrece como mero "instrumento cualificado de inspiración y consulta", la "Síntesis" se insinúa como un retroceso del legado que dejó Juan Pablo II a la Iglesia latinoamericana con su exhortación apostólica "Ecclesia in America" presentada en México en 1999. En ese documento, que fue la aplicación al continente del primer Sínodo de Obispos de toda América que había sesionado en diciembre de 1997, Juan Pablo II no sólo condenó enérgicamente al neoliberalismo "lesivo de la dignidad humana" y un modelo de sociedad en que los poderosos abruman a los pobres, sino que ofreció la colaboración de su Iglesia con "representantes del primer mundo" y dirigentes del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional para solucionar el problema agobiante de la deuda externa. Asimismo, ofreció los servicios "de mediación y arbitraje en favor de la paz y de la fraternidad de los pueblos", como un eco del éxito diplomático más resonante que había obtenido el Vaticano en 1984 al evitar una guerra entre Argentina y Chile, si bien en los años subsiguientes había adoptado una posición más prescindente en los conflictos centroamericanos. La "Síntesis" que manejarán los cardenales y obispos en Aparecida no ofrece específicamente ni la colaboración de la Iglesia con las organizaciones financieras internacionales ni su mediación en los conflictos, las dos soluciones concretas que había dejado el último gran documento de Juan Pablo II para Latinoamérica. También condena "las modificaciones legales que se han introducido en numerosos países de América Latina en los últimos años que hieren gravemente la dignidad del matrimonio, de la familia y de la vida humana... muchas veces promovidas como elementos necesarios de agendas "progresistas", con frecuencia impulsadas por determinadas ONG o por organismos de las Naciones Unidas". El documento de trabajo de Aparecida se solidariza con la masa migrante latinoamericana que busca mejorar su vida en otras latitudes. "Frente a la situación de sufrimiento de hermanos nuestros que dejan su hábitat huyendo de la violencia o de la extrema pobreza... la Iglesia debe estar presente, acompañar con su pastoral específica y concientizar sobre los derechos de las personas en movilidad", dice. "Asimismo deberá renovar y fortalecer su compromiso teológico-pastoral para promover y consolidar una ciudadanía universal en la que no haya distinción de personas". En cada uno de los puntos tratados, la "Síntesis" procura equilibrar las fuerzas en pugna. Luego de defender la dignidad de la mujer y el "genio femenino", advierte que "su urgente dignificación y participación pretende ser distorsionada por corrientes de un feminismo ideológico, marcado por la impronta cultural de las sociedades del consumo y el espectáculo, que es capaz de someter a las mujeres a nuevas esclavitudes". Y tras defender la naturaleza como "una herencia gratuita para proteger" y "espacio precioso de la convivencia humana", lamenta "la ideología ecologista que presenta al hombre como el mayor depredador", quizás como respuesta a la "Ecoteología de la liberación" que según el religioso brasileño rebelde Leonardo Boff responde a una naturaleza que grita "bajo la agresión sistemática del modo de producción y consumo globalizado".

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