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En Raití–Bocay, a la orilla del Río Wanki, Ortega inaugura «Hambre Cero»

Varias agencias. Desde Raití-Bocay, Jinotega. | 5 de Mayo de 2007 a las 00:00
El presidente Daniel Ortega inauguró este sábado el programa Hambre Cero desde de San José de Bocay, un recóndito poblado a la orilla del Río Wanki, en la frontera con Honduras, con un llamado a todos los nicaragüenses a luchar unidos para acabar con la pobreza que ataca al 79% de la población. Desde Raití, que en la lengua indígena mískita significa cementerio y donde hubo núcleos guerrilleros tanto del General Augusto C. Sandino, el mandatario invitó a todos los nicaragüenses, sin distingo económico, social, político, o ideológico, para que "juntos erradiquemos el hambre, la pobreza y el desempleo". Además: Estos son los detalles del Programa Hambre Cero Exposición de Orlando Núñez sobre la estrategia agropecuaria Y estas son las metas del Ciclo Agropecuario 2007/08 Ortega decidió abrir ese programa en las comunidades del río Wanki, donde se encuentran los mayores niveles de pobreza. Según el gobierno, en los próximos cinco años se espera incorporar a ese programa a 15 mil familias por año hasta totalizar 75 mil. "Desde esta comunidad de Raití invito a todos los nicaragüenses sin distingo alguno (...) a que nos juntemos todos en una lucha que tiene que ser de todos los días, para que juntos erradiquemos el hambre, la pobreza y el desempleo," dijo Ortega, quien se trasladó hasta la zona junto a su esposa, Rosario Murillo, en un helicóptero de la Fuerza Aérea. "Ustedes van a salir de la pobreza", añadió Ortega en Raití, un sitio que solamente puede ser visitado por vía aérea o acuática y que hace muchas décadas fue uno de los bastiones de la guerrilla sandinista que derrocó a la dictadura de Anastasio Somoza el 19 de julio de 1979. En su intervención ante los campesinos transmitida por el canal 4 de televisión, Ortega instruyó al ministro de Transporte y Construcción, Fernando Martínez, a proceder a dotar a la comunidad de medios de transporte acuático, ya que las comunidades visitadas por el mandatario tienen un río como vía de salida. También instruyó al ministro de Educación, Miguel De Castilla, a agilizar el pago de los maestros de esas comunidades, ya que a éstos les llegan sus salarios cada tres meses. Broocklin Rivera, diputado ante la Asamblea Nacional y líder de las comunidades indígenas, indicó que durante la campaña electoral "dijimos que el esfuerzo que hacíamos es a favor de los más abandonados, donde se incluyen las comunidades indígenas del Caribe, y a menos cuatro meses del triunfo electoral estamos aquí para honrar nuestros compromisos". Ideado por el sociólogo y economista Orlando Núñez, ahora asesor de Ortega, el programa insignia del gobierno sandinista cuenta con un financiamiento de 10 millones de dólares incluidos en el presupuesto de la República del 2007 En una primera fase, pretende erradicar el hambre que afecta al 27% de los 5,3 millones de nicaragüenses, de acuerdo a estadísticas de la FAO. El costo total del proyecto es de 150 millones de dólares. Raití, asentado en una abrupta zona montañosa, cuyas comunicaciones solo pueden darse por vía aérea y acuática, fue uno de los bastiones de la guerrilla del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) en su lucha contra la dictadura dinástica de la familia Somoza (1934-1979). Al comienzo del acto en esa remota zona indígena a más de 500 kilómetros al noreste de Managua, el ministro de Agricultura y Forestal, Ariel Bucardo, explicó que se había entregado semillas de arroz y alimentos a mil familias campesinas de 16 comunidades de la zona. Además de Raití, en el primer año de implementación del programa se atenderá a las comunidades indígeneas del río Coco, en la frontera con Honduras, que son las que presentan los niveles más altos de pobreza, así como zonas campesinas de los norteños departamentos de Madriz, Nueva Segovia, Estelí y algunos municipios del departamento de Managua. El plan, cuyo costo estimado es de 150.000 millones de dólares, se realizará durante los cinco años de gobierno de Ortega con la incorporación de 15.000 familias por año, hasta totalizar 75.000 en todo el período, según el diseño del mismo. De acuerdo con sus promotores, el programa Hambre Cero combina la ayuda alimentaria con la capacitación técnica, para que los núcleos familiares sean capaces de producir sus propios alimentos. Contempla la entrega a cada núcleo familiar de un bono productivo alimentario por valor de dos mil dólares, que incluye una vaca y una cerda, ambas gestadas, aves de corral, semillas, plantas frutales, un biodigestor, y otros insumos. La aspiración es que la familia sea capaz de producir para su propia mesa leche, carne, huevo, granos y demás productos que integran la dieta básica de los nicaragüenses. Cada receptor del bono productivo tendrá que regresar el 20 por ciento de su importe a una caja rural con lo que se garantiza la continuidad del programa, el cual será ejecutado por organizaciones no gubernamentales y los consejos populares de cada comunidad. El acto, transmitido en directo por el canal 4 de la televisión local, estuvo matizado por una protesta cívica de maestros y otros sectores sociales que portaban pancartas demandando mejores salarios y mejores condiciones de vida. El presidente Ortega leyó buena parte de las demandas que hacen a su gobierno y prometió buscarles respuestas. Junto al lanzamiento del programa Hambre Cero, Ortega dio además por inaugurado el ciclo agrícola, que culmina en abril del 2008. Nicaragua dispondrá de 152.1 millones de dólares para ese ciclo agrícola con fondos que provendrán del Estado, banca comercial local y las instituciones microfinancieras. También, de diez millones de dólares que serán desembolsados por el estatal Banco Nacional de Desarrollo Económico Social (BANDES) de Venezuela. Con esos recursos, el gobierno prevé promover la producción y la comercialización de café, cacao, fríjol, arroz, productos orgánicos, palma africana, maíz, sorgo, cacahuete, caña de azúcar, así como impulsar el sector pecuario y la producción de hule. Las autoridades nicaragüenses calcularon un incremento de la producción de un once por ciento con respecto al ciclo agrícola anterior. También incrementar un 20 por ciento el valor de las exportaciones agropecuarias, generar 1.5 millones de empleos, entre directos e indirectos, y beneficiar a cien mil productores.

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