Escúchenos en línea

Michelle Najlis le recuerda un par de verdades al Cardenal Obando

El Nuevo Diario. | 9 de Mayo de 2007 a las 00:00
Bajo el título «Por una reconciliación con verdad», la poetisa y activista cristiana de base Michelle Najlis publica este miércoles un artículo en El Nuevo Diario, en el cual recuerda al Cardenal Miguel Obando que sus "escritos y palabras ofrecieron a Reagan la «legitimación» que necesitaba para debilitar la oposición de los demócratas (de Estados Unidos) a la ayuda militar". Este es el artículo completo:

Por una reconciliación con verdad

Por Michelle Najlis

En el artículo en que el cardenal Miguel Obando responde a mi entrevista publicada en EL NUEVO DIARIO el domingo 29 de abril, afirma: "Ni entonces, en los momentos más duros de las guerras, ni nunca he gestionado armas para ninguna persona". Y agrega: "Por eso, afirmo que es absolutamente falsa la declaración de la señora Michelle Najlis". Tiene razón el Cardenal cuando afirma que "nunca gestionó armas". Sin embargo, su segunda afirmación –aunque parezca curioso– es falsa. Paso a explicar por qué. Obando, con el estilo ambiguo que le caracteriza, y siendo como es, un político sumamente hábil, se cuidó mucho de no pedir "armas" para la contra ni para nadie. Sin embargo, es bueno recordar que en 1986 hizo un viaje a Estados Unidos que dio mucho que pensar y hablar. El contexto nacional e internacional en 1986 era el siguiente: en Nicaragua, la resistencia estaba debilitada; por otra parte, grupos cristianos realizaban en febrero el "Vía Crucis por la Paz y la Vida" al que fue invitado el cardenal Obando, quien no se hizo presente. En Estados Unidos la posición de Reagan había perdido credibilidad, al punto de que el Congreso (en el que los republicanos habían perdido la mayoría en elecciones recientes) se negaba a aprobar la solicitud de 100 millones de dólares para la contra. En este contexto, apareció en el Washington Post (12 de mayo 1986) un largo escrito del cardenal Obando. Ahí dice: "Nos piden pronunciarnos en contra de la ayuda norteamericana a los insurgentes (...) Si fuéramos a apoyar la ayuda militar a los insurgentes, seríamos perseguidos como traidores. Si nos opusiéramos, seríamos acusados de tomar partido, lo que automáticamente nos descalificaría como pastores frente a todo el pueblo. Si permanecemos en silencio, nuestro silencio sería considerado culpable, el silencio de la complicidad". Más adelante dice: "Si se admite la realidad de un conflicto interno entre los nicaragüenses, no se podría evitar la conclusión de que los disidentes insurgentes están ahora en la misma posición en que se encontraban los sandinistas, y como consecuencia, tienen el mismo derecho de buscar ayuda en otros países, lo que de hecho solicitaron y obtuvieron a fin de luchar contra una terrible dictadura. Aceptar esto sería dar a los insurgentes el título de "rebelde", título que los sandinistas orgullosamente dieron a ellos mismos en días anteriores". Acto seguido afirma que la única razón para rechazar este argumento sería si el gobierno sandinista fuera democrático, y para "demostrar" que no lo era pasa a hacer denuncias, entre ellas de una supuesta persecución religiosa, pese a que él mismo había declarado que más de medio millón de personas habían ido a recibirle cuando regresó de Roma investido como Cardenal (charla del 21 de enero en "American Society", que apoyaba la política de Reagan en Centroamérica). Y por supuesto, se abstuvo de mencionar la agresión permanente que sufría el pueblo nicaragüense de parte de grupos armados financiados por el gobierno estadounidense. Más adelante en el mencionado artículo, Obando dice: "La Iglesia propone la reconciliación a través del diálogo, como la única verdadera solución, la única vía hacia la paz". Pero en el párrafo final afirma: "A nosotros nos piden un pronunciamiento en contra de la ayuda. La Iglesia y la posición de la Conferencia Episcopal (...) no parece tener ninguna solución para problemas tan difíciles. Estamos en una situación difícil, pero ponemos nuestra fe y confianza en el Señor Jesucristo, el Príncipe de la Paz y el Señor de la Historia". Con mucho gusto yo rectifico mi error de la entrevista del 29 de abril: el cardenal Miguel Obando y Bravo nunca solicitó "armas" para la contra. Pero según se aprecia en este artículo, tampoco pidió que no se diera la ayuda militar a los insurgentes, según sus propias palabras en el artículo citado del Washington Post). Y yo recuerdo que me enseñaron que una persona puede pecar "por pensamiento, palabra, acción y omisión". En todo caso, los escritos y palabras del Cardenal ofrecieron a Reagan la "legitimación" que necesitaba para debilitar la oposición de los demócratas a la ayuda militar a los insurgentes. De modo que los 100 millones de dólares fueron oficialmente aprobados. Y una última reflexión: si el Cardenal Obando se refería a "ayuda humanitaria" (y no a ayuda militar a los insurgentes), ¿por qué ésta no fue entregada a una institución neutral, como la Cruz Roja, por ejemplo? En cuanto al perdón y la reconciliación, yo creo que realmente Nicaragua necesita sanar sus muchas heridas. Pero para ello es necesario no sólo no tapar la verdad, sino que cada quien reconozca sus errores, fallas, ofensas, delitos a nuestro pueblo y acepte la responsabilidad de los mismos, sin ambigüedades ni eufemismos. De este modo podremos realmente limpiar los daños de nuestra historia y comenzar a construir una nueva Nicaragüita. Un proceso de reconciliación como el de Sudáfrica sanaría verdaderamente nuestras heridas, y sería estupendo que el cardenal Obando, quien preside el Consejo de Reconciliación, diera el ejemplo y que dicho ejemplo cundiera por todo Nicaragua.... sólo que para eso se necesitaría de la autoridad moral de un Nelson Mandela y de un obispo como Desmond Tutu.

Descarga la aplicación

en google play en google play