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Fracasa misa campal de Ratizinger en Aparecida

LaVoz.com. Desde Aparecida, Brasil. | 12 de Mayo de 2007 a las 00:00
La misa dominical del papa Benedicto XVI, la segunda y última a campo abierto en su visita al país, fue seguida por devotos fieles en un concentración que quedó por debajo de las expectativas de la iglesia. La Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB) había estimado el mes pasado y ratificado el sábado, que al menos entre 400,000 a 500,000 personas podrían concurrir a la misa en Aparecida, a unos 160 kilómetros al este de Sao Paulo, y sede de basílica dedicada a la patrona del país, Nuestra Señora de Aparecida. Pero las autoridades militares estimaron en la jornada que a la misa asistieron 150.000 personas, según indicó el mayor José Mateus Teixeira Ribeiro, vocero del ejército en la región. El número, por debajo de la expectativa, agregó el oficial, "puede explicarse por algunas razones, entre ellas, el Día de las Madres", que se celebra aquí en el domingo y "la eficiente y amplia cobertura de la prensa que le permitió a los creyentes la comodidad de seguir la misa en sus casas". La iglesia no comentó de inmediato el asunto de la participación. Los que llegaron aquí desde todos los rincones de Brasil siguieron con atención y coraje las dos horas de misa bajo un ardiente sol en la explanada frente a las puertas de la enorme basílica de ladrillo. Un palco reservado para sacerdotes y diáconos con al menos 300 sillas, al lado derecho del altar preparado fuera de la basílica, quedó vacío. Banderas de distintos países de Latinoamérica salpicaban de color a la muchedumbre, que agradeció con aplausos cuando el pontífice habló en español durante parte de su mensaje en la misa. Decenas de diáconos distribuyeron la comunión a la multitud, siguiendo como señal globos azules que sostenían voluntarios para marcar la zona donde aún no habían llegado sacerdotes, y con ayuda de soldados que custodiaban las distintas barreras colocadas para permitir el paso del papamóvil a su entrada y salida de la explanada de la basílica. "Por el amor a nuestra iglesia y a Nuestra Señora de Aparecida es una bendición estar aquí, no es ningún sacrificio para nosotros", afirmó Benta María da Silva, de 84 años, quien vino junto a otras 55 personas en bus desde Florianopolis, a unos 700 kilómetros al sur de Sao Paulo. El papa "dejó un mensaje para los jóvenes, para el pueblo. Nuestra juventud esta necesitando de la iglesia porque esta desorientada", agregó da Silva. Otros grupos hicieron viajes aún mas largos desde Chile, Uruguay, Argentina, Paraguay, Bolivia o regiones distantes de Brasil "Hoy nuestro Brasil está de cabeza abajo, está el aborto, los condones, la violencia... creo que la iglesia católica puede entrar en una confrontación con la sociedad" por esos temas, dijo Charles Leal, un taxista de 30 años que llegó junto a otras 39 personas desde Salvador, en el estado de Bahía, en la costa este brasileña. "Tengo miedo que haya esa confrontación porque muchos devotos, pero que están de acuerdo con el aborto, o el condón; se puedan ir a otra religión", dijo. "Rezo para que eso no pase", añadió.

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