Escúchenos en línea

Latinos respiran aliviados: habrá reforma migratoria y cesarán las cacerías

LaVoz.com. Desde Washington. | 17 de Mayo de 2007 a las 00:00
La Casa Blanca y senadores influyentes de los dos partidos anunciaron el jueves un acuerdo sobre inmigración que daría estatus legal a millones de indocumentados que ya se encuentran en Estados Unidos, a la vez que reforzaría la frontera. El presidente George W. Bush dijo que el proyecto "ayudaría a reforzar nuestras fronteras, e igual de importante, tratará con respeto a las personas. Este es un proyecto por el cual las personas que viven en nuestro país serán tratadas sin amnistía, pero sin enemistad", dijo Bush. El acuerdo fue el fruto de semanas de negociaciones a puertas cerradas entre los demócratas más liberales, los republicanos más conservadores y funcionarios del gabinete de Bush. El proyecto, sumamente complejo y cargado de consecuencias políticas, aún enfrenta una larga batalla en ambas cámaras, y su aprobación dista de estar asegurada. Se crearía un programa de trabajadores temporarios para traer personal a Estados Unidos y otro especial para los trabajadores agrícolas. Los conocimientos y el nivel educativo tendrían mayor importancia que los vínculos familiares para decidir si el inmigrante puede acceder a la residencia permanente. Se tomarían medidas de verificación de empleo de alta tecnología para determinar si el trabajador se encuentra legalmente en el país. El senador demócrata Edward M. Kennedy, uno de los principales participantes en las negociaciones, dijo que "el acuerdo que hemos alcanzado es la mejor oportunidad posible que tendremos en años para garantizar la integridad de nuestras fronteras y sacar a millones de personas de la sombra". Pero, en anticipación a las críticas de sus detractores, especialmente los que consideran que los senadores pecaron de generosos a la hora pasar por alto la entrada y permanencia ilegal de millones de indocumentados, el senador republicano Arlen Specter se apresuró a aclarar que "no se trata de una amnistía. El proyecto restaurará el imperio de la ley". El tema de la inmigración dividió igualmente a demócratas y republicanos en la Cámara de Representantes, que no actuará a no ser que el senado apruebe primero el proyecto de ley. El plan propuesto permitirá a los inmigrantes ilegales declarar su situación ante las autoridades y obtener un "visado del tipo Z" y _ tras el pago de las costas judiciales y una multa de 5.000 dólares _ quedarán a la postre en condición de solicitar la residencia permanente, lo que podría demorar entre 8 y 13 años. Los cabezas de familia tendrán que regresar primero a sus países de origen. Los indocumentados podrán declarar de inmediato su condición ilegal para obtener un permiso provisional de residencia que les permitirá vivir y trabajar legalmente en Estados Unidos, aunque no podrán iniciar el proceso de residencia permanente o la solicitud de ciudadanía hasta que sea mejorada la seguridad fronteriza y quede completado el sistema de alta tecnología para la identificación de la situación legal de todos los trabajadores extranjeros. Un nuevo programa de trabajadores temporales tendrá que aguardar hasta que sean activados los "mecanismos" de inmigración. Esos trabajadores tendrán que regresar a sus países de origen tras una permanencia en Estados Unidos de dos años, con pocas posibilidades de obtener un status de permanencia legal o naturalizarse ciudadanos estadounidenses. Podrán renovar dos veces sus permisos temporales de trabajo pro tendrán que abandonar el país durante un año entre cada renovación. Los demócratas querían un programa de trabajadores temporales a quienes les sería permitido permanecer y trabajar indefinidamente en Estados Unidos. El arreglo se logró tras semanas de intensas negociaciones a puerta cerrada, en que los sectores más liberales de los demócratas y los más conservadores de los republicanos tuvieron que allanar discrepancias con el gobierno a fin de lograr un complejo pacto de enormes consecuencias políticas. El plan crearía un programa temporal de trabajo para permitir nuevas llegadas profesionales a Estados Unidos. Un programa separado cubriría a los trabajadores agrícolas. La puesta en servicio de los últimos adelantos tecnológicos con fines policiales será requisito obligatorio para verificar que los trabajadores extranjeros residen legalmente en Estados Unidos. El momento clave ocurrió cuando los negociadores llegaron a un acuerdo en el llamado "sistema de puntos", que dará por primera vez prioridad a los inmigrantes con elevados niveles de estudios y formación profesional frente a los lazos familiares a la hora de decidir la concesión de los permisos de residencia. Los republicanos han insistido desde hace tiempo en cambiar las previsiones familiares para terminar con la "cadena migratoria" que daña la economía, mientras que algunos demócratas y los activistas liberales sostienen que el cambio es injusto por dividir a las familias. Con el nuevo plan, los lazos familiares no serán ya suficientes para obtener un permiso de residencia, salvo el caso de los esposos extranjeros y los hijos menores de ciudadanos estadounidenses. Además, serán impuestas nuevas limitaciones a los ciudadanos estadounidenses que intenten traer permanentemente a Estados Unidos a sus padres nacidos en el extranjero. El proyecto de ley "facilita el abandono de la ilegalidad hacia un estatus legal para aquellos que se encuentran actualmente aquí", proclamó la senadora demócrata Dianne Feinstein.

Granjeros felices

La escasez de trabajadores agrícolas que ha dejado toneladas de frutas y vegetales sin plantar o cosechar sería aliviada con el acuerdo migratorio propuesto. El acuerdo del jueves incluye un programa piloto para legalizar trabajadores indocumentados, dijo la senadora Dianne Feinstein, demócrata de California. El objetivo, dijo, es "ver que tenemos una mano de obra importante para la agricultura, el sector de la economía en Estados Unidos que casi depende únicamente de la mano de obra indocumentada". "Creo que hemos logrado eso con esta propuesta", dijo Feinstein en una conferencia de prensa. Los trabajadores del campo dicen que conforme se han aplicado más estrictamente las leyes migratorias en años recientes, la escasez de trabajadores han variado de 10% a 30% en toda la industria de verduras y vegetales y también ha afectado negativamente a las lecherías y viveros. En algunos casos, peras, fresas y otros productos no se cosecharon por falta de trabajadores. En otras, los productores optaron por no sembrar, o han reducido la siembra de las cosechas más duras de trabajar, como la de espárragos. Las pérdidas económicas han sido calculadas en millones de dólares. "Estamos viendo el deterioro de la fuerza laboral y la incapacidad de la gente para sobrevivir. Estamos viendo el declive de los campos y los pequeños negocios", dijo Craig Regelbrugge, copresidente de la Coaolición Agrícola para una Reforma Migratoria. El programa "AgJobs" promovido por el senador Larry Craig, republicano de Idaho, crearía un programa piloto de cinco años para regularizar el estatus legal de aquellas personas que han trabajado en campos de Estados Unidos al menos 150 días en los últimos dos años. El programa tendría un límite de 1,5 millones de solicitantes. El portavoz de Feinstein, Scott Gerber, señaló que la base central de la propuesta estaba incluida en el acuerdo migratorio al que se llegó el jueves. Esta iniciativa sería un programa separado y estaría sujeto a requisitos diferentes a los de otros trabajadores huéspedes o inmigrantes ilegales que ya están el país, agregó el portavoz.

Descarga la aplicación

en google play en google play