Escúchenos en línea

Vicario de Bluefields habla sobre la nueva situación en Nicaragua

Por Ricardo Zúniga García, Adital | 23 de Mayo de 2007 a las 00:00
Los Capuchinos norteamericanos de la Provincia de Wisconsin (EE.UU.) atienden el Vicariato Apostólico de Blueffields desde final de los años 40, cuando sustituyeron a los Capuchinos Catalanes que lo atendían desde 1913 y fueron afectados en su capacidad misionera, por la persecución religiosa en la guerra civil española (1936-9). El Vicariato comprende un vasto territorio de mas 62,000 Km. cuadrados, un poco menos de la mitad de la superficie de Nicaragua, con una población de 250,000 habitantes actualmente. Este vasto territorio tiene escasas y difíciles vías de comunicación. En la Época que el p. David comienza su trabajo, gran parte del recorrido pastoral se hace en caminos difícilmente transitables, a muchos lugares solo se accede por los ríos, o andando a caballo o a pie. Hoy se han construido algunos kilómetros de caminos, a las cabeceras municipales. La acción de los capuchinos ha sido muy significativa, ellos organizaron los servicios de salud y educación en el Vicariato, en gran parte inexistentes antes de su llegada. El padre David Zywiec, Misionero Capuchino norteamericano, nació en Chicago, nieto de inmigrantes polacos. Ingresa a la Orden Capuchina siendo Ordenado sacerdote en junio de 1974. Llega a Nicaragua, concretamente a la Costa Caribe en Enero de 1975. Su primer destino pastoral es la parroquia de Siuna, (en el llamado del triangulo minero), donde el 90% del población estaba dispersa en la zona rural. Ahí a las zonas de "montaña" eran enviados los misioneros jóvenes. "Me quede allá dos años, ahí junto a la población campesina, había presencia del movimiento guerrillero sandinista", ahí también actuaba la guardia nacional, persiguiéndoles. Ahí en Siuna, prácticamente iniciando su trabajo pastoral, vivió la dolorosa experiencia de la desaparición de muchos campesinos de su parroquia, algunos de los cuales era agentes de pastoral y cercanos colaboradores. Después de "su bautismo de fuego" vivido durante la represión a los campesinos del Triangulo Minero, trabajó sucesivamente en Blueffields, la casa de formación de los Capuchinos Centroamericanos en Costa Rica, luego estuvo tres años en Puerto Cabezas. En los noventa trabaja por 6 años como Coordinar de los Capuchinos en Nicaragua, teniendo como sede Managua. En 1998 regresa por dos años a USA, trabajando en Chicago en la Parroquia San Jorge, con mucha población migrante Bilingüe hispano hablante. "me gusto mucho esta experiencia con migrantes y además estaba cerca de mis papas". El año 2000 regresa a Nicaragua. Trabaja en la Parroquia de Blueffields hasta el 2002, cuando es nombrado Obispo auxiliar del Vicariato, siendo consagrado Obispo el 13 de Septiembre de 2002. "Después me traslado a Puerto Cabezas. Soy Auxiliar de Mons. Pablo, y tenemos una división del trabajo, yo tengo como residencia habitual la ciudad de Puerto Cabezas (capital de la Región Atlántico norte), y visito principalmente las comunidades de esta Región Autónoma Norte. Él reside en Blueffields Sede de la Catedral y del Obispo. Y visita principalmente la zona Sur del Vicariato. Esta división obedece a que prácticamente no hay transporte terrestre Norte- Sur. Adital: Cuéntenos como era el contexto del Vicariato en los años 75-78 (Pre-Puebla), como era la vida de la gente y el trabajo pastoral. Para pasar luego al contexto pre-Aparecida.(2004-7) Mons. David Z.: Yo había sido ordenado en 1974, me sentía confiado en mi preparación teológica desarrollada después del Vaticano II- Comienzo mi trabajo como párroco a realizando visitas a las comunidades rurales en 1975. Y de pronto visitando nuevamente las comarcas, me encuentro con que personas de la Parroquia que he conocido en visitas anteriores recientes, han desaparecido. Esa situación fue muy impactante para mí. Porque yo me sentía confiado de mi formación teológica renovada, con la nueva visión del Concilio Vaticano II, me sentía "fachento" como se dice en Nicaragua y; de pronto me veo confrontado con una situación muy fuerte: hay personas desaparecidas y asesinadas de mi parroquia, realidad que no había sido prevista en mi formación teológica en Estados Unidos. Me veo enfrentado a una situación seria, muy dolorosa, para la que no estaba preparado. En el invierno de 1975 había 3 delegados de la Palabra, en Bocas de Dudú, cuando paso nuevamente por esa comunidad en el verano de 1976, no había ninguno de los tres en la comunidad. Porque habían desaparecido, después de ser tomados presos por la Guardia Nacional. Llegue después en el verano de 1977 a la misma comunidad, compruebo que de las cien familias que vivían el año anterior, solo quedaban 18. A estos la guardia los tenia concentrados en un caserío, decían que para protegerlos de los guerrilleros. Pero en realidad era para controlarlos. El problema de las desapariciones, había sucedido en varias comunidades de mi parroquia de Siuna. Era una situación humana, social y económica muy difícil. Habían tenido que dejar abandonadas sus fincas al ser concentrados en el caserío. En esta situación me sentí apoyado por el Obispo Mons. Salvador. Los sacerdotes teníamos que continuar atendiendo las parroquias donde había persecución, entonces el Obispo se encargaba de recoger las denuncias de varios sacerdotes y presentarlas directamente a Somoza. (Que era presidente y jefe del ejercito), para pedirle que remediara la situación. Pero a pesar de las promesas de investigar las denuncias, la situación continuó agravándose. Adital: ¿cómo fue que la denuncia sobre la desaparición de los campesinos llegó al congreso de Estados Unidos? Mons. David: Bueno quien llevó esas denuncias a Estados Unidos, porque los Capuchinos le entregamos la información, fue el P. Fernando Cardenal. Él vino a esta casa (se refiere a la casa Central de los P. Capuchinos norteamericanos en Managua, dónde se realizó la entrevista) y nosotros le dimos una copia de nuestra denuncia. Mi preocupación era ¿cómo se iban a dar cuenta las gentes de Nicaragua y del exterior, de lo que pasaba bien adentro de la montaña? En aquel tiempo la carretera llegaba solamente, hasta el poblado de Río Blanco. Para ir de ahí hasta las comarcas de Siuna, eran necesario mas de dos días de camino, montaña adentro. ¿Cómo podíamos defender la vida de esa gente tan aislada? Sólo denunciado por todos los medios posibles lo que estaba pasando. Yo lo hice a través de los medios de la Iglesia, pasamos la denuncia al Obispo. Adital: Y ¿cómo fue la reacción del resto de los Capuchinos del Vicariato? Mons. David: Yo me sentí muy apoyado por los otros hermanos capuchinos. La primera gran matanza de campesinos se dio en el Verano de 1976. En Junio del mismo año nos reunimos los Capuchinos para un retiro espiritual de todo el Vicariato, entonces al final del retiro, nos preguntamos ¿qué podemos hacer nosotros misioneros al servicio de este pueblo? En esa fecha ya teníamos comprobada la desaparición de 92 campesinos, con sus nombres completos y comunidad de residencia. Ahí decidimos escribir cartas al presidente Somoza y a Mons. Manuel Salazar Obispo de León presidente de la Conferencia Episcopal, denunciando la situación. De esas cartas se hicieron muchas copias por parte de la Comisión de Derechos Humanos, llegaron a la prensa internacional, y aquí en Nicaragua circularon de mano en mano, (pues había censura de prensa a todos los medios de comunicación). La denuncia fue teniendo mucho impacto, por los datos concretos que presentaba, por la calidad moral de los testigos, que no podían ser acusados de mentirosos, porque éramos Misioneros que conocíamos directamente la situación y estábamos conviviendo con los campesinos. Aunque las desapariciones no se detuvieron, siguieron creciendo hasta completar unos 350 campesinos desaparecidos en junio del 1977. En algunas familias había varios miembros desaparecidos. Dos hermanos, o el papá y un hijo, o el papá y dos hijos. La desaparición de campesinos, la situación de represión violenta y los brotes de lucha armada, son la principal marca del contexto anterior a Puebla. Adital: ¿Cómo es la situación de la población campesina ahora, en vísperas de Aparecida? Mons. David: EN la etapa actual aunque ya no hay conflicto militar, la cuestión del acceso y uso de la tierra; la conservación del bosque y las fuentes de agua, siento que ya es un problema grave. Y muy posiblemente será mas grave en el futuro próximo. Los pueblos indígenas están demandando la demarcación de sus tierras y trabajando en ella. Eso está muy bueno, les da una seguridad a ellos mismos y a sus familias. Da una seguridad a su estilo de vida comunitario. Ya se habían titulado algunas pocas tierras del presidente Bolaños. Ahora con el diputado Broklyn Rivera representante del partido indígena Yátama, electo en alianza con Frente Sandinista, se está continuando la titulación tanto Colectiva de las tierras indígenas, así como la titulación de pequeños y medianos agricultores mestizos. Eso es un paso adelante muy importante en este año 2007. Está muy bueno este avance en el marco legal, pero por otro lado, hay presión que podemos llamar económica, de los grandes ganaderos le ofrecen comprar su tierra, al pequeño campesino, y este a veces por su pobreza acepta y continúa avanzando más adentro en la montaña derribando el bosque restante. Con la demarcación se pretende poner un muro legal a este avance en las reservas forestales, pero este muro legal no va a tener fuerza, si no se atienden de alguna manera las necesidades económicas de los campesinos pobres y se asegura la presencia de fiscales forestales para el cuido de los bosques. Sin atender estas necesidades, este muro legal, va a ser tan inútil como el muro que el presidente Bush está levantando en la frontera entre México y los Estados Unidos. Adital: Pero si la tierra es demarcada como propiedad comunitaria indígena cómo puede ser vendida? Mons. David: Bueno no se exactamente como ocurre eso en el aspecto jurídico. No conozco el reglamento de gobierno para la administración de las tierras indígenas y como funciona. Es lógico que hay un reglamento, pero desconocido por la mayor parte de la gente. De hecho hasta hoy en el Caribe la dinámica económica se ha impuesto en la apropiación de la tierra. Sería muy bueno un cambio, de respeto a las leyes del ambiente, y a la ley de autonomía, pero eso va a costar mucho. El problema es que en las Regiones autónomas (Costa Caribe) además de los campesinos que demandan tierras para trabajar, hay terratenientes nicaragüenses y extranjeros presionando por tierras. Para dar una idea de cómo se está moviendo la población en la en práctica. Le cuento, esta experiencia personal del año 2006. Cuando voy llegando a Puerto Cabezas por la carretera que viene de las Minas hay un lanchón, ahí hay un pueblo miskito y; todo el mundo está hablando miskito allá. Y vienen unas dos niñas una vendiendo zapotes y otra vendiendo tamales de maíz y le digo lea kisma, (hablándoles en miskito) y no me contestan, entonces les hablo en español y si me entiende, les pregunto ¿donde viven Uds.? En Nazareth (que es un Poblado Cerca de Puerto Cabezas) responden y les pregunto. ¿Cuánto tiempo tienen de vivir aquí? -- Año y medio. ¿dónde vivían antes? En Mulukukú. (más de 100 Km. de Nazareth), o sea que se mira como la gente se está moviendo mas y mas, de centro del país, hacia el este, ocupando estas tierras de la Región Autónoma Norte, ya próximas al litoral Caribe. También ha habido un conflicto en Laya Sicsa, una comunidad indígena que fue invadida por campesinos mestizos. Este conflicto salió en los diarios nacionales, fue en 2005 y hubo muertos allá, derramamiento de sangre por ambos bandos. Pero el asunto es que había políticos, diputados de la zona animando a los campesinos mestizos a tomar las tierras indígenas. Por lo menos eso contaba la gente. Entonces siento que el conflicto por las tierras es muy complicado. Y yo creo que mientras esos reglamentos de las tierras indígenas no sean bien conocidos entre las gente busca tierra, mientras no haya presencia de los organismos del estado que garanticen el respeto de la tierras comunales, los campesinos que están acostumbrados a demandar tierras, van a continuar ejerciendo presión sobre la tierras comunitarias indígenas (Mayagnas, Miskitos,) y también la reserva Forestal de Bosawas. Ha habido problemas también en la Región Autónoma del Atlántico Sur, parte de la reserva Indio-Maíz ha sido ocupada por agricultores que demandaban tierras, sin tener conciencia del daño gravísimo que significa destruir la reserva forestal. Entonces el avance sobre las tierras indígenas, y sobre las reservas forestales, es un problema bien grave, a mediano plazo. Para nosotros los conflictos de tierra son un problema pastoral porque afecta la vida de la gente. Según se resuelvan, puede ayudar a mejorar la vida de la gente o producir más pobreza y daños ambientales irreparables. Y muchas veces cuando hay un conflicto de tierras planteado, las personas en conflictos nos llaman como sacerdotes y obispos a mediar, pero nos llaman tarde, como bomberos a apagar fuego. Siento que es una situación que si está agravando, se ven venir conflictos mayores. Hasta ahora los conflictos han sido manejables porque ha habido tierras nacionales que ocupar. Pero debemos hacer un trabajo de divulgación de las leyes, insistir en el respeto a las tierras indígenas y a las reservas forestales, para evitar mayores conflictos y mayor destrucción del medio ambiente. Adital - Háblenos un poco mas del contexto pastoral Mons. David: El contexto pastoral. En los años 75-78, vivimos un intenso proceso de formación de catequistas y delegados de la Palabra. Pero era difícil avanzar en algunas zonas de la montaña, por la situación de militarización. Con el triunfo de sandinismo se aprobó la ley de autonomía, pero pronto Gran parte de la región autónoma norte se vio afectada por la guerra de los contrarrevolucionarios, y las políticas equivocadas del gobierno de crear los asentamientos miskitos lejos del Río que era su fuente de vida y de trabajo. Actualmente hay mejores vías de comunicación. Hay muchas familias cristianas, que van tomando más responsabilidad como laicos, se sienten parte de la iglesia y de su misión de evangelizadora. Después de la guerra, en lo referente a participación del pueblo en la liturgia, con cantos y con instrumentos musicales ha habido un gran avance. En los 70s cuando llegábamos a una capilla rural, si había una guitarra, bendito Dios. Ahora uno llega a esas mismas capillas, y en los clavos para colgar los instrumentos musicales, hay están las guitarras, guitarrones, vihuelas. Otros tienen Acordeón, y hasta teclados. O sea hay instrumentos, hay gente que sabe tocarlos, han inventados sus propios cantos, se ve un desarrollo de la expresión musical muy bonito, que está presente en las celebraciones religiosas y comunitarias. Las celebraciones son más animadas, expresan el talento creativo musical de las familias y comunidades. También ha habido un desarrollo, una mejoría en cuanto a las vocaciones nicas para el sacerdocio y la vida religiosa. Hace 30 años solamente teníamos solamente, un sacerdote nicaragüense diocesano, el Padre Lucio López. Hoy en vísperas de Aparecida, tenemos en el Vicariato 12 sacerdotes diocesanos nicaragüenses, y la mitad de estos diocesanos son miskitos. Además hay dos sacerdotes capuchinos nicaragüenses. Vamos teniendo ordenaciones sacerdotales una o dos cada año. Hay un aumento pequeño pero constante y sostenido, gracias a Dios. Prácticamente la mistad de nuestros sacerdotes nicaragüenses en el Vicariato ya son miskitos. Adital: ¿Que cambios provoca en el trabajo pastoral, la presencia de sacerdotes y religiosas miskitos? Mons. David: Los nuevos sacerdotes miskitos, conocen y valoran su propia cultura y lengua. y anuncian el Evangelio y realizan las liturgias, en miskito. Esto es muy importante porque queremos encarnar la iglesia en la propia realidad, la propia cultura. Es importante que el pueblo miskito vea que el clero que está trabajando con ellos, es de ellos, son sus propios hijos. Que las religiosas son sus hijas. Yo le doy gracias a Dios y me siento bien por esta presencia de clero y religiosas miskitos. Esto es un logro muy significativo en un Vicariato donde hasta hace algunos años la mayoría de los misioneros eran extranjeros. Hay dos sacerdotes miskitos especializándose en Biblia, con la idea que ellos revisen la traducción del Nuevo Testamento al miskito, que hicieron capuchinos norteamericanos en los años setenta. Hay tres capuchinos miskitos. También ha aumentado el número de religiosas autóctonas. La congregación de mayor presencia es la Santa Inés. le siguen las Hermanas Capuchinas. También hay Carmelitas, más recientemente. Ellas tienen un buen grupo de candidatas miskitas, y van asumiendo poco a poco responsabilidades y liderazgo en sus Comunidades religiosas. (Por ejemplo una miskita La Hna Francisca Colomer es la responsable del noviciado de las Hermanas de Santa Inés, que está el Departamento de Rivas). Por otro lado los miskitos en el conjunto del Vicariato ya son una cultura minoritaria frente a los mestizos procedentes del Pacifico. Uno sabe que hay prejuicios en esta población mayoritaria contra el "costeño", contra los miskitos y la población indígena en general. Por eso los agentes de pastoral miskitos, tienen el reto de ganarse la confianza de la población y deshacer los prejuicios. Al trabajar bien esta nueva generación de sacerdotes y religiosas miskitas, con una presencia directa entre el pueblo católico, trabajando en las ciudades (Puerto Cabezas, Waspam, Blueffields) se van ganando el cariño y el aprecio de la gente. van derribando los prejuicios contra los miskitos. Esperamos que el numero de agentes de pastoral miskitos aumente, por el testimonio del buen trabajo que están realizando los sacerdotes miskitos que ya están animando la fe en su propio lenguaje y cultura, entre su propio pueblo. Adital: ¿Cómo ha sido la experiencia con los nuevos ministerios laicos? Mons. David: Los ministerios laicos no son muy nuevos en el Vicariato. Hemos tenido diáconos casados desde los años 70. La mayoría de los diáconos ha vivido la misión de acompañar de cerca de las comunidades asignadas. Ha habido experiencias muy buenas durante la guerra de los ochenta, cuando los diáconos muy presentes en sus comunidades acompañaban y daban firmeza a fe de la su gente. En Rama y otras parroquias durante los años de guerra, cuando había zonas en las que el sacerdote no podía entrar, ellos garantizaron atención pastoral a la gente, realizando incluso bautismos y matrimonios que luego reportaban a los registros parroquiales. En la crisis vivida con el éxodo de una parte de la población Miskita a Honduras, diáconos acompañaron a esa parte del pueblo y cumplieron un papel importante en la celebración de la fe. Pero también ha habido problemas con diáconos que han enviudado y se han juntado sin casarse con una joven, otros se han vuelto más negociantes que pastores, actuando como "pisteros", usando su posición como diáconos, para ganar dinero. Entonces se busca que las mismas comunidades reporten esos casos a los sacerdotes, para corregir y frenar esas practicas. Últimamente, (desde los años 90) no ha habido nuevas ordenaciones. En 1998 la Santa Sede publicó un documento definiendo el itinerario de estudios del de los diáconos permanentes. Este documento tenemos que usarlo como una guía, adaptándolo a la realidad del Vicariato. Prevé una preparación de aproximadamente tres años. Tiene como elemento novedoso que incluye la preparación del núcleo familiar del diacono, proponiendo formación para la esposa y los hijos e hijas, que vivan en su núcleo familiar. Ha habido un periodo de preparar ese proceso de formación, pensando también desde la realidad del Vicariato como deber ser esa formación, para aplicar creativamente a nuestra realidad, las orientaciones generales del Vaticano. Hemos definido preparar nuevos diáconos permanentes para las comunidades Miskitas. Ahora en Abril (2007), reuniremos a los delegados de la Palabra por 3 semanas, para ir preparando candidatos. Adital: ¿Cuántos nuevos diáconos casados se proponen ordenar? Mons. David: Hemos convocado a los delegados de la palabra con experiencia y reconocimiento de sus comunidades miskitas. Pero no tenemos aún un numero cierto de candidatos, Porque algunos delegados no quieren pasar a ser diáconos, prefieren quedar como delegados. Y como esto es totalmente libre, tenemos que verificar después de este estudio, quienes realmente tienen la disposición de aspirar al diaconado. Adital: ¿Podría comentarnos algunas situaciones en las que se manifiestan los agentes de pastoral campesina, sintiéndose sujetos de su Iglesia? Mons. David: En general vemos que para todos los servicios se va subiendo el nivel de preparación de los líderes. Por ejemplo el año pasado tuve unas Confirmaciones en Rosita. El catequistas de preparaba para la Confirma era bachiller. Era emigrante de la zona de Río Blanco. El tenía mucho interés en desarrollarse como catequista. Ahora tenemos gente más preparada que quiere Catequista, o Formador. Entonces hay base para una mejor formación pastoral, tenemos la esperanza de contar con ministros laicos más capaces. En Siuna y San Pedro del Norte hay emisoras de radio dirigidos por campesinos, que han ido desarrollando una experiencia muy buena como comunicadores de su fe y de los mensajes de la iglesia. Y han sostenidos programas de formación largo tiempo por iniciativa propia, y capacidad. Por ejemplo en Siuna hay un programa radial realizado por lideres de la zona de Wani, sobre temas comunitarios y orientaciones agrícolas, que ya dura 7 años. Ellos se sienten dueños de la emisora de la Iglesia en su municipio. Y quiero explicar esto mejor. Ellos son capaces de comunicarse con seguridad y mucha convicción en la radio, porque creen profundamente lo que hablan, porque las experiencias y palabra de vida que comunican, la siente propias. Por el gran tamaño de las parroquias hay el ministerio del "misionero" laico, que hacen visitas a las comunidades, no están facultados para celebrar la misa y confesar a la gente, pero les animan en la fe, escuchan sus problemas y celebran la palabra. También hay equipos de retiristas, que organizan retiros espirituales principalmente para jóvenes. Adital: ¿Cómo ha sido la preparación de la Asamblea de Aparecida en el Vicariato? Mons. David: Mons. Sándigo, Obispo de Chontales, ha coordinado la preparación de la V Conferencia en nivel nacional, reuniéndose con delegados de todas las diócesis. Cada diócesis ha nombrado un delegado para animar la preparación en su diócesis y representarla en asambleas Interdiocesanas. El año pasado (2006) hemos tenido una jornada de preparación en nivel nacional. También ha habido un taller para los Vicarios de pastoral organizado por el CELAM en Bogotá, tratando el tema de la animación de la V conferencia. Cuatro de las ocho diócesis de Nicaragua, enviaron delegados al Taller. En el Vicariato francamente hemos tenido poca preparación. Los dos obispos hemos escrito una carta motivando la preparación acompañada de una serie de preguntas que las comunidades debían responder. En realidad ninguna parroquia nos mando las respuestas. Tuvimos que pasar el cuestionario entre los agentes de pastoral reunidos para el Curso anual del IPAC (instituto de pastoral campesina) . Se recogieron las respuestas y se remitieron al Secretario de la CEN, Mons. Sándigo. En Septiembre-Octubre de 2006 se han reunido delegados de todas diócesis para trabajar y sintetizar los aportes Adital: ¿Qué resonancia pueden tener las aspiraciones de justicia y libertad de los pueblos autóctonos latinoamericanos en la Conferencia de Aparecida? ¿Cómo ve la irrupción de los pueblos autóctonos y su movimiento social en algunos países andinos como Bolivia y Ecuador? y ¿qué repercusión pede tener eso en la vida los pueblos autóctonos del Caribe Nicaragüense? Mons. David: En Bolivia los pueblos autóctonos son mas del 60% , en Ecuador arriba del 40%, Esos pueblos pueden expresarse en Aparecida por medio de sus obispos y aquí en Nicaragua la población autóctona son menos del 5%, será mas difícil que se exprese ahí. Lo que si puedo comentar que aquí en Nicaragua se está viviendo una nueva realidad. En los años 80 gran parte del pueblo miskito se levantó en armas contra el gobierno sandinista. Ahora el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) está en alianza con el partido Yátama (de los miskitos). Hay un diálogo entre ellos. Hay líderes autóctonos que están ahora en puestos de gobierno. Aquí lo importante es que los funcionarios y representantes de los organismos miskitos no solo sean miskitos, también es necesario que respondan a los intereses de los miskitos, de la mayoría de indígenas pobres. En nuestro caso del Caribe es indispensable y yo he hablado mucho con las autoridades locales, de la importancia de continuar la demarcación de las tierras indígenas, respetar y hace respetar las tierras comunales de los indígenas y tomar todas las medidas para evitar la destrucción de los bosques Adital: ¿Cree Ud. que pueda avanzarse en una definición más clara sobre el neoliberalismo por parte de la Asamblea episcopal de Aparecida, en que dirección cree Ud. pueda desarrollarse las definiciones de Aparecida? Mons. David: La iglesia ha estado involucrada en la parte social y la lucha por la defensa de los d. h. en muchos países de América Latina. La contribución de Aparecida no será tanto una incidencia de la Iglesia Católica en lo social. Más bien se tratara de profundizar en el sentido de la identidad católica en el continente, como ser "discípulos de JC y misioneros para que en El, nuestros pueblos tengan vida". La contribución de Aparecida será más bien es proponer una incidencia social, desde la identidad católica. Históricamente hasta mediados del siglo pasado la población latinoamericana era culturalmente católica. En la práctica el catolicismo ha funcionado como religión oficial en muchos países. La situación a partir de los setenta va siendo muy distinta. La Iglesia Católica va experimentando una progresiva salida de sus miembros. Entre 1990 y el 2000, un 10% de la membresía ha abandonado la iglesia católica. Se va extendiendo una visión de que da igual estar en cualquier denominación, que todas las Iglesias "son lo mismo", que se puede ir a la iglesia como quien va un supermercado. Voy donde me gusta mas, o me es mas conveniente. Me invitan a un culto de esta iglesia, me voy allá, me invitan a un culto a otra me voy allá. Desaparece el compromiso con Cristo muerto y resucitado, compromiso que me ayuda a vivir mi Iglesia, con sus enseñanzas y acompañamiento. ES necesario cultivar el sentido de pertenencia a una comunidad de creyentes donde vamos juntos creciendo en la fe, para no quedar como pisote solo. Nuestra identidad como Iglesia es ser discípulos de Jesucristo y al mismo tiempo ser Iglesia misionera. Porque aquí en América Latina hemos estado mas acostumbrados a recibir misioneros, que a ser misioneros en nuestra propia Iglesia y estar dispuestos a ir en misión evangelizadora. Hemos estado más acostumbrados a recibir ayuda, que a dar ayuda. Nos hemos acostumbrado a la dependencia de los sacerdotes. Hacer esa transformación es "una guerra pastoral prolongada" es decir algo que va costar mucho esfuerzo de largo plazo, especialmente que el laico desde su identidad como cristiano, no simplemente por que me gusta, sino porque soy consciente que Dios me ha dado dones y capacidades, que debo poner al servicio de la Iglesia, al servicio de la humanidad para transformar la sociedad, para que en El, tenga vida. Y ese tener vida supone también, trabajar motivado por mi relación con Dios, por cambios en esa sociedad; salud, empleos, esperanza. Esas responsabilidades de los laicos, siento que deben ser profundizadas en Aparecida. Tenemos que profundizar en nuestra propia identidad. Tenemos un desafío serio y de larga duración, que los laicos como creyentes comprometidos, asuman compromisos sociales, como una consecuencia de la vivencia de su fe. Adital: ¿Cómo desafía a la iglesia el fenómeno de la migración masiva de nicaragüenses al exterior? Mons. David: La migración Nicaragüense va principalmente Costa Rica y USA, tiene una motivación económica, la busca de una vida mejor. Hasta la pastoral del migrante no se ha desarrollado en las parroquias, el problema se ha trabajado desde Caritas Nacional. Aquí en Nicaragua El obispo Hombach Presidente de Caritas, ha sido el más preocupado por ese tema, y ha trabajado en conjunto con obispos de las diócesis fronterizas de Costa Rica con Nicaragua. Especialmente Mons. Ángel San Casimiro (Obispo de Tilarán) que ha tenido un gran empeño en defender los derechos de los migrantes campesinos nicaragüenses, en Costa Rica. A tal punto que ahí se dice que dice en broma, quién es el Patrono de los migrantes nicaragüenses? San Casimiro.(aludiendo al apellido del Obispo) En nov del 2005, ante la muerte de un migrante nicaragüense Natividad Canda, masacrado por los perros del dueño de un taller de mecánica, en presencia de sus vigilantes y de Policías de Costa Rica, los Obispo de América Central (Sedac) reunidos en Panamá, dijimos que la muerte de Canda, era expresión de un problema mucho mayor, el trato injusto y el rechazo hacia al migrante. La realidad de Nicaragua, que por causas económicas, están generando la migración masiva de decenas de miles de su propia gente. Es contradictoria la situación vivida en Nicaragua: la población obligada a migrar por factores económicos: gente calificada tiene que emigrar por no encontrar espacio en su propio país, gente preparada en Nicaragua que va fortalecer la economía del país vecino. El drama de la migración es un problema y responsabilidad de toda la sociedad. La llamada sociedad civil, la empresa privada y el gobierno deben empeñarse en dar una respuesta al pueblo trabajador en su propio país. Hay tantos recursos naturales y concretamente energéticos, hidroeléctrico, geotérmico, que podrían utilizarse, para desarrollar la economía, crear empleos y reducir la dependencia del petróleo. Y poner freno a la migración. Se puede echar la culpa a un partido a otro, de una generación a otra, pero en realidad se ha estado acumulando mucho tiempo y es importante que vayamos trabajando más en familia, para el bien de las futuras generaciones y no tanto por mi satisfacción inmediata de corto plazo. Adital: ¿Podría profundizar el análisis de la destrucción ecológica en su diócesis? Mons. David: El problema es que uno no aprecia lo que tiene, hasta que lo empieza a perder. Como en nuestro territorio del Caribe Nicaragüense ha habido abundancia de bosques y aguas, no se ha apreciado la naturaleza que nos rodea. Se ha tomado conciencia tarde del problema ecológico. Hay un concepto falso de sentirse dueño y señor de los bosques y las aguas. No somos dueños de la naturaleza, solo administradores. Si tomo a la naturaleza como "mi propiedad" y abuso de ella, estoy irrespetando la Creación de Dios. Hace falta hacer conciencia de respeto a la creación de Dios. Que es un don de él para todos los seres vivos. Hace falta un intenso trabajo educativo para comprender cual es el mejor uso, el aprovechamiento equilibrado y sostenible del eco sistema. Saber que es mucho mas productivo el bosque, que la ganadería extensiva por ejemplo. También es necesario también hacer una educación del corazón. Se deben divulgar las leyes ecológicas que existen, veda de maderas, veda de animales en riesgo de extinción. Explicar la importancia de respetarlas, denunciar la corrupción existencia de "coimas". Todos los que tenemos una responsabilidad educativa debemos trabajar en el día a día, para ir formando en los corazones esta conciencia de respeto a la naturaleza, de respeto a la Creación de Dios, porque toda la vida viene de Dios. Para que vida de sus hijos en el futuro sea posible. Adital: Recientemente la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) se ha reunido con el Presidente Daniel Ortega para tratar la propuesta de nombrar al Cardenal Obando presidente de la comisión de reconciliación. ¿Cuál es la posición de la CEN al respecto y como evalúa las relaciones entre el gobierno y la conferencia Episcopal? Mons. David: Es importante que haya unas buenas relaciones entre la iglesia y las autoridades del gobierno. Fue un primer paso fue un intercambio bastante positivo. El presidente pidió que su eminencia Cardenal Obando estuviera al frente del Consejo de Paz y reconciliación. Nosotros pedimos información sobre la función de dicho consejo. Nosotros propusimos que el trabajo del cardenal fuera de seguimiento al de la comisión de reconciliación del 87 (que se formó cuando han había guerra entre los nicaragüense) y que se de continuidad al trabajo de cumplir los acuerdos y las promesas de ese época, que luego se ampliaron en el gobierno de Violeta Chamorro (1990-6). Hay promesas de los diferentes gobiernos que aun no han sido cumplidas, principalmente tierras y trabajo para los desmovilizados. Entonces tiene sentido dar continuidad a ese trabajo que comenzó en 87, y que demanda mucho trabajo y recursos. Nosotros los obispos aceptamos que el Cardenal al frente de esa comisión en su carácter personal, no como representante de la Conferencia Episcopal. Y pedimos que tenga independencia, que no reciba sueldo gobierno, y que no esté subordinado jerárquicamente del ejecutivo. Con esa puntualizaciones, nosotros decimos está bien el trabajo del Cardenal Obando en la Comisión de reconciliación Pedimos al presidente cambiar el concepto "consejo de reconciliación" por comisión de reconciliación y el aceptó y cambio el termino en su nuevo decreto. Nosotros no queremos que en esta comisión se ejerza poder, como está planteado en los consejos de poder ciudadano. Queremos mas bien que sea una comisión donde se construya reconciliación a partir del cumplimiento de promesas y trabajos pendientes, y que los problemas se resuelvan mediante el dialogo y entendimiento entre los diferentes sectores involucrados. Entonces siento que este primer encuentro con el presidente ha sido positivo, pero es solo un comienzo, faltan más de cuatro años y medio de este gobierno, es importante continuar con una relación de apertura, de diálogo y de confianza. Con un canal de comunicación establecido, es un buen comienzo para cultivar la confianza. Creo es importante funcione este diálogo por el bien del pueblo.

Descarga la aplicación

en google play en google play