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Grupos de solidaridad de Italia ayudan a cañeros que sufren Insuficiencia Renal Crónica

Por Giorgio Trucchi, Rel-UITA | 24 de Mayo de 2007 a las 00:00
La Asociación Italia-Nicaragua, organización comprometida desde hace más de dos décadas con el pueblo nicaragüense, ha puesto en marcha un plan piloto para aliviar en parte la grave situación sanitaria en que viven los ex trabajadores azucareros afectados por Insuficiencia Renal Crónica (IRC). Esta organización, que en los últimos años aunó esfuerzos en diferentes ocasiones con la UITA, colaborando en la defensa de los derechos de los trabajadores de Parmalat y de los ex trabajadores y trabajadoras del banano afectados por el Nemagón, coincidió una vez más en respaldar una lucha que involucra a miles de enfermos por IRC. El plan piloto, que tendrá una duración de tres meses, renovable por otros tres, consiste en proporcionar el medicamento necesario para un primer grupo de 15 personas gravemente afectadas y fue gestionado por la Asociación Nicaragüense de Afectados por Insuficiencia Renal Crónica "Domingo Téllez" (ANAIRC), organización afiliada a la UITA. La entrega del medicamento se realizó en Chichigalpa, uno de los municipios del occidente nicaragüense donde más se concentra la producción azucarera y donde también se verifican los índices más altos de IRC entre los ex trabajadores. La casa de Carmen Ríos, presidenta de ANAIRC, se ha vuelto el lugar de encuentro para los afectados y las viudas. Un lugar acogedor donde la gente llega para reunirse, platicar, exponer sus problemas, sus necesidades y que en esta ocasión fue también escenario del inicio de esta colaboración solidaria. "Este proyecto –declaró Carmen Ríos a SIREL– va a tener un impacto muy significativo en nuestra asociación. Es un medicamento muy caro que no está en la canasta básica del Ministerio de Salud (MINSA), y en esta primera etapa va a beneficiar a 15 personas muy enfermas. Para escoger a las personas beneficiadas tomamos en cuenta dos elementos: el estado de salud integral de las personas, donde tuvo mucha relevancia el nivel de creatinina, y la precariedad de la condición económica y la composición familiar de los afectados. Al final fue la misma asamblea de nuestra Asociación, a través de un proceso compartido, la que escogió a las personas que iban a ser atendidas por el proyecto", concluyó Ríos. En la actividad participó el coordinador de la Asociación Italia-Nicaragua, Adriano Cernotti, quien explicó que los fondos que se están utilizando para este proyecto provienen del esfuerzo solidario de ciudadanas y ciudadanos italianos, que se han involucrado y han compartido la lucha que los afectados por IRC y por el Nemagón han librado en los años pasados. Aclaró que no es intención de la Asociación reemplazar al Estado en lo que a éste le corresponde, como es la Salud Pública, sino aportar aquellos medicamentos que son vitales para ese tipo de enfermedad crónica y que no están en la canasta básica del MINSA. Remarcó la importancia de una gestión clara y transparente de este proyecto, y la posibilidad de monitorear periódicamente los efectos positivos en la salud de las personas, para animar más la solidaridad en Italia y en el mundo y poder ampliar este proyecto. El suministro de los medicamentos y el monitoreo de las condiciones de los afectados estará a cargo de la doctora Margarita Ríos, quien de forma honoraria aceptó apoyar este proyecto. Uno de los beneficiados, Juan Félix Poveda (Camilo), declaró que "se trata de una ayuda muy importante, porque no tenemos las condiciones económicas para poder comprar ese tipo de medicamento tan vital para nosotros. Ojalá se pueda incluir pronto a otros enfermos. Personalmente he pasado momentos muy críticos, pero ahora estoy un poco mejor. Lo que me tiene verdaderamente preocupado es que se me están secando las manos y estoy haciendo análisis de la sangre para ver cuál es la causa". También para Mariano Uriarte, otro de los beneficiados, el problema principal es el nivel de pobreza de la gente afectada. "He estado ocho años en el ingenio y tengo cuatro años de no poder trabajar porque tengo la creatinina muy alta. Nos han matado con todos estos pesticidas que tiraban, y ahora estoy enfermo, todavía sin pensión y no tengo ninguna posibilidad de poder comprar ese medicamento. Es un proyecto muy bueno porque nos va a ayudar a levantarnos un poco", dijo Uriarte. Máximo López recibe 1.800 córdobas de pensión (100 dólares) y ha trabajado muchos años en el ingenio. "Para mí ha sido un alivio saber de este proyecto y de que hay gente que está interesada en ayudarnos también con medicamentos. En el centro de salud no te dan casi nada y tenemos que conformarnos con lo que hay. Además no nos tratan bien, no hay sensibilidad frente a lo que nos está pasando. Lo que me dan de pensión no ajusta ni para la comida, mucho menos para poder comprar medicinas tan caras. Esta ayuda que nos llega es una gran oportunidad, por lo menos vamos para podernos aliviar un poco, aunque sea por los últimos días que nos quedan".

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