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Obando: aborto total, castidad antes del matrimonio, la Iglesia opta por los pobres y espera que Ortega también

El Diario de HOY, de El Salvador. | 25 de Mayo de 2007 a las 00:00
El cardenal Miguel Obando y Bravo afirma que varios médicos han comprobado que se puede salvar a la madre y al hijo sin recurrir al aborto terapéutico. Además, explica su papel ante el gobierno Ortega Responde al saludo aunque no se le llame "Eminencia", como lo estipula el protocolo. Sonríe con facilidad y aunque un tema sea espinoso, responde sin tartamudear. El cardenal nicaragüense Miguel Obando y Bravo acompañó a los feligreses de la Parroquia María Auxiliadora (Don Rúa) durante la procesión y la misa en honor de su patrona ayer por la tarde. Horas antes, aceptó conversar con El Diario de Hoy y no tuvo reparos en hablar sobre el futuro de Nicaragua, la Teología de la Liberación, el aborto y su papel al frente de la actual Comisión de Reconciliación en su país. Hace algunos meses, un grupo de organizaciones feministas solicitaron declarar inconstitucional la prohibición de lo que ellos llaman "aborto terapéutico". ¿Cuál tendría que ser la decisión de la Corte? Como católico y cristiano, creo que la vida debemos defenderla desde el momento de la concepción hasta que nos venga la muerte. Y hay un canon que dice que el que intenta un aborto o lo provoca, y se realiza, cae en una excomunión late sententiae, es decir, cae ipso facto. He estado en varios seminarios con médicos de Estados Unidos, de Europa, de América Latina, en Roma y Guatemala, ahí dicen que la ciencia médica ha hecho grandes avances y está en la posibilidad, cuando se requiere el llamado aborto terapéutico, de salvar la vida de la madre y la vida del bebé. ¿No cabría la posibilidad de que alguien que apruebe o practique esta medida se libre de la excomunión? Si alguien provoca o es cómplice del aborto cae ipso facto (late sententiae) en la excomunión. Digo porque llegaron una damas de Inglaterra, el año pasado, y me dijeron: "Usted excomulgó a la niña Rosita". Una niña nicaragüense a la que le provocaron un aborto. Les respondí: "Yo en mi vida, nunca he excomulgado a nadie. Nunca". Lo que pasó ahí está en el canon. Si uno comete un aborto a sabiendas que va a caer, cae en excomunión. No hace falta que un obispo le diga que está excomulgado. En nuestros países hay personas infectadas con VIH, los homosexuales, las mujeres y hombres que se prostituyen, los jóvenes que se integran a las maras, los delincuentes, secuestradores y asesinos. ¿Tienen cabida dentro de la Iglesia o no? La Iglesia es madre y acoge a justos, pecadores, enfermos y sanos. La prueba está en que la Iglesia atiende a esas personas que han sido contaminadas con VIH, las religiosas de Madre Teresa de Calcuta. La Iglesia tiene su pastoral organizada para atender a la gente que está infectada, está trabajando con ellos. Debe cuidarlos, son personas y merecen respeto. Esa es una atención pastoral. Sin embargo, muchos critican a la Iglesia porque no apoya el uso de preservativos para prevenir el VIH... Naturalmente, la Iglesia aconseja que si hay un matrimonio, el esposo tengan relaciones con su esposa. Porque tenemos un sexto mandamiento que dice "no fornicar". Entonces, el casado con su pareja y si se desvía, vienen las consecuencias que estamos citando. Pero lo ideal sería que lo que Dios unió en el matrimonio, no lo separe el hombre. Que se amen, sean formadores de personas, formadores en la fe. Para eso es el matrimonio cristiano. ¿Todavía es válido proponer a la juventud del siglo XXI la castidad antes del matrimonio? Claro que sí. Creo que hay jóvenes a los que se les enseña y les gustaría llegar castos al matrimonio. Creo que la Iglesia tiene que estar insistiendo en eso. Lo ideal sería llegar casto no haciendo ciertas experiencias que creo no son beneficiosas sino perjudiciales. Eso sería lo ideal. Cuando el Papa Juan Pablo II le hablaba a los jóvenes, se entusiasmaban cuando oían al pastor. Y también a Benedicto XVI la juventud, creo que le escucha. ¿Hay alguna diferencia entre la Nicaragua de 1985 (año en que fue nombrado Cardenal) y la de 2007? Siempre hay diferencia. En 1985 todavía estaba el Frente (Sandinista). Eran nueve los que estaban gobernando y una revolución que entró a través de las armas. Hoy el presidente Daniel Ortega ha ascendido al poder no por las armas sino por el sufragio, por el voto del pueblo. Ahí está la diferencia. ¿Cómo mira el futuro de Nicaragua gobernada por Daniel Ortega en este momento?

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