Escúchenos en línea

Golfo de Fonseca en CA, la palabra empeñada

Managua. Por María Julia Mayoral/PL. | 1 de Junio de 2013 a las 13:06

La situación del Golfo de Fonseca, surcada por añejos conflictos, pone a prueba el compromiso de tres países centroamericanos, Nicaragua, Honduras y El Salvador, que prometieron celeridad para encauzar paz y desarrollo económico en la zona.

En encuentro sostenido aquí el 8 de mayo último, el presidente anfitrión, Daniel Ortega, y sus homólogos Porfirio Lobo, de Honduras, y el salvadoreño Mauricio Funes, otorgaron a sus respectivas cancillerías 30 días de plazo para que seis mesas de trabajo presentaran proyectos concretos.

De cumplirse el acuerdo, antes de concluir la primera quincena de junio los mandatarios deberán disponer de una cartera actualizada sobre las posibilidades conjuntas.

Según confirmaron, comparten la idea de crear una administración trinacional con el propósito de eliminar tensiones y lograr la explotación sostenible de los vastos recursos naturales en aquel espacio marítimo y sus territorios aledaños.

A juicio de Ortega, "en la medida que se genere más riqueza, que desarrollemos inversiones en el Golfo, entonces el Golfo pasa de ser una zona de conflicto, como ha sido, (...) y se convierte en una zona de beneficio y de unidad para estas tres naciones centroamericanas".

Como parte de las conversaciones, plantearon el establecimiento de un protocolo naval "que finalmente nos dé una total seguridad, estabilidad y paz", expuso el estadista, en alusión a frecuentes desencuentros asociados a actividades pesqueras.

En opinión de Funes, la ratificación del espíritu pacifista permitió "desmontar cualquier posibilidad de conflicto"; estamos convencidos, dijo, de que solo en la medida en que haya un escenario de estabilidad, podremos atraer inversiones.

Con extensión territorial de tres mil 200 kilómetros cuadrados, el Golfo de Fonseca, de cara al océano Pacífico, constituye una de las mejores bahías naturales del mundo, sobresale por la biodiversidad de sus ecosistemas, así como por las potencialidades portuarias, pesqueras y turísticas.

Al decir del vicecanciller nicaragüense Valdrack Jaentschke, la postura de los dignatarios representa un salto cualitativo en la historia de los tres países en términos de unidad y visión sobre los problemas inherentes al subdesarrollo.

Paradójicamente lugares como el golfo, con grandes recursos económicos están mal desarrollados y la población no ha recibido los beneficios de tanto potencial, recordó el diplomático.

El 4 de octubre de 2007, Ortega y los entonces presidentes de Honduras, Manuel Zelaya, y El Salvador, Antonio Saca, sentaron las bases para el actual entendimiento: por primera vez los tres Estados establecían posiciones comunes y el compromiso de paz, desarrollo y seguridad en el área.

Era el inicio de un cambio de percepción que se ha ido sedimentando durante el último sexenio, con sus altas y bajas, pero sin retrocesos, para beneficio no solo de las partes implicadas, sino del progreso y la integración centroamericana.

La Declaración de Managua de 2007 devino base política conceptual para los posteriores encuentros al máximo nivel gubernamental, incluidas varias reuniones presidenciales.

Con sus equipos de trabajo, la Comisión Trinacional quedó constituida el 4 de diciembre de 2007 en una reunión en Managua; ese día se lanzó esta nueva manera de ver el golfo como una zona de paz, desarrollo y seguridad, apreciaron los dignatarios.

Como resultado de los intercambios, en abril de 2008 se conformaron las seis mesas de diálogo: turismo, desarrollo sostenible, gestión municipal, medio ambiente, seguridad, e infraestructura y puertos, pero a partir de 2009 cayeron en un impase.

Construcción de confianza

Evaluaciones del Ministerio de Relaciones Exteriores de Nicaragua indican que el documento para establecer un Protocolo Naval del Golfo de Fonseca está bastante adelantado; ello formalizará los mecanismos de comunicación entre las fuerzas militares, aunque en los últimos tiempos el intercambio transcurre de manera fluida.

A veces es bien difícil cambiar la mentalidad sobre un espacio como éste, visto históricamente a la luz de las desavenencias, "pero no es justo que teniendo tanta riqueza haya tanta pobreza", apreció Jaentschke, al fundamentar el interés común.

"El comandante Daniel en eso ha sido muy claro y muy reiterativo: no hay que ver las cosas en conflicto, hay que verlas en armonía, en solución, en paz. Creo que ese mensaje ha logrado transmitirse al resto de líderes de la región", sopesó el viceministro.

Transmitir esa percepción de tranquilidad también va a fomentar la confianza entre agentes económicos nacionales e internacionales interesados en invertir, opinó.

Nosotros, expuso del vicecanciller, no concebimos el desarrollo desligado de las cuestiones humanas; ese es otro concepto que estamos abrazando cada vez más en la región.

"Este no es un tema de cosas, es un tema de gente", de poblaciones; y no es sólo de que el gobierno lleve recursos, sino que nos pongamos todos juntos a trabajar desde el ámbito local, analizó el especialista.

No estamos viendo el golfo, aclaró, para irlo a vender como negocio conveniente a las grandes empresas; sino con el propósito de asegurar la apropiación de las riquezas por parte de las familias y las comunidades mediante la intervención de los gobiernos.

Para el secretario general del Sistema de la Integración Centroamérica (SICA), Daniel Alemán, el desarrollo de un proyecto transfronterizo en el Golfo de Fonseca resulta un empeño altamente loable por sus efectos regionales en términos económicos y sociales.

Los presidentes discutieron los temas desde "una perspectiva no solo serena sino muy proactiva", evaluó el funcionario, quien destacó la disposición del SICA de apoyar las iniciativas.

Entendimiento por encima de las diferencias

Entre los propósitos suscritos por Ortega, Lobo y Funes figura la revisión del cumplimiento de una sentencia sobre el Golfo de Fonseca emitida por la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en 1972.

Consultado sobre el caso, el doctor Carlos Argüello, experto en derecho internacional, aclaró que Nicaragua no está obligada a ceder mar a Honduras, como reseñaron medios de prensa en aquella nación.

El jurista, quien funge como representante ante el máximo tribunal de Naciones Unidas, recordó que el fallo "no es cosa juzgada para Nicaragua, la propia sentencia lo dice", afirmar "que hay una sentencia que obliga a Nicaragua a hacer algo, no es cierto".

La posición tradicional ha sido que en la boca del golfo está Nicaragua por un lado, y El Salvador por otro, a menos de 20 millas de distancia, explicó el funcionario en entrevista concedida al canal 4 de la televisión.

Entonces, de acuerdo con el Derecho del Mar, las aguas territoriales de ambos países, de El Salvador y Nicaragua se juntan ahí, mientras la porción de Honduras está a 30 millas en el fondo, recordó.

Otra cuestión distinta, sin obligaciones legales, es la decisión política que el gobierno del presidente Ortega asume por vocación de buena voluntad y entendimiento, refirió el analista.

Para Argüello resulta pertinente tener en cuenta la existencia de una delimitación con Honduras desde 1900, "hace ciento y pico de años, que supuestamente delimitó todo lo que teníamos dentro del golfo".

Por su parte, en marzo de 2013 el presidente Funes hizo pública una carta enviada a su par hondureño, tras conocer versiones de prensa que le atribuían a Lobo cuestionamientos a la posición salvadoreña en torno a la zona marítima.

"Tenemos la firme convicción de que la problemática del Golfo de Fonseca se resolverá en el marco de la hermandad y de los intereses comunes de nuestros pueblos", manifestó el texto.

"Las declaraciones que se adjudican a su ministro de Defensa (Marlon Pascua) -de ser veraces las versiones periodísticas- poco contribuyen a este proceso de entendimiento", alertó Funes.

"No son amenazas militaristas lo que necesitan nuestros gobiernos y nuestros pueblos para ponernos de acuerdo", subrayó.

Por la vía del diálogo, enfatizó, "podremos alcanzar los resultados deseados. Jamás, con declaraciones extemporáneas de funcionarios que no comprenden la importancia de afianzar la unidad de nuestros pueblos".

Académicos, políticos, economistas y empresarios, entre otras personalidades, celebraron aquí el clima de entendimiento y cooperación que distinguió a la más reciente reunión entre Ortega, Funes y Lobo en Managua.

El doctor Jaime Incer Barquero, reconocido ambientalista, opinó que la gestión compartida también ayudará al fomento de estudios sobre el uso sostenible de los recursos naturales, sobre todo para no destruir la capacidad pesquera en la demarcación.

"Se necesita una vigilancia para proteger el recurso y ahí las tres fuerzas navales tienen que estar al unísono, sin estar disputándose los territorios", manifestó el profesor.

En declaraciones a periodistas, el excomandante guerrillero Edén Pastora catalogó los avances en el diálogo como un ejemplo para el mundo sobre solución de conflictos por vías pacíficas: la idea de una administración trinacional es una buena alternativa, estimó.

En vez de compartir pobreza, como ocurre ahora, el Golfo de Fonseca puede servir para compartir prosperidad y convivencia en armonía en favor de los pueblos centroamericanos, la palabra está empeñada.

*Jefa de la corresponsalía de Prensa Latina en Nicaragua.


Descarga la aplicación

en google play en google play