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Papa critica a curas ambiciosos

Ciudad Vaticano. Agencia EFE | 6 de Junio de 2013 a las 11:35
Papa critica a curas ambiciosos

El papa Francisco calificó este jueves el "carrerismo" -el afán de éxito- en la Iglesia como una "lacra" y dijo a los sacerdotes que estudian en la Pontificia Academia Eclesiástica, la escuela diplomática del Vaticano, que tienen que estar "libres de ambiciones o miras personales".

El obispo de Roma dijo a los futuros nuncios, embajadores de la Santa Sede, que están llamados a realizar un trabajo que requiere una "gran libertad interior".

Esto significa "estar libres de proyectos personales, de esas formas concretas en las que tal vez, un día, habéis pensado vivir vuestro sacerdocio, la programación del futuro", indicó.

El pontífice agregó que la labor que ejercerán exige, sobre todo, que no tengan "ambiciones o miras personales que tanto daño hacen a la Iglesia".

"El 'carrerismo' es una lacra, una lacra. Por favor, nada de 'carrerismo'", afirmó el papa Bergoglio, que invitó a los futuros nuncios a tener una mentalidad abierta para comprender las diferentes culturas donde ejercerán su labor.

«No hay verdad sin amor»

El martes, el Papa fustigó la hipocresía, la que calificó como la lengua de los corruptos y que un verdadero cristiano no usa un lenguaje "socialmente educado", sino que habla de manera sencilla, con amor, "con la misma transparencia que los niños, que no son hipócritas porque no son corruptos".

El pontífice hizo estas manifestaciones durante la misa que celebró en la capilla de la residencia de Santa Marta, donde se aloja, en la que se refirió a la escena evangélica del tributo al César y de la petición de los fariseos a Cristo sobre la legitimidad de ese tributo.

Francisco señaló que la intención de los que se acercaban a Jesús, los corruptos, era hacerle caer en la trampa.

"Con palabras suaves, bonitas, demasiado dulzonas intentan presentarse como amigos, pero todo es falso, ya que esa gente no ama la verdad, sólo a sí mismos, e intentan engañar, implicar al otro en su mentira. Tienen un corazón mentiroso y no pueden decir la verdad", subrayó el pontífice, que insistió en que el lenguaje de los corruptos es la hipocresía.

El papa Bergoglio afirmó que la hipocresía no es el lenguaje de verdad, ya que ésta "jamás va sola, jamás, siempre va con el amor".

"No hay verdad sin amor", aseguró el Obispo de Roma, que advirtió que el lenguaje "persuasivo" lleva al "error, a la mentira".

El 266 sucesor de san Pedro manifestó que la mansedumbre que Jesús quiere de sus discípulos "no tiene nada que ver con esas adulaciones, con ese modo azucarado de ir hacia adelante".

La mansedumbre -añadió- es "sencilla, es como la de un niño, que no es hipócrita, porque no es corrupto".

Francisco advirtió a los cristianos sobre la vanidad y dijo que aunque "nos gusta que se digan cosas bonitas de nosotros", hay que tener cuidado, "ya que los corruptos lo saben y con ese lenguaje intentan debilitarnos".

El papa pidió a los fieles que piensen bien que lenguaje usan y si hablan con amor "o con ese lenguaje social con el que se dicen cosas bonitas pero que no sentimos".

"Que nuestro lenguaje sea evangélico. Los hipócritas comienzan con la lisonja, la adulación y acaban acusando a los que han adulado. Pidamos al Señor que nuestro lenguaje sea sencillo, que hablemos como los niños, como hijos de Dios, con verdad y amor", afirmó.

Renuncia a vacaciones de verano

El Papa Francisco rompió otra tradición papal el jueves al revelar que no pasará el verano boreal en el lujoso palacio de la localidad de Castelgandolfo, lugar de descanso de los pontífices por siglos y uno de los preferidos de su predecesor Benedicto XVI.

El portavoz del Vaticano, el sacerdote Federico Lombardi, dijo que Francisco se quedará en la Ciudad del Vaticano durante el verano pese al agobiante calor de esa época en Roma.

El Sumo Pontífice permanecerá en el Domus Santa Marta, un lugar en donde ha residido desde que fue electo en marzo, ya que rechazó mudarse a los espaciosos y majestuosos apartamentos papales.

A Benedicto XVI, el primer Papa en abdicar en 600 años, le gustaba pasar el verano en Castelgandolfo y también prefirió residir los primeros meses de su retiro en las villas pontificias rodeadas de espléndidos jardines, una granja y magníficas vistas desde la colina.

Millones de personas en Italia, afectadas por la crisis económica, posiblemente tomen la misma decisión este año. Datos oficiales mostraron el mes pasado que uno de cada dos italianos no pudieron pagar una semana de vacaciones fuera de casa en el 2012.

El ex cardenal Jorge Bergoglio de Argentina ha establecido un tono humilde al papado. Dijo que quería que los 1.200 millones de fieles de la Iglesia Católica se enfocaran en ayudar a los pobres y ser más austeros.

El Papa visitará Castelgandolfo, ubicado en una de las colinas que rodean a Roma, para llevar a cabo una misa el 14 de julio, dijo Lombardi.

El Sumo Pontífice tiene previsto viajar a Brasil más adelante en el mes, su primer salida del Vaticano como Papa.

Entusiasmo en Brasil

Al menos 500,000 personas llegarán a Rio de Janeiro por vía aérea para acompañar la visita del papa Francisco a Brasil en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de julio, informó el jueves el ministro de Aviación Civil, Moreira Franco.

Los organizadores "tienen inscripciones del mundo entero, aunque la mayor parte de Sudamérica; algunos vendrán de autobús, y un número razonable de avión, groso modo unos 500,000", estimó el ministro en una entrevista con corresponsales.

El ministro informó que el gobierno está empeñado en un "plan de contingencia" en el aeropuerto internacional de Rio de Janeiro para garantizar su pleno funcionamiento en la visita del Papa.

El aeropuerto Antonio Carlos Jobim - Galeao, que sirve a Rio, recibe 14 millones de pasajeros por año y actualmente está en obras dentro del masivo plan de modernización de las terminales aéreas brasileñas de cara a la Copa del Mundo de 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016. Las obras en Galeao están valoradas en unos 4.250 millones de dólares.

La Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), que se celebra del 23 al 28 de julio con unos 2,5 millones de fieles, será el primer viaje internacional del flamante pontífice argentino.

Preocupado por Medio Ambiente

El Papa Francisco dedicó la catequesis del miércoles en la Audiencia General, a reflexionar sobre el Día Mundial del Medio Ambiente, e hizo un llamado a no desperdiciar el alimento, que al ser botado a la basura es robado de la mesa de los pobres. El Papa también indicó que es urgente la ecología humana porque el ser humano está en peligro.

A continuación el texto completo de la catequesis:

Queridos hermanos y hermanas, ¡Buenos días!

Hoy quiero centrarme en el tema del medio ambiente, como ya he tenido ocasión de hacerlo en varias ocasiones. Me lo sugiere el Día Mundial del Medio Ambiente que celebramos hoy, patrocinado por las Naciones Unidas, que lanza un fuerte llamado a de la necesidad de eliminar los desperdicios y la destrucción de los alimentos.

Cuando hablamos de medio ambiente, de la creación, mi pensamiento se dirige a las primeras páginas de la Biblia, al Libro del Génesis, donde se afirma que Dios puso al hombre y a la mujer en la tierra para que la cultivaran y la cuidaran (cf. 2:15). Y me pregunto: ¿Qué significa cultivar y cuidar la tierra? ¿Realmente estamos cultivando y resguardando lo creado?, ¿o lo estamos explotando y descuidando?

El verbo "cultivar" me recuerda la atención que el agricultor tiene por su tierra, para que dé frutos, y éstos sean compartidos: ¡cuánta atención, pasión y dedicación! Cultivar y cuidar la creación es una indicación de Dios dada no sólo al principio de la historia, sino a cada uno de nosotros; es parte de su proyecto; significa hacer crecer el mundo con responsabilidad, transformarlo para que sea un jardín, un lugar habitable para todos. Y Benedicto XVI ha recordado en varias ocasiones que esta tarea, confiada a nosotros por Dios Creador, requiere que se capte el ritmo y la lógica de la creación.

Nosotros, en cambio, a menudo llevados por la soberbia del dominio, del poseer, de manipular, de explotar; no, no "custodiamos la creación", no la respetamos, no la consideramos como un don gratuito que debemos cuidar. Estamos perdiendo la actitud de la admiración, de la contemplación, de la escucha de la creación; y por lo tanto ya no somos capaces de leer lo que Benedicto XVI llama "el ritmo de la historia de amor entre Dios y el hombre." ¿Por qué sucede esto? Porque pensamos y vivimos de una manera horizontal, nos hemos alejado de Dios, no leemos sus signos.

Pero "cultivar y cuidar" incluye no sólo la relación entre nosotros y el medio ambiente, entre el hombre y la creación, sino que comprende también las relaciones humanas. Los Papas han hablado de ecología humana, estrechamente vinculado a la ecología ambiental. Estamos viviendo un momento de crisis; lo vemos en el ambiente, pero sobre todo lo vemos en el hombre. ¡La persona humana está en peligro! – esto es cierto ¡hoy la persona humana está en peligro! ¡He aquí la urgencia de la ecología humana! Y el peligro es grave porque la causa del problema no es superficial, sino profunda: no es sólo una cuestión de economía, sino de ética y de antropología.

La Iglesia lo ha subrayado tantas veces. Y muchos dicen: sí es justo, es verdad... pero el sistema sigue como antes, porque las que dominan son las dinámicas de una economía y de una finanza que carecen de ética. El que manda hoy no es el hombre, es el dinero, el dinero. El dinero manda. Dios, nuestro Padre ha dado la tarea de custodiar la tierra, no el dinero. Sino de custodiarnos, a los hombres y las mujeres. Tenemos este deber.

Por lo tanto, hombres y mujeres son sacrificados a los ídolos de la ganancia y del consumo: es ‘la cultura del descarte’. Si se estropea un ordenador es una tragedia, pero la pobreza, las necesidades y los dramas de tantas personas acaban entrando en la normalidad... Si una noche de invierno, aquí cerca - en la plaza Ottaviano, por ejemplo, muere una persona, esa no es una noticia. Si en tantas partes del mundo hay niños que no tienen qué comer, esa no es una noticia, parece normal. ¡Esto no puede ser! Y estas cosas entran en la normalidad.

Que algunas personas sin techo se mueran de frío en la calle no es noticia. Por el contrario, por ejemplo, una bajada de diez puntos en las bolsas de algunas ciudades, eso sí se vuelve una tragedia. La persona que muere no es noticia, pero si las bolsas bajan diez puntos, es una tragedia. De este modo, las personas son descartables, nosotros las personas somos descartables, como desechos.

Esta "cultura del descarte" tiende a convertirse en mentalidad común, que contagia a todos. La vida humana, la persona ya no se perciben como un valor primordial que ha de ser respetado y protegido, especialmente si son pobres o discapacitados, si aún no sirve -como el niño que está por nacer- o ya no es necesario -como los ancianos. Esta cultura del descarte nos ha hecho insensibles incluso a los desperdicios, a los residuos de los alimentos, que es aún más despreciable, cuando en todo el mundo, por desgracia, muchas personas y familias sufren hambre y desnutrición.

En el pasado, nuestros abuelos eran muy cuidadosos de no tirar nada de los restos de comida. El consumismo nos ha habituado tanto a lo superfluo y al desperdicio de la comida diaria, que a veces ya no somos capaces de dar el justo valor, que va mucho más allá de los simples parámetros económicos. ¡Recordemos bien, sin embargo, que la comida que se tira es como si fuera robada de la mesa de los pobres y de los hambrientos! Invito a todos a reflexionar sobre el problema del desperdicio y del derroche de los alimentos y buscar los medios que, abordando seriamente esta problemática, sean un vehículo de solidaridad y de compartir con los más necesitados.

Hace unos días, en la fiesta del Corpus Christi, hemos leído la historia del milagro de los panes: Jesús da de comer a la multitud con cinco panes y dos peces. Y la conclusión del pasaje es importante: " Todos comieron hasta saciarse y con lo que sobró se llenaron doce canastas". (Lc 9:17) ¡Jesús pide a sus discípulos que no se pierda nada: que no haya desperdicios! Y hay este hecho de las doce cestas: ¿Por qué doce? ¿Qué quiere decir esto? Doce es el número de las tribus de Israel, simbólicamente representa a todo el pueblo. Y esto nos explica que cuando la comida se comparte de manera justa, solidaria, no se priva a nadie de lo necesario, cada comunidad puede satisfacer las necesidades de los más pobres. La ecología humana y la ecología ambiental caminan juntas.

Quisiera, pues, que tomásemos todos el serio compromiso de respetar y proteger la creación, de estar atentos con todas las personas, de contrarrestar la cultura de los desperdicios y de descarte, para promover una cultura de la solidaridad y del encuentro. ¡Gracias!


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