Escúchenos en línea

La batalla ideológica y el control de los medios de comunicación, por Julio López Campos

| 28 de Mayo de 2007 a las 00:00
Abordaré un tema de mucha actualidad (el caso de RCTV y el gobierno de Venezuela), pero lo voy a enfocar desde una perspectiva diferente. Ustedes saben que se ha estado hablando mucho, muchísimo, de este asunto de la libertad de expresión, de las responsabilidades de los periodistas, de los acosos del poder sobre los medios de comunicación y la libertad de expresión. (N. del E. Este trabajo es sobre la base de la trascripción de los audiciones del viernes 25 y lunes 28 de mayo, del comentarista de Radio La Primerísima, Julio López Campos, en su programa «Causa y Efecto»). Aquí en Nicaragua por una bandidencia, esa inteligencia de ratón de los políticos nuestros, que se aprobó en el parlamento, se discutió, se aprobó en el parlamento una ley que todo mundo dice que es muy buena, que constituye un avance en el país, que tiene que ver con eso que se ha dado en llamar, ya en los años más recientes, el derecho a la información. Y que tiene que ver el derecho a la información tiene que ver con los derechos que tienen los ciudadanos frente al gobierno, frente al Estado, frente al poder, y las obligaciones deberes que tiene el gobierno el Estado, frente a la ciudadanía, el derecho a la información, a ser informados, a conocer la información pública, la obligación de la transparencia en ese terreno. Entonces, en una ley de esa naturaleza, estos políticos metieron un artículo, un artículo que nada tiene que ver con el cuerpo de esa ley y que de alguna manera invadió el terreno propiamente dicho de la actividad profesional de los periodistas. Esto ha armado un inmenso, mucho relajo aquí. Allá en Venezuela, el presidente Chávez tomó la decisión de no renovar la licencia, nada más y nada menos, que del más poderoso canal de TV en Venezuela. Y como Venezuela es el ojo del huracán, de la tormenta política en América Latina, entonces todo mundo está unos a favor y otros en contra, y está la inmensa discusión de por medio. Entonces se mezcla lo de Venezuela con las cosas aquí en Nicaragua. y se hace un enorme relajín sobre ese asunto de los medios de comunicación, de la libertad de información del rol de los medios, del papel de los periodistas. Y yo quiero que abordemos este asunto, pero lo vamos a abordar de una manera poco común. Nunca leo yo materiales en este programa, pero yo leo muchos materiales, pero no los leo en el programa. Resulta que un periodista de cierta notoriedad, fue invitado a una conferencia, una conferencia que le llaman, un Congreso, pues, a dar una conferencia en un congreso, de lo que se llama la Conferencia Islámica, que como su nombre indica tiene que ver con gente ligada al Islam, al mundo musulmán, pero que es de los gobiernos que se reclaman del Islam. Entonces ellos organizan una Conferencia, un Congreso, donde ellos hablan de sus problemas, de la situación política, del Estado, de la religión, su teología, su filosofía, en fin, de todo, dependiendo de cual es la agenda del Congreso. Y entonces, invitaron a un periodista a hablar del papel de los medios de prensa. El tema era el desarrollo de la tolerancia y la comprensión mutua. Y este periodista, tenemos siempre gracias ahora al Internet, tenemos la conferencia que este periodista dio ahí. Y yo les voy a invitar a ustedes a que con paciencia escuchen, y ojalá el tiempo me alcance, para que compartamos todos la conferencia de este periodista sobre este asunto de los medios de prensa. Y ya verán ustedes cómo vamos a aprender, a darnos cuenta, algunos quizás por primera vez, algunas cosas, otros ya sabrán de estas cosas, pero que expuestas por la manera como lo hace el periodista son de primera importancia. Yo voy a leerles una buena parte de esa conferencia, para que aprendamos. Y van a ver ustedes qué interesante. Les aseguro que van a aprender muchas cosas, sobre ese asunto de los medios de comunicación, sobre su papel, sobre su influencia, sobre los periodistas. Escuchen. Está hablando este hombre, dirigiéndose a la Conferencia Islámica, son musulmanes todos los que están escuchándole ahí. Dice el periodista López Duzil. "Nunca como en estos tiempos, el factor religioso ha estado tan presente en el escenario de la discusión de ideas y políticas –y vaya que tiene razón, simplemente acuérdense ustedes de Obando, de la iglesia aquí– y nunca como a partir de septiembre de 2001 –el 11 de septiembre– las relaciones con el llamado mundo islámico han suscitado tantos análisis. Enfrentamos una época de violencia global, que mezcla fanatismos, conflictos geo–políticos e intereses, en la que prevalecen visiones estereotipadas y maniqueas de los modelos que no responden a la propia cultura. (Dice visiones estereotipadas y maniqueas. Se refiere a esos clichés que uno les pone a las cosas. y maniqueas a esa visión, como la de Bush, la de los estados del eje del mal, los malos y los buenos, esa es la visión maniquea de la cultura y de la política) La agenda política hegemonizada básicamente por los EEUU, no solo se sirve de las presiones económicas y del poderío militar, sino de un formidable aparato de propaganda que viene demonizando y por ahora con cierto éxito, la imagen del Islam en general y de los musulmanes y el mundo árabe en particular. (Les recuerdo que el autor va a hablar de esa asunto de los medios y el mundo musulmán, pero antes nos va a decir una serie de cosas que son de muchísima importancia) Obviamente en la construcción de ese imaginario, es decir, de esas imágenes que nos hacemos del mundo musulmán, juega un papel la prensa, soy periodista, –dice el autor– de manara que puedo permitirme una visión crítica de la manera en que generalmente es tratado el tema islámico, en los grandes medios de prensa. En primer lugar quiero decir que cuando se habla de libertades de prensa –y aquí ya vamos entrando a la cosa que más nos interesa– quiere decir que cuando se habla de libertad de prensa o del periodismo de manera abstracta o teórica, suele excluirse –es decir, no tomarse en cuenta– suele excluirse generalmente de manera deliberada, que detrás de la información y la defensa de valores, de las presuntas o verdaderas vocaciones y sacerdocios, –se refiere a los periodistas, a la prensa– detrás de todo eso, hay un negocio formidable, y por supuesto mucho menos romántico que la imagen inmaculada que por mucho tiempo ha gozado el ejercicio del periodismo. Esto que digo es una obviedad, pero como la prensa, por razones elementales, tiene buena prensa, muchas veces el público, ajeno a la actividad, no considera ese punto (¿Cuál es el punto? él dice más allá, detrás de todo este palabrerío de la libertad de prensa, de los periodistas, los medios, su vocación, su sacerdocio, dice, después de todo eso, detrás de todo eso hay una cosa que no nos dicen, no nos dicen los medios de prensa, dice él. Es que detrás de eso hay un negocio formidable. Es decir, que los medios de comunicación, los medios de prensa son un negocio. Y escuchen esto:) La prensa es el único producto que se vende la mitad de su costo de fabricación (fíjense qué cosa más interesante, dice, miren cómo llama la atención, dice: la prensa es el único producto que se vende a la mitad de su costo de fabricación. Ustedes por ejemplo han escuchado a los dueños de periódicos que dicen no alcanza, no cubrimos ni siquiera lo que vale producir un periódico, con 5 pesos. Hacer un periódico cuesta 6, cuesta 7 pesos, y no podemos nosotros, dicen, cuando quieren aumentar, no podemos... y el periodista éste nos dice, la prensa es el único producto que se vende a la mitad de su costo de fabricación ¿y cómo es eso, entonces? y sigue:) Y esto puede ser así, porque el verdadero negocio no es vender la información al público (mirá qué interesante, el verdadero negocio no es vender la información al público) sino vender el público a los anunciantes, (¿copiaron? el negocio no es vender la información al público, sino vender el público a los anunciantes) de manera que el lector, o televidente (o radioescucha, le agrego yo) es desde el punto de vista, estrictamente comercial, el producto del que los medios de prensa se apoderan para ofrecer a sus anunciantes. El verdadero negocio es vender la audiencia, vender los lectores a los anunciantes, el negocio no es vender información. Vender información, o las cosas que se meten en los periódicos, eso apenas cubre la mitad del costo de producción de los medios. El verdadero business en ese asunto, es venderle la audiencia a los anunciantes. Por eso ustedes verán que frecuentemente en la publicidad de los medios de comunicación, nos dicen cosas como estas, por ejemplo: "nosotros llegamos a la audiencia del mayor nivel de ingresos, es decir, a la gente con mayor capacidad de comprar". Entonces les dicen a los anunciantes, nosotros y no aquellos de la competencia, nosotros sí llegamos a 400.000 personas que tienen un nivel de compra de tantos miles de córdobas. Te dice el periodista, "el verdadero negocio es venderle la audiencia a los anunciantes". Claro, aquí hay que ser, por ejemplo, esto tiene su validez como se dice, siempre hay excepciones. Ya verán ustedes cómo la mayoría de los medios son privados, la casi totalidad, ya van a aprender eso. Hay por ejemplo, excepciones. Excepciones ¿cuáles, por ejemplo? Radio La Primerísima. Radio La Primerísima no es negocio de nadie en particular, porque no pertenece a nadie en particular. El director de Radio La Primerísima no puede decir «yo voy a hacer esto, voy a tener esta ganancia, tanto es mío...» ¡imposible! Esta radio pertenece a un colectivo, son como 80, una cantidad enorme de gente, que todos están ligados a la radio y a los medios, una asociación que se llama APRANIC, aquí no funcionan estas cosas, porque aquí nadie es dueño. Aquí sí realmente es como el sacerdocio de informar. Pero bueno, eso es otro rollo. Por otra parte –sigue diciendo el periodista– desde mediados de la década del 90 el periodismo no quedó ajeno al fenómeno de brutal concentración de poder, característico de la globalización. (Ustedes deben saber que uno de los grandes fenómenos que ha acompañado esa cosa que llamamos la globalización, es cómo la riqueza y los medios de producción, se han venido concentrando en pocas manos. Las grades empresas de fusionan, los Bancos se fusionan, y hace poco les contábamos nosotros, hasta los chinos metiendo ya las manos en la Banca de inversión norteamericana). Algunos analistas sostienen que el sector periodístico es el que ha sufrido mayor concentración, junto (imagínense ustedes) junto con los sectores petroleros, el comercio de armas y la industria aérea. (Eso yo no lo sabía, que el sector periodístico, los medios de comunicación, tiene el nivel de concentración en pocas manos, solamente comparable, dice, con lo que ha ocurrido en el sector del petróleo, en el comercio de armas, en la industria aérea). Para entender la construcción de este imaginario es indispensable abordar algunos datos relacionados con el control de los medios de prensa (aquí vamos a aprender algunas cosas). En los Estados Unidos en 1945, ocho de cada diez diarios, pertenecían a propietarios independientes. Hoy, en cambio, el 85% depende de reducidos grandes grupos. (Fíjense cómo se dio vuelta la tortilla, después de que ocho de cada diez periódicos pertenecían a grupos particulares, independientes, hoy hay un proceso de concentración, de modo que el 85% depende de grandes grupos). En Europa, la concentración es aún mayor, y ahí ya solo sobrevive un reducido número de imperios mediáticos. (Y menciona algunos nombres como Berlusconi, que ya sabemos, como Rupert Murdoch, australiano, que es absolutamente increíble lo que maneja). Estos fenómenos de concentración se da de manera simultánea con otro no menos importante (y éste creo que es muy importante, a ver si lo descuidamos nosotros por un lado el proceso de concentración en pocas manos) y por el otro lado el crecimiento del capital necesario para la creación de nuevos medios. ¿Qué quiere decir eso? si ahora yo quiero crear un nuevo medio de TV para competir aquí con los demás, es imposible ahora, la cantidad de plata que necesitás ahora para crear un nuevo medio independiente, se ha elevado a niveles absolutamente inaccesibles. Igual cosa ocurre, hay que decirlo ara los medios escritos. Voy a citar algunos datos, para saber dónde estamos parados cuando hablamos de medios de información: Estados Unidos, Japón y la Unión Europea, controlan el 90% de la información y la comunicación de todo el planeta... (es decir, lo que controlan los medios de comunicación, donde las cosas que nos dicen, que sabemos). Sólo cinco Agencias de prensa, distribuyen el 96% de las noticias mundiales. Nos estamos refiriendo a la norteamericana Associated Press, a la británica Reuters, a la Francesa France Press, a la española EFE y a la italiana ANSA, ellas distribuyen el 96% de las noticias mundiales. En otras palabras, lo único que sabemos de noticias mundiales, es lo que nos permiten saber estas agencias. Desde hace 25 años, cuatro de cada cinco mensajes emitidos en el mundo provienen de los EEUU o de empresas de capital norteamericano. Lo que se añade como fenómeno relativamente reciente es la inversión en las nuevas tecnologías, etc. Estados Unidos controla el 71.5% de todos los programas de TV que se difunden en Europa y el 80% de las salas de cine. ¡Qué capacidad de control! Casi el 72% de todos los programas de TV que se difunden en Europa y el 80% de las salas de cines. Con razón es que por eso nunca he podido ver en Nicaragua una película francesa, no hay manera de verla, desconocemos totalmente el cine francés, porque todo está controlado por los gringos. De cada 100 palabras de información internacional que se difunden en América Latina, 90 provienen de las cinco Agencias de prensa mencionadas. De las primeras 300 empresas internacionales de información y comunicación, 144 son norteamericanas, 80 son de la Unión Europea y 49 son japonesas. Es decir que, de las 300 Agencias de información más importantes, de las 300 más importantes del planeta, 293 son de los EEUU, 293 de las 300 que nos informan. Ahora ya entiendo, por qué de cada 100 palabras de información que nos transmiten en América Latina, 90 provienen de esas grandes Agencias. ¿Cómo van viendo eso de la libertad de expresión, cómo la ven?

El caso RCTV

El escándalo que está haciendo sobre todo la derecha, es el de la no renovación de la licencia para este canal de TV venezolano. Hay que decir las cosas como son. En primer lugar hay que estar claro que este medio de comunicación es un medio que se ha involucrado plenamente en el desafío al gobierno del presidente de Venezuela Hugo Chávez, lo cual no es ningún delito, eso está bien, tienen derecho a expresar sus opiniones, sus puntos de vista, la lucha política, en otras palabras, es un derecho de todo el mundo. Pero esta gente de este canal de TV, se metieron abiertamente en las conspiraciones y está más que claro su papel en el golpe de Estado contra Chávez, que no era solo un golpe de Estado, era un plan para asesinar a Chávez. Y realmente fue un soldado, un soldado que sentía admiración por Chávez, que es quien realmente le salva la vida, él saca el mensaje de que está vivo, que no ha renunciado y que está vivito y coleando todavía. Y eso impide que asesinen a Chávez. Este canal de TV, los dueños de este canal, estaban totalmente metidos en el golpe y asesinato de Chávez, eso es verdad. Entonces Chávez esperó que se venciera la licencia, para no renovarla. Pasada de factura. No hay que creer que el asunto es tan así de cerrar un medio de comunicación, porque los totalitarios están en contra de la libertad de expresión. No es cierto. Ahora, otro asunto es cómo librar estas batallas políticas con un adversario tan agresivo. En Nicaragua tuvimos una experiencia en la década de los 80 que no dio resultado, dio malos resultados. Claro era una situación complicada, una situación de guerra. Y en las acciones de la defensa, hubo que aplicar censura, hubo que cerrar un medio, en el derecho de la legítima defensa del poder. Pero los resultados fueron un tanto contraproducentes. Tal parece que algunas batallas hay que ganarlas dando la pelea, dándola en el terreno político, dándola en el terreno ideológico, de la lucha de las ideas. La experiencia política, parece enseñar, o la experiencia histórica, parece enseñar que hay cierto tipo de batallas que no se pueden ganar con decisiones así determinantes. Tal pareciera que a veces hay que entrar en un proceso muchísimo más complicado, más complejo, éste de la reconquista de la conciencia de la gente, la lucha contra el veneno de la derecha, de sus medios, de la manipulación... El viernes comencé a darles algunos datos y tal vez seguimos un ratito con eso que comenzamos el viernes. Miren, la libertad de información, a final de cuentas, ¿cuál libertad de información, cuál libertad de información? El caso es similar a lo de libre mercado, ¿cuál libre mercado? el asunto es más complicado que el asunto de la simple libertad de... Les decía yo el viernes pasado, viendo el trabajo de este periodista, y les hacía ver con absoluta claridad, Ricardo López Dusil, cómo desde hace 25 años, cuatro de cada cinco mensajes en el mundo, provienen de los EEUU. Cuatro de cada cinco mensajes en el mundo. Ellos controlan el 71.5% de todos los programas. Les decía que de cada 100 palabras de información internacional que se difunden en América Latina, de cada 100 palabras, 90 provienen de cinco centros donde jerarquizan, organizan, seleccionan, aquello que se puede decir y cómo se va a decir, aquello que se puede informar y cómo se va a informar. De las 300 grandes empresas de la información y de la comunicación, la mitad de ellas son norteamericanas. Entonces, este asunto de la libertad de expresión, realmente hay que ponderarla y ponerla en su justa dimensión. Ese es un problema complicado, y como digo, a veces parece que no se llega a resolver con determinadas medidas. Nos enseña ese periodista, cómo se logra realmente manipular, controlar, la opinión de la gente. Y cuenta él, recordando a alguien que sabe, porque ese sí sabe, Noam Chomsky, cuenta que la primera gran operación moderna con el uso de los medios y todo eso para orientar la conducta, las opiniones de la gente, en una determinada situación, dice que comenzó cuando allá en 1916, el entonces presidente de los EEU. Wildrow Wilson, que además tiene una aureola de gran pacifista y además tenía algunas buenas intenciones con lo que fue el antecedente de las Naciones Unidas, que se llamaba la Sociedad de Naciones, Wilson jugó un papel en eso Pero resulta que Wilson quería que los EEUU se metiera a la guerra, la primera guerra mundial. Y la mayoría la amplísima mayoría de la opinión norteamericana, -recuerden, primera guerra mundial, estoy hablando- no querían meterse con la guerra, ellos no querían saber nada de la guerra, no querían meterse. Esa era la opinión ampliamente mayoritaria del pueblo norteamericano en aquel entonces. Pero había otros intereses, otros intereses que sí querían que los EEUU se metieran a la guerra, entre ellos el propio presidente de los EEUU Wildrom Wilson. Y entonces, organizaron una comisión, y esa comenzó a trabajar. En cinco meses había completamente cambiado la opinión de la gente. Todo mundo estaba dispuesto a ir a la guerra. Propaganda, medios, mensajes... la libertad de expresión. Y convertían a la opinión publica norteamericana en una de las más belicistas. Y terminada la guerra, usaron los mismos procedimientos para alimentar en la gente un sentimiento anticomunista que terminó con aquellas caricaturas, comunistas come-niños, asesinos, con un cuchillo entre los dientes. La misma lógica. Y con esos mismos procedimientos, comenzaron la cacería contra los dirigentes sindicales, en los EEUU. La libertad de expresión. Y entonces, este periodista, recuerda entre otras cosas que así comenzó la cosa en tiempos modernos, recuerda también que todo el negocio llamado de las relaciones públicas que produce más de un billón de dólares, -estamos hablando de dos veces miles de millones de dólares- le sirve también para saber hacer las cosas, es que tienen los especialistas de la comunicación, las empresas para vender las imágenes, hacer las imágenes, y destruir las imágenes. Negocio fabuloso también iniciado desde allí. Y el periodista nos cuenta también cómo se manipulan todas las cosas y como él estaba hablando, les contaba ayer, en una audiencia de una conferencia islámica. Entonces, dice, ahora de manera deliberada se ha hecho con un propósito claro, Islam, Musulmanes, tienen una connotación terrible, peyorativa. Y resulta que se reclaman del Islam, de esa creencia, de esa religión, a ver, para no faltar aquí a los datos, 1.200 millones de habitantes del planeta, una quinta parte, uno de cada 5 habitantes se reclaman del Islam. Ahora, ¿cómo es posible que les pongamos ahora en el mismo plan? Todos son malos, todos son terroristas, todos, musulmanes, son... el estereotipo creado por esos poderosos medios de comunicación. Y recuerda el periodista, cómo se vende otro esquema, otro cliché en la construcción de ese imaginario, de esas cosas que podemos ir imaginando. Entonces resulta que musulmán y árabe... entonces, todo árabe es musulmán y todo musulmán es árabe, y los árabes son malos. Y realmente los árabes, que efectivamente la mayoría de ellos son musulmanes, pero los árabes son menos del 20% de los musulmanes en el mundo, son menos del 20%. Ysin embargo, musulmán y árabe, árabe y musulmán, van juntitos, van juntitos. Y nos muestran, es ciertísimo eso, cómo cambian las visiones de la imaginación y las ideas, de la gente en el mundo. Dice –recuerden ustedes– "hace 50 años apenas, cuando hablábamos del mundo árabe, ¿de qué hablábamos? De las Mil y Una Noches, la sensualidad, el baile, la danza de las mujeres, el harem, esa era la imagen que teníamos del mundo árabe. Ahora nos han creado una imagen de los árabes, terroristas". Es una capacidad absolutamente terrible, la más conocida de esas mentiras es el sufrimiento, esa crueldad de la guerra de Irak, montada sobre una causa, sobre una razón que jamás existió, sobre una mentira y siempre... y todo el mundo al comienzo, dispuesto a apoyar la cosa. Y eso es construido desde realmente un poder mediático descomunal. La libertad de expresión. Y es que aquí hay un combate, aquí hay una lucha y efectivamente hay que discutir cuáles son o no son mejores procedimiento para librar las batallas que tienen que ver con asuntos ideológicos, con asuntos que tienen que ver con motivación de la conciencia de la gente. Y el periodista sigue y después recuerda cómo, por ejemplo, cada vez que hablan de un religioso chiíta, por ejemplo, que frecuentemente sale, algunos nombres ustedes ya los conocen, y dice él. Cada vez que hablan de un religioso chiíta agregan la palabra "radical" y entonces parece que todos los religiosos chiítas son radicales, extremistas, son terroristas. No pueden decir el religioso chiíta, no, no, el religioso chiíta radical. Y se va construyendo la imagen. Como indica él y efectivamente es cierto, eso comenzó, yo recuerdo muy bien eso, en el Líbano, una guerra civil, que es la fórmula más sencilla para decir lo que quiero ilustrar, hace 17 años y entonces, el Hezbolah que era una de tantas agrupaciones que habían ahí, era siempre, los terroristas, los terroristas. Y había otra fracción que esa era alimentada por occidente, alimentada por Israel, financiada con armas, etc., de ellos, que se llamaba el Ejército del Sur...no recuerdo cómo y entonces siempre los medios hablaban del enfrentamiento del ejército con los terroristas de Hezbolah. Y los dos eran dos fracciones en un conflicto mucho más complicado donde habían otros grupos, pero uno, leyendo siempre los cables, el ejército libanés enfrentó a los terroristas de Hezbolá...e iban creando, te quedaba la idea, de que había una fuerza institucional estatal, que se llamaba el ejército, que se enfrentaba con una fuerza irregular de terroristas. Y como ese mensaje se lanzaba y se repetía a todo el mundo, a todo el mundo, acuérdense, de cada 100 palabras, 90 las ponen ellos, de cada 100 mensajes... ellos los elaboran, los difunden. Por suerte hay medios, como La Primerísima, que permite contrarrestar esto, que está desde una perspectiva crítica, pero si no, imagínense ustedes, si no existiera la posibilidad de esta radio, sólo repitiendo y repitiendo los mensajes de estos medios... La libertad de expresión. Los terroristas. La otra cosa, dice, -es que me encanta porque es un periodista el que habla- y si efectivamente nosotros vemos la inmensa mayoría de la afirmaciones sobre la guerra de Irak, nos hablan de los enfrentamientos del ejército norteamericano, o de las fuerzas de seguridad iraquíes, contra los terroristas, contra los terroristas, y así van, todo el tiempo. Nunca nos dicen por ejemplo, las fuerzas de ocupación o las fuerzas invasoras, no existe, o las fuerzas de la resistencia... o chocó la resistencia iraquí contra las fuerzas invasoras o las fuerzas de ocupación norteamericanas. No existe. El 90 de cada 100 mensajes... esa es la tónica, ese es el acento, ese es el énfasis. Y así entonces, se van modelando las conciencias, se van modelando las actitudes. Y yo quiero decirles, porque hablemos claro, en ese patín estaba ese canal venezolano. Comprometido totalmente con los planes del golpe y del crimen contra Chávez. Ahora, efectivamente yo pienso, yo creo que... -pero uno no puede ponderar desde aquí- pero sí podemos hablar de nuestra experiencia. La nuestra fue muy negativa, cuando se aplicaron de manera drástica los cierres, las censuras de... a veces hay que usar otros procedimientos, lo que pasa es que a veces la urgencia de la defensa crea problemas. A veces, el adversario también nos induce al error. Y hay una batalla política y una batalla ideológica, de conquista de las conciencias que no va a ser fácil. Porque cambiar estas cosas que hemos venido mostrando desde el viernes, cambiar estas cosas de cómo nos crean a nosotros, nuestras ideas, nuestros valores, nuestro mundo imaginario, construido artificialmente por estas fuerzas. Cambiar, combatir eso, no es sencillo. Es una batalla más complicada que abrir o cerrar unos medios de comunicación. Es una contradicción entre la necesidad de defenderte, y la necesidad de conquistar más conciencias. Ahora, claro, todos estos poderes que controlan todos los mensajes en todo el planeta están contra Chávez. Nosotros no nos vamos a sumar a ese cortejo. Aunque sí estamos dispuestos a discutir, y creemos que sí hay que discutir cuáles son los mejores procedimientos para ciertas batallas políticas.

Descarga la aplicación

en google play en google play