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Los desempleados nicas ya no van a Costa Rica: el objetivo ahora es trabajar en El Salvador

Por Diego Méndez, LaVoz.com. Desde San Salvador. | 30 de Mayo de 2007 a las 00:00
El Salvador solía ser un puente para miles de emigrantes indocumentados en su anhelo por llegar a los Estados Unidos. Ahora la historia está cambiando y muchos deciden quedarse atraídos por "los dólares salvadoreños". Los hondureños, nicaragüenses y guatemaltecos figuran al tope de una reciente lista de extranjeros con permiso de trabajo y de inmigrantes indocumentados deportados, dijo a la AP el subdirector general de Migración, Pablo Nazer. "Son atraídos por la economía dolarizada y sólida. Es bueno para todos (tener un trabajo), pero mientras éste se realice bajo el marco legal", señaló Nazer. Aseguró que a los centroamericanos se les ha extendido el mayor número de permisos para labores agrícolas, construcción y de servicios, establecimientos comerciales y pequeñas tiendas establecidas en las regiones este y oeste del país. "Me costó un poco la adaptación, pero tengo trabajo que me ayuda a mantenerme", dijo Carlos, un nicaragüense de 38 años, que prefirió omitir su apellido por temor a una deportación. Es originario del Puerto de Corinto, en la costa oeste del Pacífico nicaragüense. Relató que aprendió mecánica con la ayuda de amigos y en algún momento pensó en regresar a su país, pero luego decidió quedarse "por completo", atraído por los "dólares salvadoreños". El Salvador se convirtió en enero de 2001 en el tercer país latinoamericano en aceptar el dólar para transacciones diarias después de Ecuador y Panamá. La medida fue adoptada nueve años después de la firma de un acuerdo de paz que en 1992 puso fin a 12 años de una guerra civil interna que dejó unos 75.000 muertos. Muchos salvadoreños huyeron del país durante el conflicto, la mayoría a los Estados Unidos, quienes poco a poco se fueron llevando a sus familiares reduciendo así la mano de obra en algunas zonas del país, donde han quedado niños y mayores de edad que ahora viven de las remesas familiares. Se estima que en Estados Unidos residen unos 2,5 millones de salvadoreños entre legales e ilegales, que en el 2006 enviaron 3.315 millones de dólares en remesas familiares. La mayoría de inmigrantes hondureños y nicaragüenses indocumentados son jóvenes. Unos tienen un par de años de residir en el país y otros llegaron en los últimos meses atraídos por el dólar. Nicaragua y Honduras son los más pobres de Centroamérica, según los organismos financieros internacionales. "No hay necesidad de viajar tan lejos para alcanzar el sueño americano", dijo el nicaragüense Carlos, que aseguró gana un promedio de entre 10 y 20 dólares diarios, que le permite vivir con su compañera salvadoreña y enviar "un poco de ayuda" a sus padres y hermanos en Puerto Corinto, donde ganaba a diario unos tres dólares. Francisco Varela, un hondureño de 36 años que es responsable de los trabajadores extranjeros en una compañía azucarera local, dijo a la AP recientemente que los hondureños llegan a trabajar a El Salvador "por los buenos precios y los dólares que los entusiasman". "Lo que allá se gana en tres días, acá en El Salvador se gana en medio día, porque nos pagan en dólares, por eso todos quieren venir a trabajar, por los mejores salarios", manifestó. El subdirector de migración aseguró que debido a la necesidad de mano de obra, muchas empresas ligadas al sector agrícola viajan hasta Honduras y Nicaragua para realizar contrataciones y posteriormente les gestionan sus permisos de trabajo. Dijo que un número desconocido de hondureños y nicaragüenses ingresan ilegalmente al país por distintos "puntos" ciegos de la región este. Expresó que no se tienen cifras concretas del ingreso de ilegales, pero que en 2006 fueron expulsados 725 inmigrantes indocumentados, entre los que destacan 271 nicaragüenses, 201 hondureños, 107 mexicanos y 43 guatemaltecos. Los nicaragüenses también están al frente de una lista de autorizados con permisos de trabajo con 908, seguidos de 771 hondureños, 552 guatemaltecos. Nazer puso como ejemplo que en el caso de la corta de caña de azúcar de 300 trabajadores el año pasado se incrementó a casi 1.500 este año. Un 60% son nicaragüenses y el resto hondureños. El pago promedio en la corta de caña de azúcar en este país ronda entre los 12 y 15 dólares diarios cuando en los vecinos países alcanzaría los tres dólares. Señaló que el ingreso de inmigrantes aumentaría en los próximos meses tras el anuncio de Estados Unidos y Brasil sobre que El Salvador estará al frente de un plan piloto para la producción de combustible alternativo a través de la caña de azúcar. El anuncio ha generado buenas expectativas entre los agricultores que han aumentado la siembra de caña de azúcar.

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