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Yiye Ávila a la morada eterna

San Juan, Puerto Rico. Agencias. | 29 de Junio de 2013 a las 12:30
Yiye Ávila a la morada eterna

Los restos del evangelista José Joaquín Ávila Portalatín, conocido como "Yiye Ávila", fueron expuestos en la Iglesia de Dios Pentecostal en el municipio de Camuy y sus feligreses, familiares, amigos y curiosos le dieron el último adiós.

Ávila murió el viernes en su residencia del pueblo de Camuy a tempranas horas de la mañana a la edad de 87 años.

El alcalde de Camuy, Edwin García Feliciano, sostuvo que "su humildad. Era un hombre muy humilde. Tuvo a su disposición todo lo que cualquiera hubiera deseado y utilizado para beneficio propio. Sin embargo, Yiye, siempre fue el mismo. La misma persona sencilla que se relacionaba con todo el mundo, deseando a todos el mismo bienestar y las mismas bendiciones".

Ávila Portalatín, quien estuvo delicado de salud, dedicó más de 50 años de su vida a la predicación y la expansión del Evangelio. Su labor cristiana trascendió fuera de Puerto Rico, tocando almas en tres continentes a través de la radio, cruzadas internacionales y su red televisiva La Cadena del Milagro.

El evangelizador nació en Camuy el 12 de septiembre de 1925. Antes de dedicarse al evangelio y fundar el Ministerio Cristo Viene, trabajó por 23 años como profesor de química y biología en la escuela superior José Julián Acosta en su pueblo natal. "Era reconocido por ser un gran maestro y un hombre que tenía una conexión con Dios genuina", manifestó uno de sus exalumnos, el expresidente de la Federación local de Atletismo, Luis Rivera.

Rivera recordó que un día del año 1964 Ávila Portalatín culminó la clase de Biología y se fue a su casa a orar. Regresó a la escuela hablando en otra lengua. "Aquel comportamiento era raro para algunos, pero nosotros sabíamos que era su conexión con Dios", dijo.

Ávila Portalatín no solo se destacó en el magisterio. También brilló en el mundo deportivo como fisiculturista y pelotero, tanto así que obtuvo el título Mr. Puerto Rico en 1952 y el de Mr. Norteamérica en 1954. Además, dejó su huella en la clase A y AA con el equipo Camuy Arena, donde fue el tercer bate y jugó tercera base y guardabosque.

Una artritis reumática crónica detuvo su carrera deportiva. En la década de 1960 fundó su ministerio, que extendió a República Dominicana, Estados Unidos y Centroamérica. Su discurso se caracterizó por proclamar la venida de Jesús.

No estuvo exento de dolor, pues sufrió la muerte violenta de dos de sus tres hijas. Pero ni el dolor ni la enfermedad lo alejaron de su misión, que lo llevó a ser autor de 20 libros y proclamar al mensaje a través de la Cadena del Milagro, que transmite vía satélite a sobre 90 países.

Por su admirable trayectoria, el año pasado el Senado bautizó uno de sus salones de conferencias con su nombre. "Su legado dejó miles de vidas convertidas al Señor y organizaciones eclesiásticas agradecidas", manifestó el reverendo William Hernández.


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