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Independencia política

Caracas. Por Luis Britto García, YVKE Mundial. | 17 de Julio de 2013 a las 08:16

Estados libres, soberanos e independientes. Esta ruptura viene por una parte del gobierno español, cuyo Rey ha abdicado ante el invasor francés, pero por la otra, y más importante, se sustenta en la soberanía del pueblo y emancipación social. Para justificar el fin de un orden y el comienzo de otro, los asambleístas que declaran la Independencia Absoluta de Venezuela el 5 de julio de 1811 recurren a argumentos de la modernidad, propios de Hobbes y Rousseau: la autoridad deriva de un pacto, que puede ser roto por incumplimiento de las partes.

Y así, proclaman en el Acta de Independencia que "en uso de los imprescriptibles derechos que tienen los pueblos para destruir todo pacto, convenio o asociación que no llenan los fines para que fueron instituidos los gobiernos, creemos que no podemos ni debemos conservar los lazos que nos ligaban al gobierno de España, y que, como todos los pueblos del mundo, estamos libres y autorizados para no depender de otra autoridad que la nuestra, y tomar entre las potencias de la tierra, el puesto igual que el Ser Supremo y la naturaleza nos asignan y a que nos llama la sucesión de los acontecimientos humanos y nuestro propio bien y utilidad".

"Nosotros, pues, a nombre y con la voluntad y la autoridad que tenemos del virtuoso pueblo de Venezuela, declaramos solemnemente al mundo que sus Provincias Unidas son, y deben ser desde hoy, de hecho y de derecho, Estados libres, soberanos e independientes y que están absueltos de toda sumisión y dependencia de la Corona de España o de los que se dicen o dijeren sus apoderados o representantes, y que como tal Estado libre e independiente tiene un pleno poder para darse la forma de gobierno que sea conforme a la voluntad general de sus pueblos, declarar la guerra, hacer la paz, formar alianzas, arreglar tratados de comercio, límites y navegación, hacer y ejecutar todos los demás actos que hacen y ejecutan las naciones libres e independientes".

Tremoleó la bandera de la Libertad e Independencia. El borrador que expresa estas razones es leído, aprobado y suscrito el día siguiente a las tres de la tarde. Los asambleístas recorren gozosos plazas y calles de la ciudad, incitan al arzobispo Narciso Coll y Pratt a manifestar el debido júbilo por la ocasión, y según testimonia fray Juan Antonio Navarrete, el generalísimo Francisco de Miranda "...tremoleó la bandera de la Libertad e Independencia como teniente general de las Tropas Caraqueñas...". Grupos recorren las calles dando vivas a la Independencia, desgarrando y arrastrando enseñas realistas y retratos de Fernando VII.

Igualdad y libertad ilimitadas. El mismo día son arrestados varios pardos que se reunían bajo el comando de Fernando Galindo para discutir, según Juan Germán Roscio, "las materias de gobierno y de la igualdad y libertad ilimitadas". En otros sitios la reacción es más contundente. En Los Teques se sublevan algunos pulperos canarios, más de una decena son ejecutados. En Valencia pardos y negros protagonizan saqueos.

Numerosos esclavos se toman la libertad por sus propias manos, o por sus propios pies, a tal punto que el 26 de julio el Supremo Poder Ejecutivo organiza una milicia para capturarlos, en cumplimiento de un bando en el cual expresa: "La esclavitud honrada y laboriosa nada debe temer de estas medidas de economía y seguridad, con que el Gobierno procura el bien de los habitantes del país". Alarmados por la inestabilidad social, los notables de Valencia se sublevan contra la Junta en diciembre. La libertad no conoce límites: desde el comienzo la Independencia política plantea la emancipación social.


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