Escúchenos en línea

La derecha criolla avergüenza a Nicaragua, por Julio López Campos

Transcripción del programa Causa y Efecto, de Radio La Primerísima. Colobaración de María Luisa Atienza. | 4 de Junio de 2007 a las 00:00
Este lunes inicia una visita a los EEUU el Jefe del Ejército de Nicaragua, el general Omar Halleslevens y sin duda es un viaje de mucha importancia, puesto que va en su condición de jefe del Ejercito de Nicaragua. Y está muy bien que vaya Halleslevens, aceptando una invitación de visitar a algunos homólogos allá en el Ejército norteamericano. El problema no es, ni nunca ha sido, que se tengan contactos, que se tengan relaciones y, por qué no, que en algunos ámbitos puedan haber cooperación, en asunto de catástrofes naturales, en apoyos en la lucha contra el narcotráfico. Que pueda haber, incluso cooperación para mejorar un poco los medios del Ejército, para éstas u otras misiones. Quienes pusieron obstáculos a estas relaciones en el pasado, fueron los EEUU. A mí me parecería totalmente absurdo que ahora pudieran aparecer algunos sandinistas diciendo que ésta es una traición, que cómo se va a ir donde el ejército enemigo de la humanidad... no tendría eso absolutamente ningún sentido, estaría totalmente fuera de la vida misma, fuera de las circunstancias históricas. De manera que nosotros tenemos que ver con normalidad, como parte de las relaciones de instituciones que comparten el mismo hemisferio, que el Jefe del Ejército dialogue con sus homólogos norteamericanos. Los problemas nunca son los del diálogo, los del contacto, los de la relación. Los problemas son siempre el contenido de las relaciones. Eso es lo decisivo, lo importante. Y en este caso nosotros no tenemos absolutamente por qué dudar que las posiciones básicas, de principios, establecidas sobre el marco del orden jurídico de la Constitución nicaragüense, de las leyes que rigen al Ejército, que le dan primacía a la naturaleza de sus misiones de la defensa de la soberanía nacional, de la integridad territorial, el expediente mismo del Jefe del Ejército, de sus altos mandos, de apego a la soberanía... Todas esas cosas, sin duda, deben hacernos ver que ese tipo de vínculos, de contactos, lo único que debería resultar, son relaciones sanas en el ámbito del respeto mutuo, el respeto a la soberanía, la no injerencia en los asuntos de cada uno de los Estados en cuestión. En fin, una cosa constructiva, saludable y positiva. Sería una inmensa estupidez comenzar a decir ahora ¿y cómo va a ir ahora el Jefe del Ejército allá, a hablar con aquellos que nos han agredido, que están destruyendo a otros pueblos? No se correspondería con la lógica de las necesidades mismas de la Historia.

La dócil derecha proyanki

Pero ¿por qué menciono esto? Lo menciono por que el Presidente de la República, salió también de gira. Y entonces, hay una reacción de la derecha nicaragüense, una reacción de políticos como Eduardo Montealegre, que de manera totalmente dócil, se someten, y se sitúan en la misma línea de argumentos de la administración del señor Bush. Aquella idea, aquella concepción maniquea, dualista, aquella visión de los westerns norteamericanos, los buenos y los malos. Aquella malévola y malintencionada definición internacional de los Estados que establecía que algunos forman parte de lo que ellos quieren llamar el Eje del Mal. Y en ese eje del mal, la administración norteamericana sitúa al gobierno del presidente Chávez, al gobierno de Irán, el de Trípoli, allá en Libia, bueno, y también, obviamente a los coreanos del Norte. Y entonces, aquí aparecen estos políticos repudiando, rechazando, el que el presidente de Nicaragua visite estos países, entre los que, desde luego, también está incluida Cuba. Realmente es lamentable que políticos como éstos, como Montealegre, que incluso aspiran en convertirse en los jefes de Estado, en los presidentes de nuestro país, sean tan dóciles, tan... la palabra común, la palabra ordinaria, es el servilismo. Pero lo peor del caso es la ignorancia, la falta de moral. Creo que también hay ignorancia, estoy convencido, porque oyendo lo que dicen, uno no puede menos que convencerse que hay también mucha ignorancia. Seguramente al ratoncito Montealegre nadie le ha enseñado mucho de qué cosas son las bases en que se establecen las relaciones entre los Estados, no de ahora, sino hace muchísimos años. Los gobiernos, no solamente tienen la necesidad, sino de alguna manera también, la obligación de establecer vínculos, desarrollos de las relaciones políticas, económicas, comerciales, independientemente de la naturaleza del régimen político, económico, o social, que reina en un determinado país. Todo el mundo tiene derecho a establecer las relaciones que estime necesario, que considere útil, que considere conveniente. Y nadie, nadie, tiente por qué interferir, mucho menos desde fuera, en esas decisiones, que deben seguir siendo autónomas, de los gobiernos y de los Estados, ¿por qué tendría que ser Condoleezza Rice, en el departamento de Estado, el jefe del Pentágono, el jefe de la Casa Blanca, quienes deberían decir al presidente de Nicaragua qué países puede o no puede visitar en el planeta? Además de que eso sería una estupidez, sencilla y llanamente, sería un desconocimiento y una violación automática de una de las más viejas premisas del orden jurídico internacional, del derecho internacional. Recuerdo, durante la dictadura somocista –y seguramente y mucha gente no lo sabe– los pasaportes entonces, tenían en la contraportada un enorme sello que decía: «este pasaporte no es válido para viajar a los siguiente países». Y comenzaba el listado. Todos aquellos países que los EEUU les parecían que eran de orientación comunista, de esto, lo otro, los nicaragüenses tenían prohibido viajar, es decir, tu pasaporte no te lo permitía. Si yo quería ir a China, no podía ir, tenía que buscar una manera clandestina de ir. Si quería ir a Checoslovaquia no podía, a Cuba, tampoco. El pasaporte decía en un gran sello: este pasaporte no es válido para viajar a los siguientes países: y salía todo el listado. Esa es la mentalidad de los Montealegre y de la gente de derecha, cuando dicen que el presidente de Nicaragua no tiene por qué ir a Cuba, no tiene por qué ir a Venezuela, que no debe ir a Libia, muchísimo menos allá, donde el gobierno iraní, únicamente porque a los gringos les parece que esos países, para ellos, forman parte de lo que ellos llaman el Eje del Mal. ¿Y usted se ha preguntado alguna vez por qué ellos le llaman a esos países el eje del mal? ¿Se ha preguntado usted por qué Bush y su gente, llaman a esos países el eje del mal, sabe por qué? ¿sabe cuál es la razón, la única razón, por la cual le llaman el Eje del Mal? Es porque ellos lo dicen, porque ellos quieren. Pero si usted les pregunta con seriedad, dennos ustedes las razones por las cuales...? Porque yo quiero, porque yo digo. Esas son las únicas "razones". El problema no es tener las relaciones. El problema es el contenido de esas relaciones. ¡Ah! Si ustedes me dicen, el presidente Ortega declaró allá en Irán que el gobierno de Nicaragua aprueba el uso de la energía nuclear o atómica, allá en Irán, con el propósito de construir armas nucleares, yo inmediatamente salgo apoyando la posición de condena. Porque efectivamente pienso que no le corresponde a los intereses no sólo de Nicaragua, sino de nadie en el planeta, que se siga usando la energía nuclear con fines destructivos, con fines militares.

Derecha que no merece ningún respeto

Pero eso es válido no sólo para Irán, para todo el planeta, para todo el mundo, para los EEUU, para Rusia, para Canadá, para Japón. Que usen la energía nuclear, pero con fines pacíficos. Y todos los ciudadanos del planeta debíamos oponernos a que se use la energía nuclear con fines de destrucción. Uno puede oponerse a ese tipo de contenidos, a ese tipo de resultados, pero no puede uno decir, es que no puede ir ahí, no debe ir ahí. Y lo peor de todo, lo más triste de todo, es que estos supuestos candidatos a gobernar este país, dicen como principal argumento de su posición, que no se debería ir a Caracas, que no se debería ir a Trípoli o a Teherán, o a La Habana, porque eso disgusta a la administración norteamericana. ¿Habráse visto, gente como Montealegre, que aspira a ser presidente de una nación independiente, de una república soberana, que tiene y debe ser autónoma, diciendo que no se pueden visitar tales y cuales países, porque eso "disgusta" a los EEUU? Digo, si esos son los precandidatos aquí a la presidencia de la república, saque usted las conclusiones. Digo, es realmente gente que no merece de nuestra parte, digo, como ciudadanos nicaragüenses, ningún respeto. Y como ciudadanos de este planeta, resulta realmente vergonzoso, y sobre todo, cuando tienen la pretensión de gobernar este país. ¡Que vaya Daniel Ortega donde quiera ir! De lo que nosotros tenemos que estar pendientes, es de cuáles son los resultados, cuáles son los contenidos de esas relaciones. ¡Ah!, si nos hacen perder soberanía tenemos que decir que no, que no lo compartimos. Pero si nos ofrecen cooperación en términos concesionales como la que nos hace el gobierno de Venezuela ¡bienvenida sea! ¿Quién en el mundo te está ofreciendo ahorita el petróleo en esas condiciones en que Venezuela se la ofrece generosamente a Nicaragua? ¡Nadie! ¡Cómo vamos a decir que no! Lo que tenemos que decir que no, es a las pretensiones de Daniel y su gente, de querer administrar eso como un negocio privado. Ahí tenemos que oponernos. Eso tiene que ser una actividad dirigida por el Estado, supervisada por los organismos del Estado, y de la que se le debe rendir cuenta a los ciudadanos nicaragüenses. No puede ser el petróleo un negocio privado, aquí. De testaferros de Daniel, de amigos de Daniel, o de socios de Daniel, y van a hacer un negocio privado. No se puede. Pero cultivar esas relaciones con Venezuela, que ofrece los términos más generosos de una cooperación, claro que sí, vaya, vaya, y si quiere quédese allí gestionando por lo menos el petróleo para Nicaragua. Sería una inmensa gestión. ¡Ah! y si los iraníes nos ofrecen también? Si nos ofrecieran términos de cooperación similares a los que nos ofrece Chávez... El problema es que los EEU no están dispuestos a ofrecer ese tipo de cooperación. Porque si el gobierno del presidente Bush, nos ofrece términos concesionales para la cooperación, ¡hombre!, bienvenidos sean. ¡Ah! no, lo único que nos ofrece es que compitamos con la economía y con la agricultura nicaragüense en condiciones de igualdad de la nuestra con la de ellos. No, eso no puede ser.

Los propósitos de Venezuela

Pero así ven ellos las relaciones internacionales, Venezuela las ve diferentes, el presidente Chávez las ve de otro modo. Con propósitos políticos? ¡Si, claro que con propósitos políticos! El propósito político es buscar cómo las naciones de América Latina, unidas en un tipo de relación diferente de los CAFTA y de los NAFTA y de todas esas cosas, puedan encontrar maneras de encontrar una cooperación que sea realmente más complementaria. ¿Qué quiere decir eso? Buscar en cada economía las cosas que cada quien necesita, las cosas en que cada quien puede aportar. Fortalecer los puntos fuertes, resolver los puntos débiles de las economías más débiles. Y juntos, presentarse ante el mercado global, ante el mercado mundial, para encontrar mejores términos de relaciones comerciales. Eso no es un delito. Eso es bueno, eso es positivo. De manera que resulta grotesca, resulta humillante, resulta vergonzante para nuestro país que salga gente como Montealegre diciendo que no se pueden visitar estos países porque eso puede "disgustar" a la administración norteamericana, o "irritar" –miren qué cosa más terrible– es decir, tenemos que movernos, de manera de no irritar las faldas de Condoleezza Rice, o al señor presidente de los EEUU. Es realmente una inmensa estupidez. Fíjense qué contrastes, ¡qué contrastes! ¿verdad? Se ve mal que vayan por un lado y se condena o se aplaude que se vaya por otro. Las cosas son como son, de principios, para normar la conducta y en resumen, qué bien que vaya el Ejército allá a los EEUU, perfecto, vayan, y ojalá encuentren cosas que ayuden al Ejército de Nicaragua. Y qué bueno que vaya el presidente Ortega por aquellos lados. Ojalá que haya cooperación en términos favorables para este pobre país.

El caso Miranda

Un contraste interesante. Hubo en algún momento alguna inquietud por algunas reacciones que se produjeron luego de aquel, que ya se volvió famoso, programa de Esta Semana en el que salió este personaje, que cada vez se va volviendo menos agradable, el señor éste, Miranda, que luce muy mal que el presidente Ortega le diga señor, cuando fue su diputado, su alcalde, salió junto con él en conferencia de prensa de grandes visibilidades, entonces, decirle "señor" como que si no sabes quién es. Pero, en fin... Y entonces hubo algunas declaraciones como del cada vez más sorprendente diputado Gustavo Porras, en la que incluso amenaza al periodista responsable de ese programa, Carlos Fernando Chamorro, por haber sacado ese programa, e incitaba a investigar a Carlos Fernando, como a echarle la jauría. Esas son las declaraciones de Gustavo, y Gustavo, líder sindical, coordinador de los intereses populares y de las organizaciones populares, etc. Y claro, causaron alguna inquietud, porque de personas como Gustavo, uno espera actitudes distintas, diferentes, de mayor dignidad política, mayor sobriedad, más madurez, más independencia de criterio, digo, por los mismos orígenes y la naturaleza de las fuerzas que decís representar. Y entonces, aparece ese discursito pernicioso, agresivo, amenazante, y ahora su jefe, el presidente Ortega antes de irse, de manera inteligente, de manera prudente, de manera seria, dice: hay que investigar esa denuncia. Y ha dicho claramente: he dejado instrucciones a la Procuraduría, he dejado instrucciones a la Policía Nacional, para que se investigue la denuncia planteada en ese programa, sobre ese señor Miranda. Una actitud correcta. Una actitud positiva. ¿Qué va a pasar con esas investigaciones? Eso lo veremos en su momento, no tenemos por qué prejuiciar, vamos a ver qué pasa. Pero esa es la actitud a adoptar. ¡Qué contraste con la actitud de Gustavo Porras! Es que aquí nos están pasando... aquí está habiendo unas mutaciones extrañas, unas conductas raras de algunos compañeros. ¡Qué bueno que se investigue! Es lo menos que se puede hacer, cuando ocurre una cosa así en tu casa, en la Secretaría del Frente, de la que sos el Secretario General, en la casa que estás usando como casa de gobierno de la república, y se denuncian cosas como esa, lo menos que puedes decir, señores, investiguen, e investiguen a fondo. ¡Que bueno! Ojalá aprendan algunos, que después quedan en el ridículo, en un servilismo estéril, ¿acaso hay servilismo que no lo sea?

Descarga la aplicación

en google play en google play