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Después de los abusos sexuales del cura Dessi: ¡nunca jamás silencio!

Por Giorgio Trucchi, Asociación Italia-Nicaragua. Desde Managua. | 4 de Junio de 2007 a las 00:00
Humillados, acosados y señalados de traidores e ingratos por parte de la población, dos de seis los jóvenes que denunciaron en Italia los abusos sexuales a los que fueron sometidos por parte del sacerdote italiano Marco Dessi, decidieron hablar y convocaron a una conferencia de prensa. Los muchachos, a pesar de los repetidos abusos comprobados en el juicio, hallaron la fuerza para denunciar lo que habían sufrido por años. Actualmente, los otros muchachos siguen permaneciendo en Italia. Regresar a Nicaragua para Óscar Santos y Luis López no fue tan fácil. Amparados por el "Grupo de jóvenes que creemos en otros jóvenes", revelaron la situación que están viviendo a su regreso a Nicaragua, dominada por el rechazo de la sociedad chinandegana, y para invitar a los otros jóvenes víctimas de abusos sexuales a no callar y denunciar lo que han sufrido. Dessi trabajó durante más de treinta años trabajó en Chinandega manejando proyectos humanitarios y sociales en la ciudad de Chinandega, principalmente dirigidos a niños y adolescentes. El pasado 23 de Mayo, ha sido condenado a 12 años de cárcel por un tribunal de la ciudad italiana de Parma, tras ser encontrado culpable por abusos sexuales a algunos de los niños que formaban parte de la comunidad de Betania. Además, a Dessi le encontraron más de 1,400 fotografías en su computadora descritas por las autoridades como material pedófilo y pornográfico. La condena a 16 años, solicitada por la parte acusadora, fue reducida a 12 por la aplicación del descuento de pena que prevé el ritual abreviado del sistema judicial italiano. Dessi tendrá también que pagar una cantidad de 100 mil euros a tres de los seis jóvenes que se constituyeron parte civil en el juicio, mientras que para los otros tres denunciantes, el fiscal Lucia Russo reconoció que los hechos ya habían prescrito. Cuando en diciembre estalló en Nicaragua la noticia de la detención del Padre Dessi, muchas de las personas involucradas en los proyectos de Betania y el Coro de Getsemani se levantaron en defensa del sacerdote, llegando también a amenazar a los seis jóvenes. En su pronunciamiento, al que dio lectura el joven Salomón López, se afirma que no importa si son "seis, doce o veinticuatro los años de cárcel. No importa la cantidad de euros de indemnización, porque el daño físico, emocional y psicológico es para toda la vida y no tiene precio". "Por eso –continúa la nota–, el grupo de jóvenes sobrevivientes a los abusos sexuales del padre Marco Dessi manifestamos nuestra conformidad con los resultados del juicio, por el precedente que este deja a nuestra sociedad de no callar frente a los abusos sexuales, así como de no dejar impune al abusador, sea quién sea. Sabemos que esto es sólo el comienzo de un proceso al que debemos enfrentarnos en nuestra batalla diaria en busca de una sanación espiritual y psicológica. Iniciamos por lo correcto, que es haber tomado la decisión de hablar para no seguir siendo víctimas y evitar que otros niños, niñas, adolescentes y jóvenes sean dañados por el abuso sexual". Salomón López recordó también como, además de las dificultades experimentadas durante el juicio, ahora les toca enfrentarse "a una realidad más violenta que el abuso sexual, es decir a la reacción de nuestra sociedad, la cual nos ha convertido en victimarios del Padre Dessi, aferrándose a su inocencia por creencias religiosas o por favores recibidos en el pasado. Estamos sufriendo un nuevo abuso, el rechazo, la condena social y vivimos una revictimización por parte de la sociedad y nos niegan el derecho a la libertad de expresión. Amigos, vecinos, compañeros de trabajo, religiosos, nuestro gobierno, los medios de comunicación locales, organizaciones que trabajan con el tema de la niñez y adolescencia y en algunos casos, hasta nuestras familias, nos han dado la espalda y se han pronunciado acusándonos de vándalos, oportunistas, mentirosos y malagradecidos. Nos han mostrado su odio por defender una causa que es justa para toda la sociedad. Queremos que sepan que no hemos creado un problema, sino que le estamos dando solución a un problema que se mantiene escondido tras imágenes, creencias, doble moral y el poder". Los jóvenes expresaron su rechazo al abuso sexual, a la impunidad del abusador, a los comentarios irresponsables de algunos medios de comunicación locales y de parte de la población. Rechazaron también los comentarios de algunos sacerdotes, quienes se han dado a la tarea de minimizar el daño que les infringió Dessi, pues según dicen, han sido mucho más las obras sociales que realizó en Chinandega. "La iglesia está asumiendo que el querer quitarse la vida por sentirse basura, usado, dominado, no vale nada comparado con las obras materiales. Para la iglesia, para nuestra sociedad y los medios de comunicación locales, parece que nuestras vidas no valen nada", terminó Salomón López. Muy dura y sincera fue también la intervención de Óscar Santos, uno de los jóvenes que viajaron a Italia para denunciar al sacerdote Dessi. "Lo que tuvimos que vivir ha sido duro, muy duro y no es fácil hablar de ello. Invitamos todos a que tengan respeto, comprensión y tolerancia. Nosotros, los jóvenes sobrevivientes al abuso sexual, tenemos el derecho a poder vivir en paz. A la iglesia católica quiero recordarle que en los meses pasados hasta se celebraron vigilias rezando por el padre Marco Dessi, pero nadie hizo lo mismo para nosotros". "Un día se me acercó una señora y me dijo: «!Pobrecito el padre Dessi!» ¿Y yo qué? ¿Yo no soy pobrecito por lo que he tenido que soportar? ¿Por los abusos que he sufrido? ¿Acaso no ha sido horrible ir a Italia y contar los detalles de lo que he sufrido al juez, a tanta gente y hasta darse cuenta que nos estaban amenazando de muerte si regresábamos a Nicaragua? La iglesia no rezó para nosotros. No somos héroes ni mártires, tampoco víctimas, ya no, y podemos caminar con la frente en alto e invito la sociedad a la tolerancia y comprensión, porque nuestro sufrimiento sólo lo puede entender quien ha sufrido un abuso sexual".

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