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EEUU aplica la estrategia terrorista de la contra en Irak

IBLNEWS | 12 de Junio de 2007 a las 00:00
El Ejército estadounidense ha decidido cambiar de estrategia en su lucha contra la red terrorista Al Qaeda en Irak, ante los pocos avances logrados hasta ahora, y ha pasado a armar a grupos radicales suníes que han prometido luchar contra la organización de Osama Bin Laden en este país, de la que fueron aliados en el pasado, según informó el diario The New York Times (NYT). La estrategia es arriesgada pero los comandantes estadounidenses aseguran que ya la han probado con éxito en la provincia de Al Anbar, al oeste de Bagdad, y han mantenido conversaciones con los grupos suníes en al menos otras cuatro zonas del centro y el centro–norte del país donde la insurgencia es especialmente virulenta. En algunos casos, los comandantes estadounidenses admiten que los grupos suníes son sospechosos de estar implicados en atentados contra las tropas norteamericanas, o de estar vinculados con los autores de los mismos, pese a lo cual se les ha estado suministrando armas, munición, dinero, combustible y otros suministros a través de unidades del Ejército iraquí. Según las fuentes consultadas por el NYT, los grupos suníes con los que se ha contactado mantuvieron relaciones en el pasado con Al Qaeda en Mesopotamia pero luego se desilusionaron de sus tácticas, en particular de los atentados suicidas que se han cobrado miles de civiles iraquíes. Ahora, a cambio del respaldo norteamericano, estos grupos suníes se han comprometido a luchar contra Al Qaeda y a suspender sus ataques contra las tropas estadounidenses. Incluso, en algunos casos, han prometido alertar a las tropas norteamericanas de la colocación de bombas en las carreteras y de otros artefactos explosivos. Según el NYT, la estrategia cuenta también con numerosos detractores, entre ellos altos oficiales estadounidenses, que consideran que equivale a armar a ambos bandos en una futura guerra civil en Irak. Estados Unidos ha gastado más de 15.000 millones de dólares en la creación del Ejército y la Policía iraquíes, cuyos 350.000 hombres son mayoritariamente chiíes. Al entregar armas a los grupos suníes, los detractores de la iniciativa temen que éstas puedan ser utilizadas en un futuro contra los chiíes, o incluso contra los propios norteamericanos. Según el diario, los comandantes estadounidenses sobre el terreno mantuvieron este mes un encuentro en Bagdad con el jefe de las tropas norteamericanas en este país, General David Petraeus, y con su "número dos", el Teniente General Raymond T. Odierno, quienes dieron su aprobación con reservas a que los comandantes negociasen con grupos suníes en sus zonas. Tras el éxito logrado en Al Anbar, el Ejército estadounidense pretende exportar ahora la estrategia a otras zonas predominantemente suníes como el bastión de Amiriya, en la capital; el llamado "Triángulo de la muerte" al sur de Bagdad, en la provincia de Babilonia; la provincia de Diyala, al norte y el este de la capital; y la provinica de Salahudin, también al norte, donde se encuentra la ciudad natal de Sadam Husein. Durante la reunión de los comandantes militares estadounidenses en Bagdad, se fijaron como condiciones para negociar con los grupos suníes el que sus combatientes se sometan a exámenes biométricos que incluyan la toma de las huellas dactilares y el escaneado de sus retinas. Además, se registrarán los números de serie de las armas entregadas, con el fin de poder seguir el uso que se da a dicho armamento.

Desestabilizar para controlar

Por A. Mondragón, La Tribuna Hispana

La estrategia de armar a un grupo de insurgentes para que éstos luchen contra otros insurgentes o el gobierno de un país, no es nada nueva dentro de las prácticas que ha realizado el gobierno estadounidense y que está ampliamente documentado. De los últimos treinta años sólo basta recordar, entre muchos casos, a los Contras en Nicaragua, para combatir al gobierno Sandinista; al propio Al Qaeda, para luchar contra las tropas soviéticas en Afganistán; a los kurdos en Irak, que se oponían al gobierno de Saddam Hussein; y al Ejército de Liberación de Kosovo, durante la guerra separatista de Yugoslavia en los años 90's. Al margen del objetivo evidente de esta estrategia, hacer que los "rebeldes" patrocinados por EE.UU. capturen el poder de un territorio o una nación, para emprender la "Democracia" —la falacia repetida infinitamente por Bush y sus predecesores— y convertirlo en un estado–cliente, otro de los objetivos —menos obvio— es sostener una desestabilización —vía una guerra civil— y hacer que el caos se convierta en una justificación para sostener la maquinaria militarista de EE.UU. Después de la desaparición de la Unión Soviética en 1991 y el fin de la Guerra Fría, la mayor preocupación del complejo de la industria militar estadounidense fue tener uno o varios "enemigos" que reemplazaran a la URSS y, en ese propósito el crearlos o apoyarlos —a través de los sistemas encubiertos de inteligencia— ha sido parte de la estrategia. Otro objetivo, particularmente en Medio Oriente y África, es que países con recursos importantes, como el petróleo, tengan gobiernos fundamentalistas que impidan el desarrollo económico y social de sus pueblos. En este sentido, la eliminación de gobiernos laicos o líderes progresistas (el argumento central de la película Syranna), también es parte del plan.

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