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El 65% de los que laboran en La Chureca son jóvenes, revela un estudio

| 14 de Junio de 2007 a las 00:00
De acuerdo a cifras oficiales, alrededor de 1,267 personas trabajan en la recolección de basura en La Chureca, ubicado en Managua, y de ellos, el 10% son niñas y niños, el 19% adolescentes y un 36% jóvenes, revela un informe de un organismo no gubernamental. Según los datos, difundidos por el organismo especializado Dos Generaciones, unas 250 personas, incluyendo niñas, niños y adolescentes, viven en el basurero municipal de Managua, conocido como La Chureca, y los otros en el barrio Acahualinca y sus alrededores, pero además llegan foráneos de municipios vecinos como Ciudad Sandino y Mateare, entre otros. Entre todos los que laboran en La Chureca, recolectan más de 32 tipos de materiales reciclables, según resultados preliminares del conteo realizado en 2007 por el Centro Dos Generaciones. El basurero La Chureca, tiene una extensión de 64 hectáreas y está ubicado en las cercanías del barrio Acahualinca, en la zona occidental de Managua. Chureca en Náhuatl, significa "traste viejo". En ese basurero, unas mil toneladas de basura son depositadas a diario, según informes de la Dirección de Limpieza Pública de la Alcaldía de Managua. Pero esta cifra podría incrementarse, dado a que existen miles de lugares ilegales donde se tira basura. Todos los que ahí laboran ejercen diversidades de trabajos, como la recolección de materiales, el acopio, almacenamiento y otros se ubican en la entrada al basurero, a la espera de la llegada de los camiones con basuras donde empiezan sus jornadas, agrega una nota informativa del Centro. Otro dato relevante del conteo, es que el 13% de las personas que laboran en el basurero estudian, frente a un 81% que está fuera del sistema escolar. Esta población está compuesta, en un 72% por hombres y el 28% por mujeres. Por otra parte, una de cada cinco personas que laboran son menores de 17 años, según datos del conteo realizado por Dos Generaciones en este año. Hasta agosto de 2006, un 24% de niñas, niños y adolescentes laboran de manera formal, frente a un 76% que labora de manera informal, según los resultados de la Encuesta Nacional de Trabajo Infantil y Adolescencia. La encuesta, realizada por el Ministerio del Trabajo y la Comisión Nacional para la Erradicación del Trabajo Infantil en 2005, refleja que el 14% de la niñez y adolescencia en trabajo infantil, no ha cursado ningún grado escolar. Según la Oficina Internacional del Trabajo; toda actividad laboral que realizan los niños, niñas y adolescentes antes de los 18 años y que perjudica su desarrollo físico, social, intelectual, Psicológico y moral, se considera como trabajo infantil. Para la responsable del equipo de protección integral de Dos Generaciones, Ana Clemencia Teller, los niños, niñas, adolescentes y jóvenes que se encuentran en situación de trabajo infantil, "tienen grandes afectaciones su salud física y mental, dado a que están expuestos a diferentes factores de riesgo, como intoxicaciones por el mal olor de la basura, el aluminio, el polvo, humo y otros desechos". "En el basurero los niños y niñas están más propensos a contraer enfermedades a través de bacterias y virus. Las quemaduras y la deshidratación son otras de las consecuencias que deja este trabajo en La Chureca, donde pasan largas jornadas recolectando desperdicios, bajos los rayos solares", agregó Teller. Otra de las consecuencias es el bajo rendimiento de los chavalos y chavalas que van a la escuela, debido a que pasan más de seis horas trabajando, "es decir, no les queda tiempo para estudiar, además del cansancio que les produce", explica Teller. Los niños en su rutina diaria salen de sus casas por las madrugadas y regresan por la noche, otros por las exigencias de su trabajo permanecen todo el día y la noche en lugares donde están expuestos a sufrir graves accidentes por el tipo de trabajo ejercido. "Otra de las consecuencias en la niñez y adolescencia trabajadora de este sector, es que son revictimizados por la sociedad, ya que por una parte los considera como antisociales y por otra los tildan como niños de la calle, vagos, ladrones y huelepegas, términos peyorativos que denigran su integridad", afirma Eddy Pérez, responsable del centro en Acahualinca.

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