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Rinden homenaje a Rubén Darío

Managua. Radio La Primerísima. | 18 de Enero de 2014 a las 11:05
Rinden homenaje a Rubén Darío

La Asamblea Nacional Legislativa celebró el 147 aniversario del natalicio del príncipe de las letras castellanas, Rubén Darío, colocando una ofrenda floral en el monumento erigido en su memoria, en las inmediaciones de la Plaza de la Revolución.

El diputado René Núñez Téllez, recordó que desde hace dos años, ese Poder del Estado ha estado publicando las obras principales de Rubén Darío, entre los que mencionó Cantos de Vida y Esperanza y Azul, este último recientemente.

Agregó que el 28 de octubre de 2013 cuando la Asamblea le entregó la Medalla de Honor en Oro al presidente de la Real Academia Española de la Lengua (RAE), José Manuel Blecua, se lanzó la idea que el mundo está en deuda con Rubén Darío, y se requiere que a más tardar en el 2016 se reúnan un conjunto de países, especialmente, España, Argentina, Chile, entre otros, con el objeto de crear un premio internacional de peso que lleve el nombre del gran poeta nicaragüense.

Escuche en audio Mp3 al diputado René Núñez

Félix Rubén Darío Sarmiento, nació un 18 de enero de 1867 en Metapa, hoy ciudad Darío, departamento de Matagalpa. Darío explicó en su autobiografía, que su tatarabuelo era de nombre de Darío, y toda la población lo conocía a él y a sus hijos como los Darío.

Poeta, escritor y diplomático, sobre sus primeros años escribió:

"Yo supe del dolor desde mi infancia,

Mi Juventud... ¿fue juventud la mía?

Sus rosas aún me dejan sus fragancias,

Una fragancia de melancolía...".

Joven solitario, observador, de carácter triste y meditabundo, los primeros libros que leyó fueron Don Quijote, de Miguel de Cervantes, por quien sentía una gran admiración expresada en su Soneto a Cervantes; las obras de Fernández de Moratín; Las mil y una noches; la Biblia; Los oficios de Cicerón; La Corina, de Madame Stäel; un tomo de comedias clásicas españolas, y La caverna de Strozzi, del francés J.J. Regnault de Warin.

A los trece años adquiere fama de poeta niño con la elegía Una lágrima, publicada el 26 de junio de 1888 en el diario El Termómetro, y poco después colabora en El Ensayo, una revista literaria.

Un año más tarde se traslada a Managua, colabora en los diarios El Ferrocarril y el Porvenir de Nicaragua, y en 1882 se embarca, por primera vez fuera de su país, hacia El Salvador, donde con la recitación de un poema suyo inicia la conmemoración del centenario de Bolívar.

"El presidente (Rafael Zaldívar) había resuelto que fuese yo -la verdad es que ello era honroso y satisfactorio para mis pocos años- el que abriese oficialmente la velada que se dio en celebración del Centenario de Bolívar", escribió.

Sin embargo, tiempo después pierde el apoyo gubernamental y tras enamorarse y derrochar todo su dinero, enferma de viruela y en octubre de 1883 regresa a su país natal.

Ya en Nicaragua, estrena una obra de teatro titulada Cada oveja..., y el 5 de junio de 1886 viaja a Chile, donde es discriminado por la aristocracia de ese país debido a su color de piel.

Mas no todo es negativo, en Chile conoce al poeta Pedro Balmaceda Toro (quien firmaba sus obras con los seudónimos A. de Gilbert y Jean de Luçon), hijo del entonces presidente de Chile, José Manuel Balmaceda Fernández. Su amigo Pedro es quien, en marzo de 1887, publica su primer libro de poemas titulado Abrojos, y le consigue un puesto en la Aduana, en Valparaíso.

Pero es hasta que conoce al poeta salvadoreño Francisco Gavidia, que empieza a interesarse en la poesía francesa e intenta por primera vez adaptar el verso alejandrino a la métrica castellana, revolucionándolo rítmicamente.

"Surgió en mí la idea de renovación métrica, que debía ampliar y realizar más tarde", dijo, y en julio de 1888 publica Azul..., el libro que da inicio a la literatura modernista.

El éxito del libro se debió especialmente a dos cartas escritas por el novelista español Juan Valera, publicadas en el diario madrileño El Imparcial, y en otros medios latinoamericanos. Tiempo después, en 1890, Darío publica en Guatemala, la segunda edición del libro, al que agrega, como prólogo, las dos cartas escritas por Valera.

En dichas cartas, escritas el 22 de octubre de 1888, Valera comenta: "Todo libro que desde América llega a mis manos excita mi interés y despierta mi curiosidad; pero ninguno hasta hoy la ha despertado tan viva".

Comenta que Azul.., "está impregnado de espíritu cosmopolita", y que "se entrevé, aunque no hace gala de ello, que tiene el concepto cabal del mundo visible y del espíritu humano". Finalmente, comenta sobre Darío: "No hay autor castellano más francés que usted".

En El Rey Burgués, escrito en Azul..., Darío expresa su concepto de arte: "El arte no viste de pantalones, ni habla burgués, ni pone los puntos en todas las íes". Además manifesta su deseo por la dignificación de los pueblos originarios cuando escribe: "Busco la raza escogida que debe esperar, con el himno en la boca y la lira en la mano, la salida del gran sol".

Convertido en un famoso escritor, trabaja como corresponsal en el diario La Nación de Buenos Aires, de mayor difusión en toda Hispanoamérica. Es nombrado también director del diario La Unión, en San Salvador y el presidente colombiano Miguel Antonio Caro lo designa cónsul honorífico de Buenos Aires.

En Nueva York conoce al poeta cubano José Martí, y en París, donde pasa algunos años de su vida, tiene un decepcionante encuentro con el poeta Paul Verlaine, a quien admiraba tanto o más que a Víctor Hugo.

También en París, en 1901, publica la segunda edición de sus Prosas profanas, publicado por primera vez en 1896, el cual contiene su reconocido poema Coloquio de los Centauros.

Más tarde, en 1905 publica, en Madrid, Cantos de vida y esperanza, los cisnes y otros poemas, donde se define "con Hugo fuerte y con Verlaine ambiguo, y una sed de ilusiones infinita", y pronostica el dominio territorial, cultural e incluso militar que llegaría a tener Estados Unidos (EEUU) en el resto de América. Al respecto reprocha:

"¿Seremos entregados a los bárbaros fieros?

¿Tantos millones de hombres hablaremos inglés?

¿Ya no hay nobles hidalgos ni bravos caballeros?

¿Callaremos ahora para llorar después?".

1905 es también el año de Salutación del optimista y su poema A (Theodore) Roosevelt, presidente de Estados Unidos entre 1901 y 1909. A Roosevelt, "el futuro invasor" le escribe:

"Crees que la vida es incendio que el progreso es erupción; en donde pones la bala el porvenir pones. No".

En mayo de 1914, al instalarse en Barcelona, publica Canto a la Argentina y otros poemas, al estalla la Primera Guerra Mundial regresa a América, para defender el pacifismo.

Finalmente fallece el 6 de febrero de 1916, a los 49 años de edad.

El 25 de febrero de 1920, en su honor la ciudad donde nació cambia de nombre al de Darío. Sus restos descansan en la catedral metropolitana de León, Nicaragua, nombrada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), Patrimonio Mundial de la Humanidad.

Exhiben manuscritos

El embajador de España en Nicaragua, León de la Torre Krais, inauguró en la ciudad occidental de León una muestra de documentos y manuscritos personales del poeta nicaragüense Rubén Darío (1867-1916), conocido como el Padre del Modernismo.

En el acto realizado en el marco del XII Simposio Internacional Rubén Darío, se rindió, además, un homenaje al poeta conocido como el Príncipe de las Letras Castellanas, según informó EFE.

De la Torre Krais dijo que, en la muestra organizada por la delegación española, "se exhiben parte de los documentos que conforman el Archivo Rubén Darío, propiedad de la Biblioteca Histórica Marqués de Valdecilla de la Universidad Complutense de Madrid".

En esta exposición se presentan más de 150 documentos del archivo de Francisca Sánchez, compañera de Darío durante los últimos años de su vida, quien los donó al Gobierno de España en 1956.

Luego de la muerte del poeta, Sánchez preservó durante décadas miles de cartas, cuadernos, tarjetas, fotografías y demás documentos escritos o recibidos por el poeta.

Los mismos dan cuenta de su trabajo literario, periodístico y diplomático, pero también de su amor por ella, de sus actividades domésticas, de sus problemas económicos y de la relación con sus amigos.

"Esos documentos y manuscritos personales de Rubén Darío vuelven a Nicaragua para quedarse en copias", subrayó el diplomático.

La selección de documentos forma parte del trabajo realizado por la Universidad Complutense con motivo de la exposición titulada "Rubén Darío: Las Huellas del Poeta", realizada en Madrid en 2008.

De la Torre Krais confirmó, además, que los manuscritos de Darío serán presentados en el X Festival de Poesía de Nicaragua que se celebrará en la ciudad colonial de Granada del 16 al 22 de febrero próximo y que será dedicado al poeta nicaragüense.

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