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Cosechan pargos y conchas

Managua. ACAN–EFE. | 26 de Enero de 2014 a las 11:41

Un grupo de mujeres nicaragüenses de las comunidades costeras del Golfo de Fonseca, en el Pacífico, que Nicaragua comparte con Honduras y El Salvador, han encontrado en el cultivo de pargo lunarejo y bivalvo (conchas negras) una novedosa alternativa para generar nuevos ingresos y mejorar sus condiciones de vida.

"Cooperativa de Mujeres Concheras" es el nombre de la asociación que aglutina a un grupo de la comunidad El Rosario, en el Golfo de Fonseca, que desde 2009 han emprendido un proyecto para cultivar pargos y conchas negras para el desarrollo sostenible de la familia y la comunidad, y amigable con el medio ambiente.

Ese proyecto es promovido, con apoyo técnico y financiero, por el grupo ecologista Amigos de la Tierra de España, Fundación Líder y la Unión Europea, y cuenta, además, con la colaboración del Ministerio nicaragüense de Recursos Naturales y del Ambiente, y el Instituto Nicaragüense de Pesca y Acuicultura.

Antes ese grupo de mujeres, o bien sus parejas, pescaban de forma tradicional y se internaban al mar donde lanzaban sus redes o, en el peor de los casos, usaban bombas artesanales para pescar, provocando daños al ecosistema marino, dijo a Efe una representante de esa cooperativa, Aleyda Alvarado.

Mientras el nuevo proyecto, denominado Ecopesca, ofrece a los pescadores de esa comunidad del Golfo de Fonseca, principalmente a mujeres, una nueva alternativa para subsistir y es cultivar en cinco jaulas flotantes o viveros esas especies, que permite albergar entre 2.000 y 4.000 pargos por crianza.

El proceso de cultivo del pargo consiste en extraer las larvas del mar y cultivarlas en las jaulas flotantes, desde donde luego son comercializadas.

El pargo, una vez que alcanza un peso aproximado de medio kilo, es ofrecido por el grupo de mujeres a 1,5 dólares la unidad, es decir que cada crianza deja ingresos por 3,000 a 6,000 dólares a esas mujeres.

Actualmente el salario mínimo de los trabajadores de Nicaragua es de 152 dólares como promedio.

Bertha Julia Lara es una pescadora de esas comunidades costeras del Golfo de Fonseca que desde las seis de la mañana, hasta que la marea sube, saca los pargos de esas jaulas, que luego comercializa en el mercado.

Según Lara, esa actividad le ha resultado "rentable", porque con los ingresos que obtiene mantiene a su familia.

Este grupo de mujeres también subsisten del bivalvo (conchas negras), que extraen en lo que ellas llaman "ñanga", es decir el lodo acumulado entre los manglares.

Para contar con mejores condiciones, los organismos que apoyan este proyecto han construido viveros para que las mujeres puedan sacar las conchas negras sin correr riesgos de picaduras o rasguños en los manglares.

"Una de las razones por la cual estamos apoyando el cultivo de conchas, es porque el recurso se está agotando", explicó a Efe el portavoz de la delegación nicaragüense de Amigos de la Tierra de España, José Armando González.

González sostuvo que los viveros de conchas negras se encuentran en zonas autorizadas y reglamentadas por las autoridades ambientales de Nicaragua.

El director de la Fundación Líder, William Areas, subrayó que el proyecto Ecopesca "contribuye al desarrollo marino costero en el Golfo de Fonseca" y por el éxito que ha tenido entre las mujeres de esas comunidades no descartan implementarlo en las comunidades costeras de El Salvador y Honduras.

En Nicaragua, el proyecto de vivero o jaulas flotantes para cultivar pargo lunarejo y sacar conchas negras ha sido replicado por la Cooperativa de Pescadores Artesanales Hombres y Mujeres Esforzados, que han optado por ese nuevo método de pesca.


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