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Miami y Managua unen fuerzas para salvar a niños de La Chureca

Por Viviana Muñoz, diario El Nuevo Herald, de Miami, Florida. | 24 de Junio de 2007 a las 00:00
El paisaje es desolador en el basurero La Chureca: está atestado de niños que, en lugar de asistir a la escuela, se pasan las horas buscando botellas, cartones y todo tipo de materiales reciclables para venderlos mientras se alimentan de desperdicios y guardan sus sueños entre los latones de basura apilados en ese gigantesco foco de miseria y enfermedades.

Por Viviana Muñoz, diario El Nuevo Herald

Sin embargo, tanto en Managua, donde está ese vertedero, como en Miami, hay quienes luchan por ellos, por borrar ese paisaje y pintar otro de justicia. "Queremos cambiarles su dramático destino, para que no terminen en las cárceles, en los hospitales o en los cementerios, para que sean seres felices y productivos que contribuyan con su comunidad", dijo a El Nuevo Herald, desde la capital nicaragüense, monseñor Luis Amado Peña, quien en los últimos nueve años ha logrado sacar a 750 pequeños de La Chureca. "Pero aún quedan decenas viviendo en la extrema pobreza", afirmó el padre Peña. "Para romper este ciclo de miseria hay que darles de comer, sólo así podemos enviarlos a la escuela", agregó el prelado, quien llega a Miami este martes para lanzar una campaña de ayuda a estos pequeños. El sacerdote espera que miles de residentes del sur de la Florida colaboren en el maratón que se realizará en el Parque Jorge Mas Canosa, en la avenida 114 y la calle 3 de Sweetwater, desde el jueves 28 de junio al domingo 1 de julio. El evento lo apoyan esa ciudad, la Iglesia Católica en Nicaragua y la American Nicaraguan Foundation, (de la familia Pellas). La comunidad local (de Miami) supo del drama de estos pequeños luego de una campaña realizada hace dos años por el periodista de Telemundo 51 Iván Taylor. Como respuesta a los reportajes transmitidos por ese canal y a la valiosa colaboración de El Nuevo Herald y otros medios de prensa locales, se recogieron toneladas de ropa, alimentos no perecederos, útiles escolares, medicinas y juguetes que fueron entregados al padre Peña. En mayo del 2005, la comunidad del sur de la Florida se volcó a los predios de la parroquia de Nuestra Señora de la Divina Providencia y permitió triplicar la meta, llenando no uno, sino tres contenedores con alimentos, ropas y medicinas. "No fue el trabajo de una persona, lo logramos todos", afirmó Taylor. Ese maratón permitió amortiguar esta cruda realidad, y "logramos que muchos niños volvieran a sus aulas, entre ellos Marcio Jiménez, la figura emblemática de la campaña, quien actualmente asiste al Hogar Zacarías Guerra, de Managua", agregó Taylor. "Marcio es el ejemplo de por qué luchamos. Porque creemos que muchos niños como él pueden ser rescatados de las cadenas de la miseria", subrayó el periodista. Pero el flagelo de la miseria en Managua no ha desaparecido. El ciclo de pobreza continúa, con decenas de niños que llegan cada mañana al vertedero en busca de sustento. La semana pasada, varias madres de "los niños de la Chureca", como son llamados estos pequeños en Nicaragua, acudieron como cada quincena a la Asociación Pastoral de la Iglesia Maria Inmaculada, en el barrio de Altagracia, para recoger alimentos, desde donde hablaron con El Nuevo Herald. Son parte de las 350 familias de los barrios Acahualinca, La Chureca, Cerro Los Martínez y Rafael Ríos que aceptaron una singular propuesta de monseñor Peña: permitir que sus hijos salgan de La Chureca a cambio de comida y ropa. "Ahora mis niños se dedican a estudiar. Antes temía por ellos, porque estaban horas recogiendo aluminio, botellas, cobre y plásticos, y llegaban con 60 o 70 pesos por la noche. Pero un día el padre Luis me dio zapatos, ropa, arroz, frijoles, azúcar, aceite, y me dijo que una vez a la quincena podíamos buscar alimentos en la pastoral", relató Fidelia Muñoz, quien tiene 10 hijos. "Ellos, al principio, caminaban con su padre, pero él enfermó y murió. Yo no quería que mis hijos tuvieran el mismo destino", agregó la mujer de 44 años, quien reside en una humilde casa en Acahualinca. Una de sus hijas, Ruth Muñoz, con sólo 6 años, acompañó durante meses a todos sus hermanos a La Chureca y, como ellos, corría veloz cada vez que un camión cargado de basura se acercaba. Milagrosamente, nunca fue alcanzada por los pesados vehículos. "El padre Luis fue a mi casa y me pidió que sacara a mis hijos de La Chureca. Desde entonces voy a buscar alimentos y ropa a la Pastoral", expresó Yolanda Navarrete, de 33 años y madre de Ronaldo, Eliac de los Angeles, Humberto, Fátima y Sergio, para quienes la basura es ahora un mal recuerdo. Navarrete, que vive en el barrio de La Chureca, afirmó que vivía "preocupada" de que a sus niños les pasara algo, "que los atropellara un camión de la basura o agarraran una enfermedad". Otra madre, Verónica Silva, que tiene cuatro hijos, desde un adolescente hasta un pequeño de 8 años, confesó que durante años temió por éstos. Elizabeth, Marcos, Denise Virginia y Denise Omar iban cada día a La Chureca. "Yo me quedaba tan angustiada, porque ellos corrían hacia los camiones", dijo Silva, de 32 años, vecina del barrio de Acahualinca. "El padre Luis fue a mi casa y me dijo que me iba a ayudar, pero que sacara a los niños del basurero y yo acepté. Ahora, me alegro de haberlo hecho. El sacerdote es como mi propio padre, porque ha liberado a mis hijos de esa vida terrible y les ha dado educación", agregó. La campaña de ayuda de este año busca recolectar alimentos no perecederos, especialmente leche en polvo, arroz, azúcar. También, ropa de niños, pañales desechables y todo tipo de material escolar, computadoras y juguetes. "Quiero enviar una invitación a toda la comunidad de Sweetwater y del sur de la Florida para que formen una cadena solidaria con estos pequeños que desafortunadamente deben sobrevivir recogiendo restos de los basureros", expresó el comisionado de Sweetwater Manuel Duasso. "Yo los vi y lloré. Fue un impacto muy grande ver el dolor de esos niños", expresó Duasso, que recientemente visitó La Chureca para conocer en persona la realidad de las familias más necesitadas. "Me siento muy llamado a colaborar con esta noble causa, ayudar a los niños desvalidos del basurero de la Chureca y quiero aplaudir la brillante iniciativa de Iván Taylor", dijo el líder comunitario Carlos M. Cárdenas, un miembro del Club de Leones Miami-Nicaragua. "Su gesto humanitario merece el reconocimiento y el apoyo de toda la comunidad".

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