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180 días de gobierno sandinista, según la agencia EFE

Agencia ACAN–EFE. Desde Managua. | 10 de Julio de 2007 a las 00:00
El presidente Daniel Ortega, cumple este martes seis meses de su mandato, que ha estado marcado por una severa crisis energética, las acusaciones de totalitarismo de la oposición y su amistad con su colega Hugo Chávez. Ortega, que asumió el poder el 10 de enero pasado, ha lidiado en los primeros seis meses de su segunda gestión de gobierno con una aguda crisis energética que resiente toda la población del país, afectada por racionamientos de luz de hasta doce horas. La oposición, aunque dividida, acusa de totalitario al ex guerrillero sandinista, que ya gobernó Nicaragua entre 1979 y 1990, de ser un "busca pleitos" y ofrecer un "doble discurso". Su objetivo, denuncian, es "acabar con las instituciones democráticas" del país, con las que no cuenta para gobernar. Se le cuestiona, además, la estrecha relación demostrada con el presidente Hugo Chávez, de Venezuela, país al que ha viajado en cuatro ocasiones en lo que lleva de mandato. El economista independiente Néstor Avendaño elaboró un informe sobre los seis meses de gestión gubernamental de Ortega, en el que señala que la crisis energética ha puesto en entredicho la tasa de crecimiento de Nicaragua, calculada en 4,2 por ciento para 2007. El economista anotó que los racionamientos de luz tendrán efectos "complejos y devastadores" sobre la pequeña y mediana industria, que representan el 40 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB). Para Avendaño, la inflación de Nicaragua será de dos dígitos y no 7,5 por ciento como calculó el gobierno, en gran medida por la crisis energética. La crisis ha sido provocada por la falta de inversión, la irregular temporada lluviosa, la sub-ejecución presupuestaria y el aumento en los precios internacionales del petróleo, del que depende el 80 por ciento de la producción eléctrica del país. El líder liberal disidente Eduardo Montealegre ha llamado a sus compatriotas a detener la "aventura totalitaria" que, a su juicio, pretende imponer Ortega en Nicaragua. Montealegre señaló que en sus primeros seis meses de gestión, el dirigente sandinista "solamente ha demostrado vocación totalitaria e incapacidad para gobernar". "Ha intentado debilitar nuestras instituciones democráticas con los llamados Consejos del Poder Ciudadano" y tratado de "someter al Ejército y la Policía Nacional bajo su control directo", afirmó. El diputado opositor también criticó la política de Ortega de defender la carrera armamentista de Irán, mientras no se interesa por reunirse con el presidente costarricense, Óscar Arias, para atender la situación de más de 500.000 nicaragüenses que viven y trabajan en Costa Rica. Desde la disidencia de su propio partido, Dora María Téllez, ex diputada sandinista, criticó la política exterior de Ortega "comprometido con la promoción del ALBA", la Alternativa Bolivariana para las Américas, que promueve Chávez y "privilegia" su relación con Venezuela. Esa relación, según Téllez, una de los nueve comandantes de la revolución sandinista que encabezó Ortega, "tiene un costo, porque no es equilibrada", en detrimento, por ejemplo, de Costa Rica, país que por vecino, repitió, debería tener prioridad. "La personalidad de Ortega en política exterior, no tiene equilibrios", añadió. Y comentó que en el caso de Estados Unidos, enfrentado adversario del sandinismo durante su primer gobierno, las relaciones se desarrollan satisfactoriamente "en asuntos claves" para ese país, como narcotráfico, terrorismo y libre comercio. La disidente sandinista coincidió en señalar, además, "la intolerancia" de este gobierno, que consideró producto de "una elevada predisposición al autoritarismo". Ortega, dijo, utiliza para gobernar "el modelo de poder de los caudillos", que favorece "las lealtades familiares sobre las lealtades de partido", porque su meta es la reelección. A su favor, se destaca la disposición de Ortega de llegar a un entendimiento con el Fondo Monetario Internacional (FMI), la estabilidad macroeconómica del país, así como el programa de educación gratuita y alfabetización que promueven los sandinistas. Resalta también como positivo la voluntaria reducción salarial de altos funcionarios del Ejecutivo, incluido el presidente. El próximo 19 de julio, el gobierno ha anunciado una multitudinaria celebración del 28 aniversario del triunfo de la revolución popular sandinista que acabó con 36 años de la dictadura que encabezó la familia Somoza.

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