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Dice Sergio Ramírez que Daniel Ortega tiene «sed de poder»

Por Jaime Ortega Carrascal, agencia EFE. | 10 de Julio de 2007 a las 00:00
Desde Cartagena, Colombia. El escritor y ex vicepresidente de Nicaragua Sergio Ramírez afirmó en Cartagena, Colombia, que los primeros seis meses del segundo gobierno del presidente Daniel Ortega, que se cumplen el martes, se han caracterizado por una "incertidumbre" sobre el rumbo del país y su afán por afianzarse en el poder. "Después de seis meses de gobierno del presidente Ortega no podemos decir hacia dónde se dirige el país, cuál es su política exterior real, cuál es su política energética, cuál es la política respecto a las instituciones democráticas", dijo hoy Ramírez en entrevista con Efe en la ciudad colombiana de Cartagena. Ramírez, que fue vicepresidente en la segunda mitad del primer gobierno sandinista (1979-1990), encabezado por Ortega, agregó que su país "está confundido" porque está ante una mezcla de "demagogia y populismo" que no le abre un camino seguro y "la gente no sabe a qué atenerse". El escritor, que dice haber renunciado "para siempre" a la participación política, criticó además el hecho de que la política exterior de Nicaragua se haga "en función de Venezuela" por la estrecha amistad de Ortega con su homólogo Hugo Chávez. "Nicaragua no es ninguna potencia mundial, ni económica ni política, pero sí es un país que debe conservar sus propias iniciativas, que es una manera de tener dignidad", manifestó Ramírez, quien está en Cartagena para participar en un encuentro internacional sobre el futuro de Iberoamérica. Según Ramírez, la actual política exterior de Nicaragua se contradice con la de los años 80, cuando su país "dio lecciones de dignidad" al fijar sus propias posiciones en el contexto internacional, principalmente ante Estados Unidos, lo que le rindió el respeto del resto del mundo. Añadió que en su país lo que hay ahora es "un gobierno populista pero de segundo piso, porque en el primer piso está Venezuela". En ese sentido elogió a los presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y de Chile, Michelle Bachelet, con cuyas políticas dijo identificarse, y de quienes dijo que "están construyendo una nueva forma de percepción de la izquierda en América Latina". Agregó que a diferencia de Lula y Bachelet, que gobiernan "alejados del autoritarismo, con respeto a la institucionalidad democrática, con lógica en sus políticas económicas", Ortega sólo piensa en seguir en el poder. "Lo único que yo vislumbro es la voluntad del presidente Ortega de afianzarse en el poder y continuar más allá de su periodo presidencial a través de alguna reforma constitucional, a través de alguna maniobra en la que lo acompañe el ex presidente (Arnoldo) Alemán, que es su aliado en el pacto que sigue vigente en el país", expresó Ramírez. Al pacto entre Ortega y Alemán atribuyó buena parte de los problemas de Nicaragua y calificó de "burla" el hecho de que a este último, que gobernó entre 1997 y 2002, se le haya dado el "país por cárcel" tras ser condenado a veinte años de prisión por lavado de dinero, entre otros delitos. Casos como el de Alemán, según el ex vicepresidente, "ponen al país a dudar sobre el valor que puede tener la justicia" para castigar casos de corrupción. También lamentó que Ortega, en estos seis meses, no haya tenido tiempo para reunirse con Oscar Arias, su homólogo de Costa Rica, país "donde hay más de medio millón de nicaragüenses viviendo en una situación migratoria precaria". Igualmente criticó el hecho de que el presidente no haya visitado España, Suecia o Japón, países donantes de Nicaragua, pero sí se le ha visto en viajes a países como Irán, Libia o Senegal. "No hay que rechazar relaciones con nadie, pero definir las prioridades de esta manera me parece que es absolutamente erróneo", manifestó a Efe. Sobre la crisis energética, que obliga a los nicaragüenses a soportar racionamientos de luz de hasta doce horas diarias, señaló que hay que saber administrar una situación que no se puede arreglar en el corto plazo y al mismo tiempo diseñar soluciones de medio y largo plazo, lo que, a su juicio, no se está haciendo. Subrayó que "hay que hacer inversiones reales" en el desarrollo de fuentes alternativas de energía, como los biocombustibles, la eólica y la geotérmica, porque la crisis energética "tampoco se va a solucionar con posiciones demagógicas". Entre los aspectos positivos de los primeros seis meses del segundo mandato de Ortega, destacó "la sensibilidad ante los pobres del país, la gratuidad de la educación, de los servicios de salud, o por lo menos el esfuerzo por imponer esta idea, así como cierta austeridad en el gobierno".

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