Escúchenos en línea

Policía identifica a dos jovencitos como asesinos de Obando. Pero, ¿de verdad fue por robarle? ¿solo ellos participaron?

| 15 de Julio de 2007 a las 00:00
Tres días después de descubrir el cadáver del comisionado Guillermo Manuel Obando, la Policía Nacional ha declarado esclarecido el crimen, ha capturado a sus dos presuntos autores, pero no ha quedado suficientemente despejado si efectivamente ha sido el robo el motivo de los asesinos. El comisionado Denis Tinoco, jefe de la Dirección de Auxilio Judicial de la Policía Nacional, identificó a los autores del crimen como Luis Miguel Ordóñez Leiva, de 19 años, y Néstor Antonio Aragón Roa, de 22 años. Ambos están detenidos desde la tarde del viernes y han confesado su crimen, aseguró Tinoco. Tinoco ofreció una conferencia de prensa durante la cual explicó de manera pormenorizada cómo esclarecieron el crimen, pero durante su exposición no habló del móvil. Fue en respuesta a la primera pregunta que le formularon los periodistas, que Tinoco aseguró que el móvil ha sido el robo del vehículo Toyota Yaris, asignado por la Policía Nacional al comisionado Obando, de su teléfono celular y de su pistola de reglamento. A la conferencia de prensa se presentó inesperadamente y vestida de civil, la Directora General de la Policía Nacional, Primer Comisionada Aminta Granera, y cuando los periodistas acorralaban a Tinoco por la debilidad de los argumentos para fundamentar el robo como supuesto móvil, intervino para respaldar esa versión. Ordóñez vive en la vivienda contiguo y una pared de la casa de Aragón Roa da con el cuarto donde dormía Obando, ubicado detrás de la casa y en forma independiente del edificio principal. El cuerpo fue encontrado casualmente por una cuadrilla de obreros el pasado jueves a las cuatro de la tarde. El cadáver de Obando, jefe del Departamento Anti Corrupción de la Policía Nacional, apareció en estado de descomposición en un predio montoso a la orilla de la carretera Nueva a León, a la altura del kilómetro ocho y medio. Tinoco ha dicho que de acuerdo a sus investigaciones, la víctima fue asesinada entre las 6:30 y la medianoche del sábado 7 de julio, mientras dormía en su habitación. Ninguno de sus familiares estaba en la vivienda. Según la versión policial, aparentemente los dos jóvenes se quedaron conversando con Obando, cuando el hijo menor de éste, Edgar Emilio Obando Reyes, abandonó la vivienda para ir a visitar. Supuestamente, el comisionado invitó a Ordóñez Leiva y Aragón Roa a ingerir licor dentro de la casa. Obando Reyes atestiguó que su padre "estaba tranquilo en su casa, sentado en una mecedora. Yo hasta las seis y media entré, le dejé las llaves del carro y me fui donde mi novia. Cuando regresé, él ya había desaparecido. Lo único que supimos fue que él dijo que no pensaba salir a ningún lado, y se acostó; yo fui el último que estuve con él". Las principales evidencias recabadas son las manchas de sangre encontradas debajo de la cama, y varios objetos propiedad de la víctima, como la sábana en la cual fue envuelto, la corbata con la cual ataron sus manos, un maletín que aún no aparece, el vehículo que fue abandonado en otro punto de la ciudad y el teléfono celular. Precisamente fue el teléfono celular la clave para identificar a los asesinos, pues fue vendido por uno de ellos a otra persona en la zona del Mercado Oriental de Managua, que pagó mil córdobas por el aparato (55 dólares). El comprador identificó plenamente a uno de los asesinos, Aragón Roa, como el vendedor. El mismo Aragón fue identificado por un testigo ocular como la persona que descendió del vehículo que fue abandonado en el barrio Villa Cuba, en la zona suroriental de Managua. Ambos también fueron identificados por los trabajadores de un autolavado, como las personas que llevaron el vehículo a principios de esta semana a ese sitio. Con esas evidencias, la Policía capturó a los dos muchachos y tras largos interrogatorios finalmente confesaron la mañana del domingo. En su confesión, revelaron adónde habían abandonado el colchón con el cual se llevaron el cadáver para tirarlo en el sitio donde fue encontrado. Efectivamente, el colchón ensangrentado, color amarillo, con figuras de dálmatas, balones y corazones rojos fue encontrado la mañana del domingo cerca de ese lugar, al otro lado de la carretera. "Ambos confiesan su crimen y están tan abatidos por el crimen que cometieron que nos pidieron que les matáramos o que les permitiéramos suicidarse", reveló la comisionada Granera. Otra evidencia es que los dos muchachos confesaron exactamente en qué parte del cuerpo infligieron a su víctima cada una de las siete heridas (en el tórax, abdomen y el cuello) que le causaron la muerte, lo cual es totalmente coincidente con el informe del médico forense. También revelaron que la navaja y el cuchillo que utilizaron para el asesinato las abandonaron en un callejón de un barrio del nororiente de Managua (Villa José Benito Escobar o Américas Dos), ya han sido recuperados por la Policía Nacional y están siendo sometidas al peritaje de rigor en el Laboratorio de Criminalística. La pistola calibre .38, asignada al oficial y que fue robada por los dos autores del crimen, no ha sido encontrada. Granera aseguró que para dar con los asesinos aplicaron "un proceso investigativo enorme", debido a que se trata de "un caso sumamente prioritario, por honor y amor a nuestro hermano (teníamos que) esclarecer el asesinato". No obstante, la comisionada Granera no quiso confirmar si la Policía cree o no que el móvil ha sido el robo, como aseguran los asesinos. "Ellos dicen que el móvil fue robarle, pero nosotros como Policía no podemos asegurarlo. Tenemos las evidencias para decir que ellos lo mataron, pero por principio no podemos decir que las investigaciones están cerradas", explicó. Esa es la información que hasta la tarde del domingo tenemos, pero puede ocurrir que aparezcan otros elementos, advirtió. "Cuando nos matan a un hermano policía nos están tocando el alma, nos están dando donde más nos duele. Por honor tenemos que resolver el asesinato de un compañero o una compañera", agregó la comisionada Granera. "Tenemos las evidencias suficientes para presumir que Héctor Roa y Luis Miguel fueron los actores materiales directos del asesinato de nuestro hermano el comisionado Obando", señaló la jefa policial, quien añadió que "no podemos asegurar que (el robo del celular) haya sido el móvil, aunque ellos dicen que fue para robarle". "Vamos a pasar el expediente a la Fiscalía con las evidencias suficientes para que acusen a estos dos jóvenes como los autores directos del crimen de nuestro hermano Obando", dijo la jefa policial.

Descarga la aplicación

en google play en google play